Madrid desbancó a Cataluña como la región más rica de España (o el separatismo nunca fue una buena idea)

25 octobre 2025 - 07:43

Desde hace décadas, Madrid y Cataluña han sido antagónicas en los campos político y económico. El duelo ha estado marcado por etapas tanto de colaboración como de desencuentros. Cataluña se consideró históricamente como la locomotora económica de España, debido a su potente sector industrial, mientras que Madrid ha tenido el poder político, como sede de todo el aparato administrativo estatal y centro de la toma de decisiones. “Pero las cosas han ido cambiando en las últimas dos décadas, marcadas por el crecimiento económico de Madrid y el descenso en exportaciones y la crisis del proceso independentista en Cataluña desde 2017”, según indica BBC en un reportaje publicado este viernes que resulta útil para entender, entre otras cosas, porque apostar al separatismo nunca fue una buena idea.

En 2017, cuando Cataluña estaba inmersa en la crisis del proceso independentista, la Comunidad Autónoma de Madrid la superó en su aportación al Producto Interno Bruto (PIB) español. Madrid ha mantenido su liderazgo hasta ahora y ello ha supuesto un punto de inflexión en la rivalidad de ambas regiones. Datos recientes del INE (Instituto Nacional de Estadística), publicados en septiembre, reflejan que el peso de Madrid en la economía española el año pasado fue del 19,8% frente al 18,9% de Cataluña, aunque esta última comunidad autónoma la supera en población con un millón más de habitantes (8,1 millones vs. 7,1 millones), precisa BBC.

Durante décadas, Barcelona lideró en diversos sectores económicos, incluso en el campo cultural y editorial, “era considerada en el resto de España como faro de la modernidad y puerta de entrada a Europa, mientras Madrid era vista como una ciudad gris y algo provinciana llena de burócratas”, contextualiza el medio británico. Pero, con la llegada de la democracia y la entrada de España en las instituciones europeas en los años 80, esa dinámica empezó a cambiar: “Madrid, con unos sectores financiero y de servicios pujantes y su famosa Movida Madrileña, empezó a mirar a Barcelona de tú a tú”, destaca el medio.

En los años noventa, Madrid se benefició de la llegada al poder del conservador Partido Popular de José María Aznar, con el impulso de la privatización de grandes empresas públicas que tenían su sede en Madrid y que se convirtieron en importantes multinacionales con lucrativos negocios en América Latina.

En ese periodo, el gobierno central multiplicó su apuesta por las grandes infraestructuras (aeropuertos, autopistas y líneas de tren de alta velocidad), y Madrid estuvo en el epicentro de muchas de esas inversiones.

Pero, incluso así, aunque Madrid experimentaba un auge inédito, la economía catalana seguía siendo superior: en el año 2000 Cataluña aportaba un 18,9% al PIB español, frente al 17,7% de Madrid.

A partir de la crisis de 2008, con la crisis financiera global y el estallido de la burbuja inmobiliaria en el país, que tuvo efectos demoledores para España, la contracción económica en Madrid fue menor que en el resto del país.

En 2012 y 2013 el PIB de la Comunidad de Madrid superó por primera vez al de Cataluña. Madrid había diversificado su economía y tenía mejores herramientas para un nuevo contexto económico. «Madrid ha tenido una especialización productiva que le ha llevado a tener un mejor rendimiento en las últimas décadas. Regiones como Cataluña, con mayor peso de la industria, perdieron peso relativo porque les afectó más el fenómeno de la globalización», explica Gregorio Izquierdo, director del Instituto de Estudios Económicos de Madrid.

La economía catalana ha tenido un amplio sector industrial orientado a la exportación y ha estado más expuesta a shocks externos, mientras que Madrid se ha orientado más a los servicios, los financieros y empresariales han mostrado gran dinamismo, y ha logrado ser más resistente, explica a ese medio Jakob Suwalski, director de calificaciones del Sector Público y Soberano de la agencia de calificación Scope Ratings.

A partir de 2014, gracias al impulso del turismo y al repunte de las exportaciones, Cataluña creció por encima de la media española y volvió al podio como la región con el mayor PIB de España.

En 2017 comenzó el “procés”, un referendo secesionista, seguido de una fallida declaración unilateral de independencia, mucha incertidumbre e inestabilidad, que aceleró las tendencias que se preveían en años anteriores. “Durante los 19 días posteriores al referendo, 917 empresas retiraron su sede social de Cataluña, según los datos del Colegio de Registradores de España. En los seis años posteriores, la cifra alcanzaría las 8.000 compañías”.

Adicionalmente, la inversión extranjera en Cataluña se desplomó en los meses previos y posteriores al referendo. En los años siguientes y hasta la llegada de la pandemia de COVID, la región creció por debajo de la media española. La “incertidumbre persistente” en Cataluña, “reforzó aún más el papel de Madrid como destino estable para la inversión”, ha dicho Jakob Suwalski. Pero otras regiones de España también se beneficiaron de la inestabilidad política y económica de Cataluña y atrajeron capital e inversiones. “Y se mantienen hasta hoy”, destaca el experto.

En 2017 Madrid superó a Cataluña como el motor económico de España y ha mantenido su liderazgo desde entonces.

En 2023, la Comunidad de Madrid recibió el 54,3% de la inversión extranjera en España, frente al 16,5% de Cataluña, según cifras del Ministerio de Industria y Turismo español.

«Madrid pudo hacer el sorpasso a raíz del procés porque hasta entonces las dos comunidades autónomas estaban bastante igualadas», asegura Juan Carlos Martínez, economista del Instituto de Empresa a la BBC.

Madrid se ha beneficiado al ser la capital del país. Las grandes empresas financieras y de servicios instalaron sus sedes centrales allí, donde se encuentran las instituciones gubernamentales y, también, donde es más fácil acceder a trabajadores cualificados.

Otro elemento en juego, que ha beneficiado a la capital, tiene que ver con las diferentes políticas fiscales que se han aplicado tanto en Cataluña como en Madrid. “Mientras la primera se sitúa como la región con la mayor presión fiscal de toda España, la segunda ha apostado claramente por las rebajas o eliminación de impuestos”.

La reducción de impuestos, estímulos y beneficios para atraer inversiones y actividad económica le ha dado una ventaja competitiva a Madrid frente a otros territorios y en ello tiene que ver que, durante más de 30 años, ha sido el conservador Partido Popular quien gobierna. Este apostó a la drástica reducción o incluso eliminación de impuestos.

«Madrid propone un mix de ingresos/gastos eficaz para atraer a dos tipos de población: jóvenes de elevado nivel educativo y adquisitivo, y contribuyentes con elevados niveles de riqueza acumulada. Esta dualidad contribuye a reforzar la posición de Madrid como una de las regiones más dinámicas», según el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE).

El tema, no obstante, es muy polémico en España. Hay gobiernos regionales que acusan a Madrid de funcionar a modo de «paraíso fiscal», pero la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, afirma que «no existe ni dumping fiscal ni efecto capitalidad» y defiende que todas las autonomías «pueden bajar impuestos», documenta el medio británico.

«Este sistema de autonomías fomenta algo que es realmente nocivo para para cualquier Estado, que es la competencia entre comunidades autónomas. Hay determinados impuestos que en un Estado tendrían que estar armonizados», opina Bernat Sellarès, profesor de Historia del Pensamiento Económico de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Pese a la incertidumbre política generada por el secesionismo y la huida empresarial de Cataluña, esa región “ha demostrado una notable resiliencia económica», opina el analista Jakob Suwalski, quien añade que las perspectivas a medio plazo dependerán de la estabilidad política, la inversión continua en innovación y la diversificación más allá de la manufactura tradicional.

El presidente catalán, Salvador Illa, está ansioso por revertir la situación y recuperar el lugar perdido. Para ello ha presentado un plan que busca movilizar recursos para infraestructuras, modernización productiva, conocimiento e innovación, buen gobierno e igualdad de oportunidades. Ha dicho que quiere que la región que preside lidere España mediante un modelo de «prosperidad compartida» y pidió «que Madrid no le tenga miedo a Cataluña».

De todas formas, es probable que la Comunidad de Madrid registre este año y el próximo  un crecimiento ligeramente por encima de la media nacional. «Se prevé que entre 2025 y 2026, Madrid cree hasta 135.000 puestos de trabajo, con una reducción del desempleo de alrededor del 8%», analiza Suwalski, a la vez que recuerda que la región enfrenta desafíos como la oferta limitada de viviendas y unas exportaciones ralentizadas. Pero, tiene a su favor, una economía diversificada, estabilidad política y atractivo internacional «que la colocan en una sólida posición para superar a la mayoría de las demás regiones españolas», concluye.

 

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