Puigdemont convoca a su cúpula en Perpiñán en el momento más tenso con Sánchez

23 octobre 2025 - 19:14

El expresidente de la Generalitat reunirá este lunes a la dirección de Junts en Francia para evaluar el estado del acuerdo firmado hace dos años con el PSOE y decidir las acciones a emprender. La cita llega en pleno pulso con el Gobierno tras las amenazas de la portavoz del partido, Miriam Nogueras, quien avisó que quizá es momento de «la hora del cambio». Sánchez, desde Bruselas, pidió paciencia y advirtió que un cambio podría suponer una «involución de 50 años» con PP y Vox.

La tensión entre Junts y el PSOE alcanza un punto crítico. El expresidente de la Generalitat y líder de la formación independentista, Carles Puigdemont, ha convocado para el lunes una reunión de la ejecutiva del partido en Perpiñán, al sur de Francia. El encuentro se celebra en un momento de máxima presión sobre el Gobierno de Pedro Sánchez. Según han avanzado fuentes del partido, el orden del día contempla realizar un balance exhaustivo del denominado Acuerdo de Bruselas y abordar las acciones a emprender al respecto. La cita se produce apenas un día después de que la portavoz de Junts en el Congreso, Miriam Nogueras, lanzara su advertencia más contundente hasta la fecha al afirmar que tal vez había llegado el momento de hablar de «la hora del cambio», expresión que supone una amenaza directa a la continuidad del Ejecutivo.

La reunión de Perpiñán representa un desafío en toda regla al PSOE. El partido de Puigdemont ha decidido trasladar a territorio francés, lejos de Madrid, la toma de decisiones que podría cambiar por completo el panorama político español. La elección del lugar no es casual. Perpiñán, donde Puigdemont celebró un acto multitudinario en febrero de 2021, se ha convertido en un símbolo del independentismo catalán en el exilio. La convocatoria se produce tras meses de desencuentros entre ambas formaciones, con Junts acusando sistemáticamente al Gobierno de incumplir los compromisos adquiridos hace dos años en Bruselas. El partido independentista considera que la aplicación del pacto ha sido decepcionante, con asuntos fundamentales como la amnistía completa para Puigdemont, la oficialidad del catalán en la Unión Europea, el traspaso de competencias migratorias y el concierto económico estancados o sin avances sustanciales.

Sánchez pide tiempo y lanza un aviso 

Pedro Sánchez respondió este jueves desde Bruselas, donde asiste a la cumbre de líderes de la Unión Europea, con un mensaje que combina la petición de paciencia con una advertencia apenas velada. El presidente del Gobierno manifestó su aspiración de cumplir todos los acuerdos firmados con Junts, pero recordó que estos requieren tiempo, dedicación y esfuerzos. Sánchez subrayó que algunos compromisos no dependen exclusivamente del Ejecutivo ni de los grupos parlamentarios que lo sustentan, en referencia a cuestiones como el traspaso de competencias migratorias a Cataluña o el reconocimiento de las lenguas cooficiales en instituciones europeas. El presidente socialista, sin embargo, cambió de tono cuando se refirió al concepto de cambio mencionado por Nogueras. En un mensaje directo a Junts, Sánchez advirtió que un cambio de Gobierno podría significar una involución de medio siglo si llega de la mano de PP y Vox.

El líder socialista afirmó que es indiscutible que tanto a España como a Cataluña les sienta bien el actual Gobierno de coalición, que ha propiciado un cambio desde 2018 para avanzar y no para involucionar. Cuando hablamos de cambio, puede haberlos para avanzar o para involucionar, para regresar no una hora sino 50 años atrás, declaró Sánchez, en clara referencia a las palabras de Nogueras. El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, insistió en la misma línea al señalar que continuarán con el diálogo, trabajo, esfuerzo y negociación con la formación catalana, como llevan haciendo desde hace casi ocho años. La estrategia del Gobierno pasa por minimizar las amenazas de Junts y apelar a la responsabilidad del partido independentista, confiando en que no dará el paso de tumbar al Ejecutivo porque eso abriría la puerta a un gobierno de PP y Vox, algo que consideran inaceptable para el electorado de Junts.

Por su parte, el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, afirmó que corresponde a Junts tomar sus propias decisiones, después de dos años de experimentar la política sanchista. Feijóo acusó a Sánchez de pedir tiempo para prolongar la agonía de su mandato y de su Gobierno. Desde el partido conservador interpretan que la reunión de Perpiñán es el principio del fin de la legislatura, aunque reconocen que las decisiones de Junts son impredecibles. La oposición mantiene la presión sobre el Ejecutivo, pero es consciente de que los independentistas no tienen garantizado un mejor trato con ellos, lo que reduce las posibilidades de una moción de censura que prospere.

Apretar el gatillo o seguir negociando

El núcleo duro del partido se reunirá el domingo previo a la convocatoria general del lunes. Puigdemont se verá con figuras como Jordi Turull, Miriam Nogueras y los vicepresidentes Josep Rius y Antoni Castellà para preparar el encuentro con la ejecutiva. La sensación dentro del partido, según fuentes consultadas, es que el final del trayecto con el PSOE está cerca. Dirigentes y militantes expresan su frustración por los magros resultados del pacto con Sánchez. Sin embargo, incluso en el caso de que Junts opte por la ruptura, habrá que ver en qué se concreta esta decisión. Las opciones van desde mantenerse en el no a todas las propuestas del Gobierno que no favorezcan directamente a los intereses independentistas hasta apoyar una moción de censura instrumental que sirva para convocar elecciones generales, una posibilidad que el vicepresidente de la formación, Antoni Castellà, no descartó en declaraciones recientes.

El lunes en Perpiñán se conocerá si Junts decide romper definitivamente con Sánchez o si, una vez más, las amenazas quedan en un nuevo episodio de presión sin consecuencias reales. El Gobierno confía en que todo sea un farol más, pero esta vez el ambiente es diferente. La convocatoria en Francia, el tono de las declaraciones de Nogueras y el deterioro de las relaciones desde que Santos Cerdán quedó envuelto en el caso Koldo indican que la situación ha llegado a un punto de no retorno. Si Puigdemont decide apretar el gatillo, la legislatura podría entrar en una fase terminal. Si opta por continuar negociando, el Gobierno habrá ganado tiempo, pero seguirá dependiendo de un socio que cada vez parece menos dispuesto a concederle oxígeno político. La decisión que se tome en Perpiñán puede cambiar el rumbo de España en los próximos meses.

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