Las calles de Europa volvieron a vibrar con un mismo clamor: Gaza no está sola. Miles de personas se manifestaron en España, Italia y Francia en protesta contra el gobierno de Benjamín Netanyahu y en apoyo a la flotilla humanitaria interceptada por Israel.
En Madrid y Barcelona, la magnitud de las marchas recordó los días más intensos de la movilización social. La capital catalana reunió a más de 15.000 personas, según la Guardia Urbana, mientras que en la Puerta del Sol madrileña se concentraron alrededor de 10.000 manifestantes. Las consignas fueron claras: “Palestina libertad”, “boicot a Israel” y exigencias de ruptura de relaciones diplomáticas.
La jornada estuvo marcada también por una huelga educativa que vació aulas desde la ESO hasta la universidad. Profesores y estudiantes coincidieron en que el aula había dejado de ser ese día el espacio central de aprendizaje: “En nuestro instituto prácticamente la secundaron todos los alumnos a partir de tercero”, explicó Toni Solano, director del instituto Bovalar de Castellón. Desde la mañana, miles de jóvenes recorrieron el centro de las principales ciudades españolas.
En Barcelona, la protesta arrancó en la plaza de la Carbonera, lugar de salida de la flotilla Global Sumud, y terminó con un grupo de 200 personas acampando en el centro de la ciudad. En Madrid, la marcha frente al Ministerio de Exteriores derivó en un multitudinario desplazamiento hacia la Puerta del Sol, donde las pancartas recordaban los lemas “Embargo de armas, ruptura de relaciones, corredor humanitario”.
Italia vivió una de las expresiones más potentes de solidaridad, marcada por la dimensión sindical. La CGIL, principal central obrera del país, convocó junto con la USB una huelga general que paralizó sectores estratégicos. Roma fue escenario de una multitudinaria protesta frente a la estación Termini, donde más de 10.000 personas se congregaron para bloquear vías de acceso. En Turín, un grupo de manifestantes llegó a ocupar la pista del aeropuerto, lo que obligó a suspender vuelos durante varias horas. Milán, Nápoles, Bolonia y Florencia también se sumaron con marchas que reunieron a miles de personas, aunque en algunas ciudades se registraron choques con la policía.
La ola de protestas recorrió igualmente Francia, con manifestaciones en una treintena de ciudades, entre ellas París, Lyon, Marsella y Burdeos. Pancartas con mensajes de apoyo a Palestina y contra el “genocidio” se multiplicaron en plazas y avenidas. Berlín, Bruselas, Londres y Atenas también acogieron concentraciones de solidaridad. En Estambul, cientos de manifestantes se reunieron frente al consulado estadounidense para exigir a la comunidad internacional un alto inmediato al asedio de Gaza.
El trasfondo de estas movilizaciones trasciende la coyuntura de la flotilla interceptada. Para millones de europeos, la violencia en Gaza y la ofensiva israelí contra la ayuda humanitaria tocan fibras profundas de indignación política y moral. En España, Italia y Francia, la dimensión juvenil y sindical aporta un elemento clave: se trata de un movimiento que cruza generaciones y actores sociales, desde estudiantes que dejan las aulas hasta trabajadores que paralizan ciudades enteras.
Lo que muestran estas movilizaciones es que la solidaridad con Palestina se afianza como una causa compartida en el ámbito europeo. En la misma semana en que Israel intensificó su ofensiva, la calle europea reafirmó su lugar como contrapeso político, recordando que el apoyo a Gaza no depende únicamente de las cancillerías, sino de la fuerza de la ciudadanía movilizada.