Un biomarcador abre la puerta a detectar el Alzheimer décadas antes en Antioquia

23 septembre 2025 - 09:58

Un equipo liderado por el doctor cubano Tomás R. Guilarte y el estudiante colombiano Daniel Martínez, de la Universidad Internacional de Florida (FIU), identificó un biomarcador en cerebros de familias portadoras de la mutación “paisa” en Antioquia. El hallazgo podría anticipar el diagnóstico del Alzheimer muchos años antes de los primeros síntomas.

El descubrimiento gira en torno a una proteína llamada TSPO (translocator protein 18 kDa), vinculada a la inflamación cerebral. Los investigadores comprobaron que este marcador se activa de manera temprana en microglías —células inmunes del cerebro— en modelos animales con predisposición genética a la enfermedad, y que el patrón también aparece en tejido cerebral humano donado por familias colombianas portadoras de la mutación paisa, la forma más común de Alzheimer hereditario en la región de Antioquia.

La novedad del hallazgo es que los niveles de TSPO aumentan años, incluso décadas, antes de que los pacientes manifiesten los síntomas clínicos de la enfermedad. En ratones modificados genéticamente, la proteína se detecta desde las seis semanas de edad, lo que en humanos equivaldría a una edad temprana de la adultez. Para los especialistas, este hallazgo abre la posibilidad de diseñar pruebas de detección precoz y, con ellas, estrategias de intervención antes de que el deterioro cognitivo sea irreversible.

“Este trabajo demuestra que el Alzheimer puede dejar huellas medibles mucho antes de que la memoria empiece a fallar”, señaló Guilarte, director del Robert Stempel College of Public Health & Social Work de FIU. Daniel Martínez, su estudiante y primer autor del estudio, subrayó que el aporte de las familias paisas ha sido clave: “Ellos cargan con el dolor de una mutación devastadora, pero también ofrecen al mundo una oportunidad única de entender y combatir esta enfermedad”.

El contexto latinoamericano da al hallazgo un peso simbólico especial. Colombia, a través del Grupo de Neurociencias de Antioquia, ha documentado durante años la mutación paisa y sus efectos devastadores en generaciones enteras. Ahora, este avance sitúa a la región en el centro de una investigación global que combina genética, neurociencia y salud pública.

Persisten, sin embargo, preguntas abiertas: ¿TSPO es solo un marcador pasivo de la enfermedad, o juega un rol activo en el daño neuronal? ¿Podría incluso tener un efecto protector? La respuesta a estas incógnitas determinará si el biomarcador será útil únicamente para diagnóstico temprano o también como blanco de futuras terapias.

Más allá de la ciencia, el hallazgo plantea un dilema ético y humano. Detectar la enfermedad con décadas de anticipación puede permitir tratamientos preventivos, pero también genera incertidumbre en quienes aún son jóvenes y asintomáticos. La frontera entre esperanza y angustia será tan delicada como los avances que vengan.

La investigación sobre TSPO no es la cura, pero sí un paso significativo hacia un futuro donde el Alzheimer deje de ser una condena inevitable. Desde Antioquia, un rincón colombiano marcado por la mutación paisa, surge hoy una pista que puede cambiar la batalla contra una de las enfermedades más temidas de nuestro tiempo.

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