Trump se acerca a uno de sus mayores aliados en América Latina con un paquete de rescate de 17.200 millones de dólares. Estados Unidos trabajará en otro rescate financiero para Argentina, país de enormes recursos en energía, minería y alimentación, que apunta al núcleo ideológico del presidente Milei. La intervención directa del Tesoro estadounidense en un mercado de divisas extranjero marca un hito en las relaciones económicas bilaterales entre Washington y Buenos Aires.
Donald Trump lanzó esta semana una lisonja inusual a Javier Milei durante un encuentro en Sharm el-Sheikh. El presidente estadounidense se refirió al mandatario argentino como uno de sus mejores gobernadores, un comentario que generó sorpresa y debate. Tras una semana marcada por declaraciones polémicas, muchos argentinos sienten que ese título de gobernador bien podría aplicarse a Milei por su alineamiento casi total con Washington. La presidencia imperial de Trump ha llegado a Buenos Aires con mucha fuerza.
Es, de hecho, una intervención directa sin parangón histórico, al menos reciente. Una intervención en el mercado cambiario, en la economía, en la política y en las elecciones argentinas, sostiene el analista Claudio Jacquelin. El magnate estadounidense escogió Argentina por la importancia estratégica que cobra el país para Estados Unidos, que tradicionalmente lo había tratado con amable distancia diplomática. Con un intervencionismo moderado y solo de tanto en cuando, mucho menos el ejercido en otros países como Venezuela o Cuba.
Ahora la situación es completamente diferente por varios factores. No hay gobiernos tan afines a Washington en América Latina como Buenos Aires y San Salvador actualmente. Argentina es la tercera economía de la región, un país de enormes recursos en energía, minería y alimentación, lo cual que representa una oportunidad estratégica para los intereses comerciales norteamericanos. Además, la afinidad ideológica entre Trump y Milei es evidente, compartiendo visiones sobre libre mercado, desregulación y reducción del Estado que no se habían visto entre líderes de ambos países en décadas.
El secretario del Tesoro apoya directamente a Milei
Milei señala públicamente a Trump como su norte político y al secretario del Tesoro, Scott Bessent, como su inspirador económico. El jefe de la mayor economía del planeta, con un PIB de 29 billones de dólares, se ha comprometido a ayudar a que Argentina, con un PIB de 653.000 millones, recupere su estabilidad financiera. Hay tensión permanente desde las redes sociales hasta los mercados y ministerios argentinos sobre el alcance real de esta influencia en las decisiones de política económica del gobierno de Milei.
Santiago Caputo, el poder en la sombra del gobierno argentino, mantiene comunicación directa con Luis Caputo, ministro de Economía, y Santiago Bausili, presidente del Banco Central. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, se mantiene en estrecha comunicación con el equipo económico de Milei para impulsar la recuperación financiera de Argentina. Esta maniobra financiera representa la flexibilidad y contundencia que los mercados internacionales esperaban para estabilizar la economía argentina, aseguró Bessent en un comunicado.
Hace décadas que Estados Unidos no intervenía directamente en un mercado de divisas de un país extranjero. Trump ha tomado una posición protectora sin precedentes y el presidente argentino se ha convertido en un aliado incondicional que no contradice las directrices que llegan desde Washington. Bessent salió públicamente en apoyo de Milei con una batería de anuncios coordinados. “Estados Unidos apoyará a Argentina”, declaró, mientras Milei implementa las políticas económicas adecuadas para avanzar hacia un acuerdo definitivo con el FMI previsto para el día 26 de este mes.
Para reafirmar el compromiso financiero, Bessent detalló el nuevo fondo de ayuda económica estadounidense de 17.200 millones de dólares destinados al mercado de deuda soberana argentina. El dinero se suma a los fondos del intercambio de divisas que Trump ha prometido a Milei para estabilizar el peso argentino. Se trata de una solución del sector privado coordinada desde Washington para los próximos pagos de la deuda externa de Argentina, explicó el secretario del Tesoro en rueda de prensa, añadiendo que el respaldo será suficiente para cambiar las expectativas de los mercados financieros.
La ayuda condiciona las elecciones legislativas
La ayuda de Trump debe ordenar las finanzas públicas argentinas, pero no todo es color de rosa para el gobierno de Milei. La Casa Blanca rechazó el martes recibir a Milei con la pompa que el mandatario argentino tenía prevista. Lo que debía ser un encuentro diplomático de alto nivel se transformó en un escenario de presión mediática, con Milei virtualmente solo frente a sus anfitriones estadounidenses. Ante tal situación, Milei intentó minimizar el desaire público y presentó el encuentro como un éxito diplomático ante los medios argentinos.
Trump advirtió que, aunque la ayuda está garantizada, su continuidad depende directamente del resultado de las elecciones legislativas argentinas previstas para este año. Milei tendrá que demostrar en las urnas que cuenta con respaldo popular suficiente para implementar las reformas económicas que Washington espera. Estados Unidos no será generoso indefinidamente, advirtió un alto funcionario del Departamento del Tesoro en declaraciones off the record a medios especializados. Los bonos argentinos que cotizan en Wall Street tuvieron una jornada volátil, arrancando el día con pérdidas del 1,2%.
Sin embargo, cuando se conocieron los anuncios oficiales de Washington, los papeles argentinos recuperaron terreno y cerraron con ganancias moderadas. El problema es que nadie en el mercado cree en promesas sin un compromiso firme y verificable, advirtió un operador de una de las principales agencias argentinas especializadas en deuda soberana. Números concretos y plazos definidos son lo que necesitan los inversores internacionales para recuperar la confianza perdida durante décadas de inestabilidad económica y defaults recurrentes que han marcado la historia financiera del país sudamericano.
La primera reacción del mercado fue moderadamente positiva, aunque con cautela evidente. Los bonos argentinos que cotizan en Wall Street habían arrancado el día con pérdidas significativas y amenazaban con profundizar la caída. Sin embargo, los anuncios coordinados desde Washington fueron suficientes para calmar temporalmente a los mercados, aunque el escepticismo permanece latente entre los inversores más experimentados. El problema estructural es que ningún operador veterano cree en un compromiso firme sin garantías concretas y verificables de cumplimiento a medio y largo plazo.
En Argentina comienzan a llamar a Scott Bessent el virrey económico estadounidense, en referencia al sistema colonial español. Estados Unidos confía plenamente en Santiago Caputo, asesor principal del presidente Milei y verdadero hombre fuerte del gobierno argentino. La Casa Blanca parece dispuesta a profundizar su influencia en las decisiones económicas de Buenos Aires. De hecho, la presencia estadounidense en Argentina crece a niveles sin precedentes y la Casa Blanca adelanta que habrá nuevas sorpresas en las próximas semanas que consolidarán esta relación especial entre ambos gobiernos de tendencia libertaria.