La imagen de Gregory Bovino, el hombre duro de Trump en Chicago, evoca a J.G. Jopling, personaje antagónico ficticio de El Gran Hotel Budapest (2014) que fue interpretado por Willem Dafoe. De aspecto aterrador y con un estilo y vestuario inolvidables, Dafoe supo darle fuerza a la caracterización de aquel villano. Jopling era el malo. Un asesino silencioso, discreto y aterrador que solía llevar una elegante gabardina de cuero negro.
Gregory Bovino, en cambio, es «el bueno» de esta película, aunque se ha dado a conocer por sus tácticas de mano dura. Es originario de Carolina del Norte y se unió a la Patrulla Fronteriza en 1996. En casi 30 años de carrera ha tenido destinos diversos, yendo de Washington a Nueva Orleans, también a Honduras y a África. En 2020, fue nombrado Jefe de Patrulla del Sector El Centro. En 2023, fue relevado brevemente del mando. Pero, con Trump de vuelta, ha ganado enorme visibilidad y poder por sus operaciones contra la inmigración irregular. La espectacularidad de sus operativos al estilo Hollywood ya dan de que hablar. Su elegante abrigo es verde. Bovino se ha movido de Los Ángeles a Chicago para encarar la misión encomendada por su jefe. Su aspecto, estilo y vestuario lo hacen lucir atemorizante e incluso aterrador. Pareciera que está disfrutando su rol y sus palabras, sin matices, refuerzan todo aquello que transmite su imagen. La otra postal, la de los ciudadanos y las autoridades locales y estatales, muestra zozobra por la manera y el proceder del jefe de la “Operación Midway Blitz”.
Las operaciones de la ofensiva migratoria en Chicago comenzaron el 8 de septiembre. Agentes federales fueron desplegados en las calles y en estas semanas han detenido a más de 800 inmigrantes indocumentados en el marco de la “Operación Midway Blitz”. Las operaciones y redadas han generado desconcierto entre ciudadanos y autoridades locales y hay quienes perciben incluso signos racistas en el accionar de Gregory Bovino.
Bovino, de 55 años, ostenta el cargo de jefe de patrulla del sector El Centro y ha liderado la ofensiva del gobierno federal en las ciudades. Trump lo ha situado en una posición de poder única entre sus colegas de la Patrulla Fronteriza. El jefe de la “Operación Midway Blitz” comenzó su carrera en la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos hace casi tres décadas y fue el elegido por Trump para desplegar fuerzas policiales federales en estados y ciudades demócratas, al margen de las preferencias y disposiciones de los funcionarios locales.
Primero en Los Ángeles y ahora en Chicago, pero con otras posibles ciudades en agenda, Bovino no se siente disuadido por el rechazo que genera su presencia y la de sus agentes. “Todo se basa en información de inteligencia”. “Vamos a ir donde esté esa amenaza”, ha indicado.
La operación de verano en Los Ángeles facilitó los arrestos de más de 5.000 inmigrantes y lideró contingentes de agentes federales en demostraciones de fuerza en el Parque MacArthur de la ciudad. En Chicago ha sido categórico: “Vamos a llevar a cabo esa misión” y si “alguien se interpone en el camino, entonces… eso podría no resultarles bien, y si necesitamos efectuar el arresto de un ciudadano estadounidense o de cualquier otra persona, entonces lo haremos”, manifestó en entrevista con CNN, en Chicago, este martes.
El medio americano señala que los funcionarios locales han descrito a Bovino como “líder de una rama de las fuerzas del orden que utiliza tácticas terriblemente autoritarias y que ha sido convertida en la fuerza policial personal de Trump, utilizada por el presidente como un garrote contra las localidades lideradas por los demócratas y las personas (ciudadanos y no ciudadanos por igual) que viven en ellas”. Incluso el gobernador de Illinois, J.B. Pritzker, ha dicho este lunes: “Me niego a permitir que Trump, Noem y Bovino continúen su marcha hacia la autocracia (…) Su plan desde el principio ha sido causar caos, y luego usar ese caos para consolidar el poder de Trump”.
Las “tácticas de mano dura” incluyen redadas de inmigración en estacionamientos y rotura de ventanas de automóviles, entre otras acciones cuestionables que ya generan consternación incluso entre algunos miembros de la administración Trump, pero que también le han dado visibilidad y reconocimiento a Bovino por parte de altos funcionarios de Seguridad Nacional.
La administración Trump defiende sus tácticas como necesarias para reducir la delincuencia y la violencia en lugares que el propio presidente ha descrito como “zonas de guerra”. De hecho, Trump ha movilizado a la Guardia Nacional de Texas para responder a la situación en Chicago, y esta semana las tropas han entrenado en una instalación militar cercana mientras que un juez federal considera las impugnaciones legales a su despliegue en la ciudad.
El presidente Trump ha salido al paso respondiendo a los periodistas que potencialmente podría invocar la Ley de Insurrección para responder a Chicago y a otras ciudades, ello le permitiría eludir las restricciones impuestas por los tribunales respecto a su capacidad de movilizar tropas.
Bovino, por su parte, estima que es preciso hablar de “caos” más que de insurrección frente a las protestas y amenazas contra el personal de control de inmigración: “Yo lo llamaría un caos casi catastrófico, ya que aquí en Chicago esas amenazas contra los agentes se están manifestando en recompensas que pagarán las bandas transnacionales en suelo estadounidense”, explicó. Y es que el Departamento de Seguridad Nacional anunció esta semana el arresto de un presunto miembro de la pandilla Latin Kings en Chicago que ofreció US$ 2.000 a cualquiera que pudiera capturar a Bovino y US$ 10.000 a cualquiera que pudiera matarlo. Bovino ha responsabilizado a la retórica de los funcionarios de la ciudad, contra los agentes de inmigración, de provocar amenazas como esta.
Los alcaldes y funcionarios locales tratarán de detener a Bovino con mecanismos legales y jurídicos, pero Bovino ha dicho que esas son quimeras que no acatará. “No hay ningún santuario aquí en Chicago (…) Así que, alcalde Johnson, puede seguir emitiendo decretos, pero nosotros seguiremos aplicando la ley”.
Cuando se han cuestionado sus tácticas, él ha cuestionado la lealtad al país de aquellos que lo critican. Cuando se señala que sus arrestos se basan algunas veces en perfiles raciales, Bovino ha negado que sus oficiales utilicen la discriminación racial como factor para decidir si detienen o arrestan a alguien. Sin embargo, admite que tienen en consideración ciertas características y comportamientos: si una persona luce “en pánico” o si su comportamiento cambia al interactuar con los oficiales, podrían estar entre los innumerables factores que se consideran.