Guatemala: el Tribunal Electoral frena el intento de destitución contra Arévalo y reafirma su mandato

28 octobre 2025 - 12:42

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Guatemala puso este lunes punto final a una de las controversias más graves desde la llegada al poder de Bernardo Arévalo. En una resolución de alto impacto político, la institución confirmó la validez de las elecciones de 2023 y descartó cualquier posibilidad de suspender al presidente, pese a la orden judicial que pretendía anular al partido Semilla, fuerza con la que alcanzó el gobierno.

La decisión del TSE marca un límite institucional frente a las maniobras del Ministerio Público encabezado por la fiscal general Consuelo Porras, cuestionada a nivel internacional por obstaculizar investigaciones anticorrupción y promover causas judiciales contra el oficialismo. El viernes, el juez Fredy Orellana había ordenado eliminar a Semilla del registro partidario, lo que implicaba dejar sin sustento legal los cargos electos de esa agrupación. El fallo provocó una inmediata reacción del Ejecutivo, que lo consideró un intento de “golpe institucional” disfrazado de formalidad jurídica.

En conferencia de prensa, la presidenta del TSE, Blanca Alfaro, aclaró que los resultados electorales “no pueden revocarse”, recordando que tanto la Corte Suprema de Justicia como la Corte de Constitucionalidad ya habían garantizado la permanencia de los funcionarios electos. “El tema está resuelto y debe respetarse la voluntad popular”, afirmó.

El presidente Arévalo respondió con un mensaje televisado en el que calificó al juez Orellana como “un operador al servicio de la fiscal general”. Denunció que el objetivo de estas acciones es revertir el mandato popular y pidió a la Organización de Estados Americanos (OEA) convocar una sesión extraordinaria para examinar “las amenazas graves contra la democracia guatemalteca”.

La tensión entre el Ejecutivo y el Ministerio Público no es nueva. Desde antes de su investidura, Arévalo ha enfrentado una ofensiva judicial sostenida, con intentos de retirar su inmunidad bajo acusaciones de corrupción. Sin embargo, los tribunales no han dado curso a esas solicitudes. El mandatario, de orientación socialdemócrata, ha impulsado sin éxito iniciativas legislativas para remover a Porras, cuyo mandato se extiende hasta mayo de 2026.

El respaldo del TSE representa un respiro político para el gobierno y un gesto de autonomía institucional poco frecuente en el escenario guatemalteco. La resolución reafirma la validez del proceso electoral y envía una señal de estabilidad en un país donde los mecanismos judiciales han sido utilizados con frecuencia como instrumentos de presión política.

La crisis abierta entre el Ejecutivo y la fiscalía, sin embargo, sigue lejos de cerrarse. Guatemala enfrenta un dilema mayor: preservar la legitimidad democrática frente a un aparato judicial cada vez más cuestionado por la comunidad internacional. En un contexto regional marcado por regresiones autoritarias, el desenlace de este pulso institucional definirá si el país avanza hacia la consolidación democrática o hacia un nuevo ciclo de erosión política.

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