El presidente del Gobierno español plantea en la cumbre de Bruselas medidas para controlar los precios en zonas tensionadas y regular las viviendas turísticas. Es la primera vez que el Consejo Europeo dedica un debate monográfico a la crisis de la vivienda, que afecta a todo el continente. Un informe previo sitúa a Madrid y Barcelona en el epicentro de la crisis habitacional europea, donde el alquiler se lleva el 74% del salario medio, solo superadas por Lisboa.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha propuesto a los líderes de la Unión Europea la creación de un fondo específico para la construcción de vivienda protegida a nivel europeo, además de medidas legales comunitarias para controlar los precios en zonas tensionadas y frenar la especulación inmobiliaria. La iniciativa se presentó este jueves durante la cumbre del Consejo Europeo celebrada en Bruselas, la primera en la que los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 dedican un debate monográfico a la crisis de la vivienda que afecta a todo el continente. Sánchez ha defendido ante sus homólogos europeos que la Unión Europea debe intervenir para hacer frente a la emergencia habitacional que vive toda Europa, con medidas concretas que vayan más allá de las políticas nacionales y que aborden el problema desde una perspectiva continental coordinada.
España ha impulsado la inclusión de la vivienda en la agenda de la cumbre europea, una petición que ha sido acogida por el presidente del Consejo Europeo, António Costa, quien preparó el debate con una reunión previa con alcaldes de grandes ciudades europeas, entre ellos el de Barcelona, Jaume Collboni. Sánchez agradeció especialmente este trabajo preparatorio a Costa, también socialdemócrata, subrayando que se trata de un problema europeo que afecta por igual a un español, un italiano, un francés o un alemán. La propuesta española se estructura en tres ejes fundamentales: la habilitación de un fondo específico para construir vivienda protegida a nivel europeo, medidas legales desde Europa para poner freno a la compra de vivienda para uso no residencial, y palancas a nivel europeo para poder actuar sobre las zonas tensionadas en las ciudades que están viendo cómo crece el precio de la vivienda exponencialmente como consecuencia de la presión del turismo.
La presentación de la propuesta española coincide con la publicación de un informe del Consejo Europeo que sitúa a Madrid y Barcelona en el epicentro de la crisis de vivienda de la Unión Europea. El documento, titulado «Un techo, muchas realidades: la compleja crisis de vivienda de Europa», elaborado por los servicios de investigación del Consejo, revela que los habitantes de Madrid y Barcelona destinan de media el 74% de su salario a alquilar en el centro de la ciudad, un porcentaje que solo supera la capital portuguesa, Lisboa, donde los inquilinos deben destinar el 116% de su sueldo. Estas tres grandes urbes de la Península Ibérica se sitúan muy por encima de ciudades como Luxemburgo y Fráncfort con el 34%, Helsinki con el 35%, o Viena con el 37%, según una clasificación de veintidós ciudades europeas de referencia.
El informe reconoce que la crisis de la vivienda es un problema estructural de la Unión Europea, pero con características locales y variaciones entre regiones. La vivienda se ha encarecido de media en la Unión Europea un 58,33% entre 2015 y el primer trimestre de 2025. El mayor alza se registró en Hungría con el 237%, Portugal y Lituania con el 147%, mientras que España se anotó un 72%, superando la media europea. En cuanto a los alquileres, la media de encarecimiento alcanzó el 28,8% en el conjunto de la UE entre 2010 y 2025. Los Estados del este y bálticos, como Hungría con el 277% y Estonia con el 250%, muestran un crecimiento explosivo. En el polo opuesto se sitúan Italia y Grecia, los dos únicos países donde los alquileres han bajado de precio.
Madrid y Barcelona en el centro de la tormenta
La crisis de vivienda en la Unión Europea está provocando que los jóvenes retrasen cada vez más la salida del hogar de sus padres. En 2024, los jóvenes de la UE abandonaron el hogar a una edad media de 26,2 años. España es, junto con Croacia, Eslovaquia, Grecia e Italia, uno de los Estados miembros donde los jóvenes se van más tarde, con 30 años de media. Solo Croacia con 31,3 años, Eslovaquia con 30,9, Grecia con 30,7 e Italia con 30,1 superan a España. En cambio, las edades medias más bajas se dieron en Finlandia y Dinamarca con 21,4 años, y Suecia con 21,9. El informe señala que los jóvenes, estudiantes y hogares de bajos ingresos tienen más dificultades para acceder a viviendas estables.
El documento del Consejo Europeo alerta sobre las implicaciones de la crisis habitacional. La falta de una vivienda asequible representa un riesgo para el buen funcionamiento del mercado único, lo que podría socavar los esfuerzos para impulsar la competitividad europea. El análisis insiste en que la capacidad de Europa para actuar es limitada, ya que muchas soluciones dependen de los Estados miembros. La acción europea puede complementar los esfuerzos nacionales para mejorar el parque existente y corregir fallos de mercado, pero algunas medidas plantean dilemas. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha convertido la crisis habitacional en una prioridad política. Von der Leyen ha declarado que esto es más que una crisis inmobiliaria, es una crisis social que desgarra el tejido social europeo, debilita la cohesión comunitaria y también amenaza la competitividad del bloque.
El Ejecutivo comunitario trabaja ya en el primer Plan Europeo de Vivienda Asequible de la Unión Europea, que espera presentar en diciembre de 2025. El plan planteará una revisión de las normas sobre ayudas estatales para permitir medidas de apoyo a la vivienda, facilitar las nuevas construcciones y además Bruselas propondrá una iniciativa legislativa sobre los alquileres a corto plazo. Esta última medida apunta directamente a regular el fenómeno de las viviendas turísticas, que en ciudades como Barcelona, Madrid, Valencia o Sevilla han retirado del mercado residencial miles de viviendas, presionando al alza los precios. El comisario europeo responsable del área, el danés Dan Jorgensen, está ultimando los detalles del plan, que será debatido por los gobiernos nacionales antes de su presentación final.
Vías de financiación y regulación europea
Respecto a la financiación del fondo específico para vivienda protegida propuesto por Sánchez, desde el Gobierno español señalan dos posibles vías. Una primera opción sería a través de fondos que se incluyan en los presupuestos nacionales. La segunda vía contemplada es a través del Banco Europeo de Inversiones, que preside la exvicepresidenta del Gobierno español, Nadia Calviño. En el Gobierno precisan que en el presupuesto europeo que ya se ha presentado no hay un epígrafe específico dedicado a vivienda y lo que se hace actualmente es incentivar que haya fondos para vivienda en los planes nacionales, pero aseguran que habrá financiación para esta materia si se aprueba la propuesta española.
El otro bloque de posibles medidas de ámbito europeo pasa por la regulación. En Moncloa consideran que desde las instituciones comunitarias se pueden impulsar regulaciones europeas en materias específicas que den cobertura legal a los gobiernos nacionales para intervenir en sus mercados inmobiliarios. Entre estas regulaciones, Sánchez reclama legislación europea que dé cobertura a los Gobiernos nacionales para poner freno a la compra de vivienda para uso no residencial, lo que incluiría tanto las viviendas turísticas como la compra de inmuebles por parte de fondos de inversión internacionales. También solicita poder intervenir los precios en las zonas tensionadas de las grandes ciudades, una medida que en España ya contempla la Ley de Vivienda aprobada en 2023 pero cuya aplicación ha sido desigual.
Pese a la gravedad del problema, varios países del sur de Europa mantienen una perspectiva positiva en materia de construcción de viviendas. España espera un crecimiento del 3,2% en construcción de vivienda en 2025, Portugal un 4% y Grecia un 10%, impulsadas por los fondos de recuperación europeos y el renovado interés por la renovación energética. Para Sánchez, hablar del pilar social de la Unión Europea es hablar de una Europa al servicio de los ciudadanos. El presidente español insistió en que se trata de una cuestión central para el Gobierno de España y quiere que lo sea también para toda la Unión Europea, defendiendo que solo con una respuesta coordinada a nivel continental se podrá abordar eficazmente un problema que trasciende las fronteras nacionales.