El Rey reivindica ante la Asamblea General la vigencia del multilateralismo frente al unilateralismo trumpista. Su discurso, el primero desde que Sánchez gobierna, defiende que la ONU es «imprescindible e insustituible» en un momento crucial para la diplomacia internacional, al tiempo que recuerda los vínculos históricos con el pueblo judío al exigir el cese inmediato de las operaciones militares que califican de «actos aberrantes» que «repugnan a la conciencia humana».
Felipe VI protagonizó uno de los momentos más emotivos de la Asamblea General de la ONU al implorar directamente a Israel que «detenga ya esta masacre» en Gaza, utilizando un lenguaje inusualmente duro desde la tribuna internacional para exigir el fin de una ofensiva que calificó de «actos aberrantes» que «repugnan a la conciencia humana y avergüenzan al conjunto de la comunidad internacional». El monarca español fue el encargado de abrir la segunda jornada de debates, marcando la primera vez que interviene ante la Asamblea desde que Pedro Sánchez ocupa la presidencia del Gobierno, en una elección simbólica que busca reforzar el compromiso español con el multilateralismo en el 80 aniversario de la organización internacional.
El Rey enmarcó sus palabras sobre Gaza en el contexto de los profundos vínculos históricos entre España y el pueblo judío, recordando que 72.000 personas obtuvieron la nacionalidad española mediante la ley de 2015 que reconoció a los descendientes de judíos sefardíes. «Cuando hablamos al pueblo de Israel, estamos hablando a un pueblo de hermanos», declaró Felipe VI, subrayando que esta proximidad histórica hace aún más dolorosa la situación actual. «Por eso nos duele tanto, nos cuesta tanto comprender lo que el Gobierno israelí está haciendo en la Franja de Gaza», añadió antes de lanzar su mensaje más contundente: «Por eso clamamos, imploramos, exigimos: detengan ya esta masacre. No más muertes en nombre de un pueblo tan sabio y antiguo, que tanto ha sufrido a lo largo de la historia».
La intervención del monarca mantuvo un equilibrio diplomático al condenar «rotundamente el execrable terrorismo de Hamás y especialmente aquella matanza brutal del 7 de octubre de 2023 contra la población israelí», reconociendo simultáneamente «el derecho de Israel a defenderse». Sin embargo, con la misma firmeza exigió que el Gobierno israelí «aplique sin reservas el Derecho Internacional Humanitario en toda Gaza y Cisjordania» y demandó «que la ayuda humanitaria llegue sin dilaciones, un alto el fuego con garantías y la liberación inmediata de todos los rehenes que aún retiene Hamás con tanta crueldad».
El Rey evitó utilizar de forma abierta el término «genocidio», que sí emplea el Gobierno español, optando por calificar la situación como una «masacre» y describiendo los bombardeos de hospitales, escuelas y lugares de refugio como devastación ante la cual «no podemos guardar silencio, ni mirar hacia otro lado». Su discurso incluyó una pregunta retórica sobre el destino de «cientos de miles de personas» sometidas a «hambruna y desplazamiento forzoso», evidenciando la gravedad humanitaria que motiva la posición española.
Defensa del multilateralismo frente a Trump
Más allá del conflicto palestino-israelí, Felipe VI dedicó una parte sustancial de su intervención a reivindicar la vigencia de las Naciones Unidas frente a quienes pregonan «el fin del multilateralismo y la obsolescencia e ineficacia» de la organización, sin mencionar explícitamente a Donald Trump pero un día después del duro discurso del presidente estadounidense contra la institución. «En el silencio ante esas preguntas está la mayor prueba de que las Naciones Unidas no solo siguen siendo útiles: son imprescindibles, son insustituibles», defendió el monarca en clara respuesta a las críticas trumpistas.
El Rey argumentó que creer en la ONU significa «creer con firmeza en la universalidad de los principios y valores recogidos en su Carta y en la Declaración Universal de los Derechos Humanos» y «eludir la tentación de modularlos con particularismos, con relativismos, con excepciones». Su mensaje adquirió tintes filosóficos al sostener que «la dignidad del ser humano no es negociable» y que las normas internacionales constituyen «la voz de la razón aplicada a las relaciones internacionales, la mejor defensa que tenemos ante la ley del más fuerte».
La defensa del multilateralismo incluyó una advertencia sobre las consecuencias de abandonar el sistema de normas internacionales: «Un mundo sin normas es una terra incógnita; un tiempo sin normas es una Edad Media». Esta formulación, particularmente gráfica, buscaba contrastar la visión española del orden internacional basado en reglas con el unilateralismo y el «America First» que caracterizan la segunda presidencia de Trump. Felipe VI describió el momento actual como «extremadamente complejo» en un «mundo trepidante y desbocado» donde «no faltan voces que preconizan el fin del multilateralismo», estableciendo un marco conceptual que presenta a España como defensora de valores universales frente al repliegue nacionalista de otras potencias.
Reconocimiento de Zelenski y diplomacia activa
La intervención española coincidió con el paso del presidente ucraniano Volodímir Zelenski por la misma tribuna, quien agradeció posteriormente al Rey Felipe VI el «apoyo efectivo y genuino» que España brinda a Ucrania desde el inicio de la invasión rusa. En un mensaje en redes sociales, Zelenski destacó que España apoya a su país «en muchas áreas: humanitaria, militar y económica», subrayando que «lo que más importa es que este apoyo es efectivo y genuino» y concluyendo con un «gracias por vuestra verdadera solidaridad con nuestro pueblo».
Este reconocimiento público refuerza la posición de España como actor relevante en los principales conflictos internacionales, desde el apoyo militar y financiero a Ucrania hasta el liderazgo europeo en la crítica a Israel por su ofensiva en Gaza. La diplomacia española ha logrado mantener credibilidad en ambos frentes, presentándose como defensora de la legalidad internacional y los derechos humanos independientemente del alineamiento geopolítico de los actores involucrados.
La elección de Felipe VI para representar a España en esta Asamblea, coincidiendo con el 80 aniversario de la ONU y los 70 años de la adhesión española, busca proyectar estabilidad institucional y continuidad en la política exterior española más allá de los cambios gubernamentales. El monarca igualó con esta intervención el récord de participaciones de su padre Juan Carlos I en la Asamblea General, consolidando el papel de la Corona como garante de la política de Estado en el ámbito internacional.