La presidenta de México anuncia que no asistirá al encuentro programado para diciembre en República Dominicana tras la decisión de no invitar a Cuba, Venezuela y Nicaragua. Sheinbaum argumenta que nunca estará de acuerdo con excluir a ningún país y prioriza atender la emergencia por lluvias que ha dejado más de sesenta muertos en el centro del país. La Cancillería mexicana analiza si enviará un representante al foro continental que reunirá a líderes de la región los días cuatro y cinco de diciembre en Punta Cana.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, anunció que no asistirá a la X Cumbre de las Américas programada para diciembre en República Dominicana, manifestando su rechazo a la exclusión de Cuba, Venezuela y Nicaragua del encuentro continental. Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, la mandataria fue tajante al declarar que no participará en el foro y expresó su desacuerdo con la decisión del gobierno dominicano de Luis Abinader de no invitar a los tres países. La postura de Sheinbaum refleja la continuidad de la política exterior mexicana de defender el principio de no intervención y la inclusión de todas las naciones en los espacios de diálogo regional, independientemente de sus sistemas políticos o ideologías. La Secretaría de Relaciones Exteriores analiza si enviará algún representante diplomático al encuentro.
La presidenta fundamentó su decisión en dos argumentos principales. En primer lugar, reiteró que México nunca estará de acuerdo con que se excluya a ningún país de los foros internacionales. Sheinbaum fue enfática al declarar que los espacios continentales deben ser lugares de diálogo e inclusión, no de marginación. En segundo término, la mandataria señaló que debe priorizar la atención a la emergencia que enfrentan varias entidades del país tras las lluvias atípicas que han dejado hasta ahora más de sesenta muertos y afectaciones en ciento treinta y nueve municipios. Las inundaciones han impactado principalmente a los estados de Veracruz, Puebla, Hidalgo, Querétaro y San Luis Potosí, donde el gobierno federal ha desplegado seiscientas brigadas con tres mil servidores de la nación para realizar censos casa por casa y coordinar la ayuda humanitaria.
El gobierno de República Dominicana informó el 30 de septiembre que Cuba, Venezuela y Nicaragua no serían invitadas a la Cumbre de las Américas, argumentando que la decisión apuesta por el éxito del encuentro en un contexto de elevada polarización política. La Cancillería dominicana precisó que al asumir la presidencia pro tempore en 2023, el Ejecutivo de Abinader anunció que la cumbre sería inclusiva, propósito que procuraron honrar. Sin embargo, en medio del actual contexto, resolvieron excluir a tres naciones que enfrentan críticas internacionales por su deriva política. La decisión generó reacciones inmediatas en la región. El canciller cubano, Bruno Rodríguez, repudió el anuncio y expresó profunda preocupación, afirmando que la medida fue impuesta por el gobierno de Estados Unidos a República Dominicana.
México reafirma su política de no intervención
La postura de Sheinbaum confirma la línea que México ha mantenido históricamente en su política exterior, basada en los principios de autodeterminación de los pueblos y no intervención. La presidenta mexicana se ha caracterizado desde su llegada al poder por defender el multilateralismo y respaldar a naciones que enfrentan presiones internacionales. México mantiene relaciones diplomáticas con los tres países excluidos y ha sido consistente en rechazar medidas que impliquen aislamiento o sanciones unilaterales. Esta posición se inscribe en la tradición de la doctrina Estrada, que establece que México no debe juzgar los gobiernos de otros países ni condicionar sus relaciones diplomáticas a consideraciones políticas. La decisión de no asistir a la Cumbre representa un mensaje claro sobre los valores que guían la diplomacia mexicana en el continente.
Desde su llegada al poder en octubre de 2024, Claudia Sheinbaum ha realizado apenas cuatro viajes internacionales, mostrando una tendencia a priorizar los asuntos internos sobre la agenda diplomática. La presidenta asistió a la cumbre del G20 en Brasil en noviembre de dos mil veinticuatro, la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños en Honduras en abril, la del G7 en Canadá en junio y un encuentro trilateral en Guatemala con el presidente Bernardo Arévalo y el primer ministro de Belice, Johnny Briceño, en agosto. Esta reducida agenda internacional contrasta con la intensa actividad diplomática de algunos de sus predecesores y refleja la prioridad que la mandataria otorga a la gestión de los problemas domésticos, particularmente en materia de seguridad, desarrollo económico y atención a emergencias.
La Cumbre de las Américas, que se celebrará los días 4 y 5 de diciembre en Punta Cana, reunirá a líderes de países del continente para debatir temas de cooperación, comercio, desarrollo regional, migración y democracia. El foro ha enfrentado controversias en ediciones anteriores por cuestiones de exclusión. En la cumbre de Los Ángeles de 2022, el gobierno de Joe Biden decidió no invitar a Cuba, Venezuela y Nicaragua, lo que provocó que varios presidentes latinoamericanos, incluido el entonces mandatario mexicano, Andrés Manuel López Obrador, declinaran asistir como protesta. La historia se repite ahora con la decisión dominicana, generando fisuras en el consenso regional y cuestionando la viabilidad de un foro que pretende representar a todo el hemisferio pero excluye a algunos de sus miembros.
Organizaciones y gobiernos de la región han criticado la exclusión de los tres países. Algunos analistas consideran que estas decisiones debilitan la legitimidad de la Cumbre como espacio de diálogo hemisférico y perpetúan divisiones que dificultan la construcción de consensos regionales. Otros argumentan que la inclusión de gobiernos considerados autoritarios por sectores de la comunidad internacional compromete los valores democráticos que supuestamente defiende el foro. El debate refleja las tensiones que atraviesan a América Latina en un momento de creciente polarización. La ausencia de Sheinbaum y la posible no participación de otros líderes que compartan su postura plantea interrogantes sobre el alcance y la representatividad del encuentro que se celebrará en República Dominicana en diciembre.