Petro pide a Catar mediar en su conflicto con Trump

03 novembre 2025 - 15:58

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, pidió este lunes al emir de Catar, Tamim bin Hamad Al Thani, que actúe como mediador para “desescalar el conflicto” que mantiene con el mandatario estadounidense Donald Trump. La solicitud tuvo lugar durante una reunión en Doha, en el marco de la gira de Petro por Oriente Medio, y refleja el intento del gobierno colombiano de abrir nuevos canales diplomáticos tras su creciente aislamiento con Washington.

“Le propongo mediar para desescalar el conflicto con Trump. Somos el gobierno más exitoso en la incautación de cocaína del mundo”, escribió Petro en X, junto a una fotografía del encuentro. El mensaje llega pocos días después de que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos incluyera al presidente, a su esposa y a su hijo en la lista OFAC, lo que implica el bloqueo de sus activos en territorio estadounidense por supuestos vínculos con el narcotráfico.

Las tensiones entre Bogotá y Washington se intensificaron en septiembre, cuando Estados Unidos retiró a Colombia de la lista de países cooperantes en la lucha antidrogas y revocó el visado a Petro tras su participación en una manifestación propalestina en Nueva York. El mandatario colombiano, que ha denunciado una “ofensiva política” en su contra, busca ahora en Doha un aliado dispuesto a respaldar su diplomacia alternativa.

Durante la reunión, Petro y Al Thani discutieron además el papel del emirato en los diálogos de paz con el Clan del Golfo —la mayor organización criminal del país— y con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Catar acoge desde septiembre las conversaciones formales, que incluyen un plan piloto de sustitución de cultivos ilícitos en municipios bajo influencia del grupo armado.

La confianza del presidente colombiano en la mediación catarí no es nueva. Desde su primera visita oficial en 2024, Petro ha buscado que Doha actúe como puente en procesos de liberación de rehenes, negociaciones de paz y contactos diplomáticos difíciles. En este caso, su apuesta implica también un mensaje político: desplazar el eje de la relación colombiana hacia actores no alineados con la política exterior estadounidense.

El gesto, sin embargo, entraña riesgos. Apelar a Catar para resolver un enfrentamiento con la Casa Blanca puede ser leído como una señal de debilidad política interna y aislamiento internacional. A la espera de su regreso a Bogotá, el presidente colombiano parece decidido a transformar cada crisis en oportunidad para ensayar una política exterior más autónoma, aunque sus resultados sigan siendo inciertos.

Compartir el artículo