En días pasados el analista de política internacional Andrés Oppenheimer observaba que la presencia militar de Estados Unidos en aguas cercanas a Venezuela ha desatado una nueva edición de tensiones bilaterales y preguntaba si se trata de una operación genuina o de un posible montaje político.
En esa ocasión, Oppenheimer entrevistó a Francisco O. Mora, exembajador de Estados Unidos ante la Organización de Estados Americanos, quien descartaba que Trump esté pensando en una invasión a Venezuela y sugería, más bien, que podía tratarse de una operación psicológica.
La cuestión de la teatralidad planteada por Oppenheimer tiene sentido en este contexto, si se consideran las características peculiares de los presidentes Nicolás Maduro y Donald Trump. La idea de teatralidad cobra fuerza cuando en las últimas horas las imágenes del “entrenamiento” de las milicias venezolanas han dado la vuelta al mundo, viralizándose en pocos minutos. Trump se burló de esa puesta en escena y difundió el video en sus redes sociales, ironizando su preocupación frente a “una amenaza muy seria” para Estados Unidos.
“¡Atrapamos a la milicia venezolana en entrenamiento! ¡Una amenaza muy grave!”, posteó el presidente republicano Donald Trump en su red social, calificando el video como “ultrasecreto”. El material difundido por el mandatario y por diferentes medios internacionales muestra a civiles venezolanos en condiciones inadecuadas para las exigencias físicas de misiones de defensa y combate. Estas personas aparecen con fusil en mano en lo que parece ser una polvorienta instalación escolar, participando en una presunta carrera de obstáculos como parte del entrenamiento militar.
Las imágenes reflejan la estrategia del régimen venezolano de aumentar las milicias para la defensa en caso de una eventual invasión por parte de Estados Unidos. Maduro, acusado de liderar el Cartel de los Soles, interpreta con paranoia el despliegue militar estadounidense en el Caribe, de ahí que instruya a la población civil en tácticas y técnicas militares frente a operaciones navales contra el narcotráfico.
Nicolás Maduro ha instado a los ciudadanos a enlistarse en la Milicia Bolivariana, que nació como fuerza paramilitar e integrada por alrededor de 5.000 civiles y reservistas, creada por el expresidente Hugo Chávez e influida por el régimen de La Habana. Posteriormente, esta milicia se incorporó como uno de los cinco componentes de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).
Según un informe del diario El Colombiano, publicado este martes, producto de ese llamado gubernamental, “se ha visto en el complejo militar de Fuerte Tiuna a autobuses y carros desembarcando voluntarios, ya sea vestidos de civil o con uniformes paramilitares”.
La tensión entre Trump y Maduro persiste. Por un lado, el mandatario venezolano ordena la difusión de maniobras militares y, por el otro, el presidente estadounidense utiliza sus redes para hablar de modo amenazante al régimen chavista. El sábado advirtió de consecuencias “incalculables” si se niegan a aceptar a los deportados y en su intervención ante la Asamblea General de la ONU volvió a señalar a Nicolás Maduro como líder de una organización criminal. “Estamos usando el poder de Estados Unidos para destruir a los terroristas venezolanos y las redes de tráfico que dirige Nicolás Maduro”. Sobre esas redes, agregó: “A todo matón terrorista que esté traficando drogas venenosas hacia los Estados Unidos de América: téngase por avisado, lo haremos volar por los aires”, en alusión a las explosiones de embarcaciones en el Caribe en operaciones dirigidas por Estados Unidos.
El mandatario estadounidense ha hecho referencia a estas operaciones, indicando que han destruido lanchas con drogas y capturado a presuntos miembros del Tren de Aragua en Estados Unidos.
Estados Unidos ha hundido cuatro embarcaciones vinculadas al narcotráfico en el Caribe, cerca de las costas venezolanas. Al menos tres procedían de Venezuela, de la cuarta aún se desconoce el origen. Según el régimen venezolano, más de 13.000 inmigrantes deportados han regresado a Venezuela tras el arribo de Trump a la Casa Blanca. Caracas y Washington carecen de relaciones diplomáticas desde 2019, aunque suscribieron un acuerdo de deportación con la nueva administración estadounidense.