El país posee la segunda mayor reserva mundial de estos minerales estratégicos y acelera iniciativas de investigación e innovación para transformar esta riqueza en soberanía tecnológica. El proyecto MagBras busca desarrollar toda la cadena productiva nacional, desde la extracción hasta la fabricación de imanes permanentes para vehículos eléctricos y turbinas eólicas. Brasil aspira a superar su tradicional rol de exportador de insumos sin valor agregado y competir con el monopolio chino en el refinado de tierras raras.
Brasil se propone un cambio estratégico en su modelo exportador tradicional, apostando por las tierras raras como vector de transformación industrial. El país posee la segunda mayor reserva mundial de estos minerales, estimada en 21 millones de toneladas, superado solo por China con 44 millones. Juntos concentran cerca de dos tercios del total global. Sin embargo, Brasil apenas comienza la explotación a gran escala de este recurso, mientras China mantiene prácticamente el monopolio del refinado, controlando cerca del 90 por ciento de la producción mundial destinada a industrias electrónicas, vehículos eléctricos y turbinas eólicas.
El proyecto MagBras representa la apuesta industrial más ambiciosa del sector. Lanzado oficialmente el 14 de julio en Belo Horizonte, capital de Minas Gerais, el programa busca desarrollar el ciclo completo de producción nacional de imanes permanentes de tierras raras. El objetivo es unir la industria a la universidad y centros de investigación para que Brasil no siga principalmente como gran exportador de materias primas sin valor agregado, como ocurre con el café, el hierro, el petróleo y la soja. La iniciativa agrupa empresas, universidades y centros tecnológicos en un esfuerzo coordinado.
La empresa Serra Verde Mining inició operaciones en 2024 como primera productora brasileña de concentrado de óxidos de tierras raras. Durante 2025 exportó a China 7,5 millones de dólares en concentrado, que eleva el índice de tierras raras contenido en la arcilla desde un 0,12 por ciento en el suelo. Su producción contiene los elementos más demandados para imanes permanentes: neodimio, praseodimio, disprosio y terbio. Los elementos pesados resultan especialmente valiosos por su escasez en yacimientos convencionales. La compañía enfrenta dificultades iniciales que retrasan sus metas de producción.
Desafíos de una industria naciente
Serra Verde estableció como objetivo producir 5.000 toneladas anuales de concentrado y duplicar esa cantidad en 2030. En el primer semestre de 2025 solo exportó 480 toneladas, aunque la empresa no divulga oficialmente sus datos de producción. Esta brecha entre proyecciones y resultados evidencia las complejidades técnicas y financieras que enfrenta una industria en fase inicial. El desarrollo tecnológico del procesamiento de tierras raras requiere inversiones significativas en infraestructura y formación de recursos humanos especializados en un sector donde el conocimiento técnico resulta escaso.
El coordinador del proyecto MagBras advierte sobre la recuperación tecnológica necesaria. André Pimenta señala que la tecnología de procesamiento se desarrolló hace décadas en muchos países, que abandonaron la actividad ante la producción a bajos costos de China. Esta ventaja competitiva china consolidó su dominio global en el refinado y transformación de tierras raras. Brasil debe invertir en investigación y desarrollo para recuperar capacidades tecnológicas perdidas y crear una industria competitiva frente al gigante asiático. El desafío trasciende lo puramente técnico para convertirse en cuestión de soberanía tecnológica.
El director de asuntos mineros del Instituto Brasileño de Minería advierte sobre los riesgos de concentrarse exclusivamente en un recurso. Julio Nery alerta sobre el peligro de fijarse en un solo mineral en desmedro del conjunto de recursos críticos, que incluye litio, cobalto y níquel, entre otros. Estos productos enfrentan escasez potencial y las prioridades cambian según las tecnologías emergentes. Brasil necesita definir una política integral para los 22 minerales críticos y estratégicos, con prioridades flexibles que se adapten a las transformaciones tecnológicas globales.
Oportunidades en el mercado de vehículos eléctricos
La producción de automóviles eléctricos en Brasil gana impulso durante 2025, generando demanda creciente de imanes permanentes para motores. La fabricación de vehículos eléctricos, muy presentes en ferias y exposiciones del sector automotor, incrementará la demanda de imanes que se pretende fabricar con tierras raras abundantes en algunas regiones del país. Esta expansión del mercado interno ofrece oportunidades para desarrollar una cadena productiva nacional integrada. La sustitución de importaciones de componentes estratégicos fortalecería la industria automotriz brasileña y reduciría su dependencia tecnológica externa.
El proyecto Carina, desarrollado por Aclara Resources en el estado de Goiás, requiere inversiones de 600 millones de dólares. El proyecto produciría cerca de 200 toneladas anuales de disprosio y terbio, cantidad suficiente para fabricar entre 5 y 6 millones de vehículos eléctricos al año. La empresa canadiense completa estudios de factibilidad previstos para el primer trimestre de 2026. Estados Unidos, Japón, la Unión Europea y Brasil se perfilan como potenciales clientes de esta producción. El desarrollo de proyectos privados complementa los esfuerzos estatales para consolidar la industria nacional de tierras raras.