El índice Merval sube 17,7% en la apertura del lunes y borra las pérdidas acumuladas desde enero. Las acciones argentinas en Wall Street trepan hasta 50 por ciento. Los bonos soberanos avanzan entre 22 y 24%. El riesgo país cae de 1.000 a 655 puntos básicos. El peso se aprecia 9,5% frente al dólar. Analistas proyectan nuevas caídas del indicador de riesgo pero advierten de los desafíos pendientes.
Los mercados financieros argentinos vivieron el lunes una jornada de euforia tras la contundente victoria de Javier Milei en las elecciones legislativas. El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires se disparó un 17,% en la apertura y llegó a tocar picos del 23% durante la jornada. El salto borra casi por completo la pérdida acumulada del 18 por ciento que arrastraba desde enero. Los papeles financieros y energéticos lideraron la escalada. Entre los ganadores del día destacaron Grupo Supervielle, con una suba del 32,7%, Metrogas con 29,7%, Transportadora Gas del Norte con 28,1% y BBVA Argentina con 25,9%. El volumen operado alcanzó niveles récord.
En Wall Street, las acciones argentinas que cotizan como ADR registraron avances aún más pronunciados. Los papeles de BBVA Argentina subieron 44,4% en el premarket, mientras Banco Supervielle trepó un 48%, Grupo Financiero Galicia escaló 42,9% y Banco Macro avanzó 44,4%. En el sector energético, YPF subió 35,1%, Transportadora de Gas 37,5%, Pampa Energía 31,4% y Loma Negra 28,6%. El ETF Global X MSCI Argentina, que agrupa a las principales empresas argentinas, avanzó más del 20%. Los inversores celebraron el respaldo electoral al gobierno y anticiparon una nueva etapa de reformas económicas que profundizarán el programa de ajuste y desregulación.
El mercado de bonos soberanos también registró fuertes subas. Los títulos públicos en dólares que cotizan en el exterior avanzaron entre 22 y 24%. Los Globales 2041 y los Bonares 2038 se revalorizaron ante la expectativa de un giro más ortodoxo en la política monetaria y fiscal. El banco CMF señaló en un informe que «el resultado de las elecciones legislativas sorprendió al mercado, y los activos financieros argentinos reaccionaron con subas muy significativas». Portfolio Personal Inversiones destacó que «el mercado celebra con optimismo el amplio respaldo al Gobierno y espera una nueva etapa de reformas económicas». La confirmación del resultado electoral despejó el riesgo de una suspensión del apoyo financiero de Estados Unidos.
El riesgo país experimentó una caída histórica. El indicador que mide la diferencia entre los bonos argentinos y los del Tesoro de Estados Unidos se desplomó de 1.000 a 655 puntos básicos. Analistas de JP Morgan proyectaron que el rendimiento EMBIGD de Argentina podría bajar 440 puntos básicos adicionales para llegar al 10,2%, el mínimo alcanzado el 9 de enero de 2025. El informe señaló que incluso con esa recuperación, los bonos argentinos seguirían cotizando 170 y 206 puntos básicos por encima de Egipto y Pakistán respectivamente. El economista Daniel Fernández, profesor de la Universidad de las Hespérides, explicó que «el principal riesgo en Argentina no era que Milei hiciera las cosas mal, el principal riesgo siempre fue la posibilidad de que vuelva el kirchnerismo».
El dólar cae y el peso se fortalece
El mercado cambiario también reaccionó al resultado electoral. El peso argentino se apreció un 9,5% frente al dólar oficial, que cotizó cerca de 1.355 pesos. El dólar blue, termómetro del mercado informal, cayó 110 pesos hasta ubicarse en 1.400 pesos. Los denominados dólares financieros siguieron la misma tendencia. El contado con liquidación retrocedió 9,3% a 1.420,77 pesos, mientras que el dólar bolsa bajó 8,7% hasta 1.414,08 pesos. La victoria electoral disipó buena parte de la incertidumbre que había generado una fuerte volatilidad en las semanas previas. La asistencia económica y política de Estados Unidos mitigó la presión sobre la moneda argentina.
El contexto electoral había estado precedido por una profunda crisis cambiaria. El Tesoro de Estados Unidos intervino directamente comprando pesos para defender la cotización. Sin ese respaldo, el gobierno argentino habría enfrentado una devaluación que habría disparado nuevamente la inflación. La victoria de Milei consolidó la confianza en el ancla fiscal como principal instrumento de estabilización. El ministro de Economía, Luis Caputo, llegó contento al búnker de La Libertad Avanza. El resultado constituyó un espaldarazo para su gestión y para el acuerdo realizado con Estados Unidos. Desde la Casa Rosada, el presidente Milei celebró los movimientos del mercado y aseguró que con las alzas de los bonos «el riesgo país quedaría en la zona de los 680 puntos».
Los analistas señalaron tres factores detrás del curso financiero. En primer lugar, un resultado electoral favorable al mercado, con un Congreso más equilibrado que otorga al gobierno herramientas para avanzar con reformas estructurales. Después, el respaldo internacional, incluido el mensaje del secretario del Tesoro estadounidense Scott Bessent, quien felicitó a Milei y reafirmó el apoyo al rumbo económico. Ya por último, señalan un contexto externo benigno, con menor inflación en Estados Unidos y mayor apetito global por riesgo. Un operador de la City porteña resumió el clima: «El mercado celebra el voto, pero ahora espera hechos». La euforia inicial deberá confirmarse con avances concretos en las reformas pendientes.
Sin embargo, persisten advertencias sobre los desafíos estructurales. La economía argentina creció apenas 5,5% en 2025 luego de caer 2,8% en 2024. El PIB per cápita recién alcanzará en 2026 los niveles de 2021. Los salarios reales cayeron 12% durante 2024 y los trabajadores del sector público sufrieron una caída del 20%. La pobreza, aunque descendió del 52,9 al 38,1%, aún afecta a 15 millones de personas. Los mercados apuestan a que el gobierno podrá sostener el ajuste fiscal y avanzar con reformas laborales, tributarias y previsionales. Pero el verdadero examen llegará en los próximos meses, cuando Milei deba demostrar que puede combinar la estabilización macroeconómica con señales de recuperación del empleo y el poder adquisitivo de los salarios.