Sánchez acusa al PP y Vox de deslegitimar la democracia a través del revisionismo de la dictadura

03 novembre 2025 - 11:03

El presidente del Gobierno responsabilizó a la oposición conservadora de promover una narrativa que cuestiona la memoria democrática y niega la represión ejercida durante cuarenta años de franquismo. Durante el acto de homenaje a las víctimas del golpe militar de 1936, Sánchez alertó sobre el avance del negacionismo histórico entre los jóvenes y advirtió que esta estrategia busca sentar las bases para cuestionar las libertades actuales. El PP respondió acusando al presidente de generar confrontación y avergonzarse de la historia de España.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en un intervención en el acto de homenaje a las víctimas del golpe militar de 1936 y la dictadura franquista, aprovechó para para lanzar una dura acusación contra el Partido Popular y Vox. Ante representantes de asociaciones memorialistas, víctimas y familiares reunidos en La Moncloa, el líder socialista responsabilizó directamente a la derecha y la ultraderecha de impulsar un revisionismo histórico que considera una estrategia deliberada para «deslegitimar la democracia». Sánchez denunció que sectores políticos están promoviendo una narrativa que busca «enturbiar la historia y nublar el futuro de las generaciones más jóvenes».

El presidente afirmó que el revisionismo impulsado por PP y Vox no se limita a ofrecer interpretaciones históricas alternativas, sino que constituye un ataque directo contra la legitimidad del sistema democrático construido tras la muerte del dictador Francisco Franco. «En lugar de respetar a las víctimas del franquismo, lo que hacen es cuestionar su memoria», señaló Sánchez, quien advirtió que esta ofensiva no busca únicamente falsear la historia, sino establecer las bases para cuestionar las libertades que costó tanto conquistar tras cuarenta años de dictadura.

El jefe del Ejecutivo centró parte de su discurso en alertar sobre la expansión del negacionismo histórico entre la población más joven. Sánchez manifestó su preocupación por el crecimiento de narrativas que minimizan o niegan directamente la represión ejercida durante el franquismo, señalando que estas interpretaciones se han normalizado en ciertos espacios políticos e institucionales. El presidente vinculó esta tendencia con mensajes que lanzó Pedro Sánchez durante su intervención, afirmando que algunos dirigentes políticos promueven activamente el cuestionamiento de la memoria democrática.

Laura García Lorca, sobrina del poeta asesinado por el franquismo, intervino en el acto para recordar las formas de represión durante la dictadura. «Hoy pensamos en las decenas de miles de hombres y mujeres que perdieron su vida, su libertad y su derecho a su palabra», afirmó la familiar del escritor, quien denunció que quienes defienden el silencio histórico, cuestionan la legitimidad de la democracia y condenan al olvido a las víctimas. García Lorca estableció una conexión directa entre la negación del pasado represivo y los intentos actuales de relativizar la dictadura, argumentando que la memoria colectiva resulta fundamental para preservar el sistema democrático.

Fractura sobre cómo abordar el legado de la dictadura

El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, respondió con dureza a las declaraciones presidenciales. El dirigente conservador acusó a Sánchez de dedicarse a atacar a la oposición cuando el país enfrenta problemas urgentes, y manifestó que el presidente utiliza la memoria histórica como instrumento de confrontación política. Feijóo declaró que no se avergüenza ni de la historia de España ni de su presente, rechazando implícitamente la acusación de promover revisionismo histórico. El líder del PP, que apenas veinticuatro horas antes había criticado al Gobierno por las declaraciones sobre México, insistió en que el PSOE emplea estos temas para generar división en lugar de promover la reconciliación nacional.

La reacción del Partido Popular refleja la fractura existente en España sobre cómo abordar el legado de la dictadura franquista. Mientras el Gobierno defiende la necesidad de reconocer las víctimas y condenar explícitamente el régimen dictatorial, sectores conservadores argumentan que el sistema democrático de 1978 se construyó sobre un pacto de reconciliación que hacía innecesaria la revisión del pasado. Esta divergencia se ha acentuado desde la aprobación de la Ley de Memoria Democrática en 2022, normativa que el PP ha cuestionado sistemáticamente y que Vox ha prometido derogar si accede al Gobierno. 

La intervención de Sánchez sobre revisionismo histórico se produce en un contexto de máxima tensión política. El acto memorialista coincidió con la polémica generada por las declaraciones del ministro Albares sobre la conquista española de México, tema que provocó críticas inmediatas del PP y reabrió el debate sobre cómo España debe relacionarse con su pasado imperial. Feijóo aprovechó ambas controversias para construir un discurso único: acusó al Gobierno de avergonzarse sistemáticamente de la historia nacional, tanto en el ámbito colonial como en el periodo franquista.

El acto memorialista incluyó homenajes a víctimas concretas de la represión franquista, entre ellas María Luisa Ramos, superviviente del campo de concentración nazi de Mauthausen. Sánchez entregó diplomas en reconocimiento a los homenajeados y destacó que la democracia española tiene el deber moral de recordar a quienes sufrieron persecución, tortura y muerte bajo la dictadura. El presidente insistió en que este reconocimiento no constituye una provocación política, sino una obligación ética de cualquier sistema democrático que pretenda construirse sobre valores de justicia y reparación histórica, frente a lo que considera intentos de la oposición de normalizar o relativizar cuatro décadas de represión sistemática.

 

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