Medios internacionales se han referido esta semana a los avances del deshielo entre Estados Unidos y Brasil. Vista la coyuntura de la relación bilateral en clave estacional, podría sugerirse que, si durante el verano las tensiones entre Brasil y Estados Unidos escalaron, el otoño ha traído aire fresco y apaciguará el clima de la relación entre ambos gobiernos.
Mario Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, ha recibido en la Casa Blanca al canciller de Brasil, Mauro Vieira. Mantuvieron “conversaciones muy positivas sobre comercio y asuntos bilaterales en marcha”, según se extrae del comunicado conjunto publicado por el Departamento de Estado este jueves. Del encuentro también participó el titular de la Oficina de Estados Unidos para Comercio, Jamieson Greer.
Rubio y Vieira trabajarán conjuntamente para organizar una reunión entre los presidentes Donald Trump y Luiz Inácio Lula da Silva “en la ocasión más cercana posible”. Ambos acordaron “colaborar y conducir discusiones en múltiples frentes en el futuro inmediato, así como establecer un camino de trabajo hacia adelante”.
A inicios de octubre, tanto la Casa Blanca como el Palacio de Planalto confirmaron a la prensa internacional el desarrollo de negociaciones para un posible encuentro entre los presidentes Trump y Lula da Silva, en Estados Unidos y en Brasil. Y, en los días siguientes, ambos mandatarios tuvieron una conversación telefónica.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, indicó hace diez días que espera mantener reuniones con su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva y calificó la videoconferencia con su homólogo de “muy buena”. “Esta mañana tuve una conversación telefónica muy buena con el presidente Lula, de Brasil. Hablamos de muchos temas, pero se centró principalmente en la economía y el comercio entre nuestros dos países”, publicó entonces en su cuenta de Truth Social.
El mandatario agregó: “Seguiremos conversando y nos reuniremos próximamente, tanto en Brasil como en Estados Unidos. Disfruté mucho de la conversación. ¡A nuestros países les irá muy bien juntos!”.
Los hechos descritos y el acercamiento entre ambos presidentes han tenido lugar luego de que Trump y Lula da Silva se reunieran brevemente en el marco de la Asamblea General de la ONU, semanas atrás. El hecho es relevante para la relación bilateral de ambos países, con mayor razón cuando durante el verano las tensiones escalaron por las declaraciones del presidente Trump, su intromisión en asuntos internos de Brasil y la suba de aranceles que Estados Unidos impuso al país sudamericano como presión y castigo por el caso Bolsonaro.
El juicio contra el expresidente brasileño Jair Bolsonaro, simpatizante de Donald Trump, desencadenó una serie de declaraciones inadmisibles para las instituciones de Brasil por parte del presidente estadounidense quien acusó persecución política y un juicio injusto en contra del exmandatario brasileño, razón por la que Lula da Silva exhortó a su homólogo estadounidense a no interferir en los asuntos internos de Brasil.
Finalmente, el expresidente Bolsonaro ha sido condenado el mes pasado a 27 años con tres meses de prisión por tentativa de golpe de Estado. Bolsonaro rechaza los cargos.