El auge de Vox desafía el liderazgo de Feijóo en la derecha española

21 octobre 2025 - 09:54

La fortaleza electoral de la extrema derecha reabre las dudas internas sobre la estrategia del líder del PP. Mientras Vox alcanza un 20% de intención de voto en las elecciones generales y se consolida en bastiones tradicionales del partido conservador, Alberto Núñez Feijóo enfrenta el desafío más delicado desde que asumió la presidencia del PP. Las encuestas muestran un estancamiento del partido en el 30,5%, tres puntos por debajo de los datos más altos de los últimos meses, en un contexto donde el Gobierno de Pedro Sánchez mantiene su operatividad política.

A medida que avanza el otoño, el PP se ha ido sumiendo en la incertidumbre. Vox está rompiendo su techo, reflexiona un dirigente territorial del partido conservador. En Galicia o Madrid, bastiones históricos casi inexpugnables para la derecha española, Vox detecta crecimientos inusuales en territorios que tradicionalmente entregaban sus votos de manera automática al PP. Las encuestas recientes indican que la formación de Santiago Abascal alcanza un 20% de intención de voto en las elecciones generales, según sondeos internos del partido.

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, enfrenta un nuevo desafío, quizá el más serio desde que asumió la presidencia del partido. El crecimiento de Vox se produce en un momento especialmente delicado, mientras el Gobierno de Pedro Sánchez sigue a flote y ha dejado atrás la sensación de colapso que el PP creía que iba a derribarlo el pasado mes de julio. Presionado por este escenario, el líder conservador ha pasado al ataque contra el partido de Santiago Abascal, con el que ha entrado en confrontación directa, y ha endurecido su discurso especialmente en materia de inmigración.

La nueva batalla tensa las costuras del PP entre las dos almas que coexisten en el partido: la dura, alineada con Vox, y la más moderada, que busca diferenciarse de la extrema derecha y aspira a ocupar el centro político. Las dudas internas han vuelto a arreciar cuando hace apenas unos días Feijóo intentó apropiarse del discurso de Vox al afirmar: «Nunca defenderemos una política migratoria que convierta barrios enteros de nuestro país en lugares irreconocibles». La frase desató un intenso debate interno sobre la estrategia a seguir.

Voces críticas dentro del partido 

Dirigentes del sector moderado del partido cuestionan si esa es la dirección correcta. Se sigue asociando a un liderazgo sin consistencia. Y eso es especialmente grave porque nunca había existido ese problema, advierte un barón territorial. La incertidumbre ha comenzado a manifestarse internamente en el equipo del líder del PP, donde varios dirigentes han planteado la necesidad de repensar la estrategia. Algunos barones cuestionan abiertamente el giro hacia posiciones más radicales que parecen imitar el discurso de Vox sin éxito electoral visible.

Esos ataques también chirriaron en algunos territorios del partido. Cuanto menos pensemos en los adversarios, mejor, opina un dirigente regional del PP. Feijóo tiene que presentarse como un partido de Gobierno y no mencionarlos aunque haya otros en el ring que lo hagan, añade. Sin embargo, el debate interno sobre si conviene abrazar o rechazar el discurso de Vox está completamente abierto en la cúpula conservadora. Una parte de la dirección teme que Vox pueda acabar sorpasando al PP si continúa creciendo al ritmo actual.

Otros errores han contribuido a debilitar el liderazgo de Feijóo. Su estrategia sobre el aborto, un asunto que le abrió una herida con el PP de Madrid, generó tensiones internas entre la formación y varios sectores territoriales. La estrategia adoptada creó voces críticas que plantearon si era lo más adecuado apostar por la derecha en ese tema. “Debemos tener un discurso propio sobre inmigración, pero hay que dejar de hablar constantemente de inmigración”, pide un presidente autonómico. Si estamos todo el día hablando de eso, espantamos a todo el mundo, reconoce otro dirigente territorial del partido.

Génova ha reflexionado sobre el creciente giro de Vox para redefinir su propia estrategia electoral, como venían pidiendo en privado algunos barones territoriales. Esta semana, Feijóo cambió el discurso y retomó el mensaje económico, criticando la política fiscal del Gobierno de Pedro Sánchez con la habitual acusación de exprimir a los españoles con impuestos excesivos. El líder del PP anunció propuestas para reducir las cotizaciones de los autónomos que ingresan menos de 85.000 euros anuales, intentando recuperar terreno en un ámbito menos polarizado que la inmigración.

La fortaleza de Vox en los fortines tradicionales del PP reabre las dudas internas sobre la estrategia del líder conservador. Hay que reaccionar, advierten fuentes del partido que observan cómo el discurso de la extrema derecha gana terreno en amplios sectores del electorado de derechas. Algunos dirigentes territoriales creen que la táctica de atacar a Vox mientras se imita su discurso no funciona. Fallan porque la gente no quiere una copia del original, aseguran fuentes de Vox, que paladean un buen momento para su formación y consideran que el PP está perdiendo identidad al intentar competir en su mismo terreno ideológico.

Además de la emigración, el aborto ha generado divisiones internas. La estrategia creó voces críticas que cuestionaron si era lo más adecuado radicalizar el discurso. Algunos presidentes autonómicos consideran que el PP debe tener un discurso propio diferenciado tanto del PSOE como de Vox, sin caer en la tentación de competir con la extrema derecha en su propio terreno. El partido se debate entre mantener su identidad tradicional o adaptarse a un electorado que parece inclinarse hacia posiciones más radicales en determinadas cuestiones.

Las encuestas sitúan al PP en un 30,5%, lejos del 33,4% que alcanzó en abril, aunque otras encuestas del verano le otorgaban un 29,4%. El estancamiento no sorprende a los analistas, que observan cómo Vox crece a costa del electorado conservador tradicional. El crecimiento de la extrema derecha mantiene en vilo a la dirección del PP, que busca recuperar el terreno perdido sin renunciar a ocupar el centro político que considera clave para llegar al Gobierno. El dilema estratégico de Feijóo parece lejos de resolverse mientras Vox continúa consolidando su espacio en la derecha española.

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