Llegó el momento esperado y Carlton Kershaw dejará de ser jugador en la MLB y anuncia su retirada. Los Dodgers dirán a dios a unos de los emblemas del club que tiene en su poder una carrera de 18 años en las Grandes Ligas.
Una carrera forjada en azul
Seleccionado en la primera ronda del draft de 2006, Kershaw debutó en las Mayores en 2008 con tan solo 20 años. Desde entonces, su nombre se convirtió en sinónimo de excelencia monticular. Con los Dodgers disputó toda su trayectoria profesional, acumulando cifras que lo colocan entre los mejores lanzadores de todos los tiempos: más de 3,000 ponches, tres premios Cy Young, un MVP de la Liga Nacional (2014) y una efectividad de por vida por debajo de 2.50.
Su dominio se sustentó en una combinación letal de recta, curva de “12-6” y slider devastadora, que durante más de una década atormentó a bateadores de ambas ligas. “Clayton redefinió lo que significa ser un as del pitcheo”, declaró Andrew Friedman, presidente de operaciones de los Dodgers. “Ha sido el corazón y el alma de esta franquicia”.
Momentos icónicos
Kershaw regaló a la afición angelina capítulos memorables. Entre ellos, el no-hitter del 18 de junio de 2014 ante los Colorado Rockies, considerado por muchos uno de los juegos más perfectos en la historia moderna del béisbol. También destaca su desempeño en la postemporada de 2020, cuando lideró a los Dodgers a su primer título de Serie Mundial en 32 años, una gesta que borró viejos fantasmas de octubre y cimentó su legado.
Su rivalidad con bateadores de élite –de Bryce Harper a Buster Posey– y sus duelos en clásicos de postemporada con los St. Louis Cardinals o los San Francisco Giants formaron parte del folclore beisbolero de la última década. Para muchos, Kershaw encarnó el espíritu competitivo de una época en la que el pitcheo volvió a ser protagonista.
El desgaste de la élite
A pesar de su grandeza, el cuerpo de Kershaw comenzó a pasar factura en los últimos años. Problemas recurrentes en el hombro y el codo limitaron sus aperturas, obligándolo a periodos prolongados en la lista de lesionados. En 2024 y 2025 alternó entre salidas magistrales y ausencias por precaución, un reflejo de la batalla constante entre su talento y la realidad física.
“Siempre dije que cuando no pudiera competir al nivel que el equipo merece, sería el momento de dar un paso al costado”, expresó el zurdo en una emotiva conferencia de prensa en Dodger Stadium. “Ese momento ha llegado. Me voy en paz, orgulloso de cada inning lanzado con esta camiseta”.
Reacciones de la familia Dodgers
El anuncio provocó una cascada de mensajes de reconocimiento. Dave Roberts, mánager del equipo, lo describió como “el mejor lanzador que he tenido el honor de dirigir y, más importante aún, un ser humano excepcional”.
Compañeros de vestuario actuales y pasados, como Mookie Betts, Clayton Bellinger y el histórico Justin Turner, compartieron en redes sociales recuerdos y fotos junto al pitcher. Las palabras más emotivas llegaron de Vin Scully, la legendaria voz de los Dodgers, quien en un comunicado afirmó: “Clayton es un Dodger para siempre. Su legado va más allá de las estadísticas; encarna la clase y la dignidad del béisbol”.
Más allá del diamante
Fuera del terreno, Kershaw también deja una huella profunda. Con su esposa Ellen impulsó la Kershaw’s Challenge, una fundación benéfica que ha destinado millones de dólares a proyectos educativos y de salud en Los Ángeles, Dallas y países como Zambia. Su compromiso social lo convirtió en un referente de responsabilidad comunitaria dentro del deporte profesional.
“Clayton nos enseñó que el éxito no solo se mide en victorias o ponches, sino en el impacto positivo que dejas en la vida de otros”, señaló el comisionado de la MLB, Rob Manfred, al felicitarlo por su trayectoria.
Un futuro ligado al béisbol
Aunque se despide como jugador, Kershaw dejó abierta la puerta a seguir vinculado al deporte. Se rumorea que podría integrarse en el área de desarrollo de lanzadores de los Dodgers o incluso incursionar en la transmisión televisiva, donde su conocimiento técnico y carisma serían un valor incalculable.
“Por ahora quiero dedicar tiempo a mi familia, ver crecer a mis hijos y disfrutar lo que el béisbol me ha dado”, comentó. “Pero el juego siempre será parte de mí”.
El adiós de una era
Con la salida de Clayton Kershaw, la MLB pierde a uno de los últimos representantes de una generación dorada de abridores. Los fanáticos de los Dodgers se preparan para una emotiva despedida en el Dodger Stadium durante la última serie de la temporada, donde seguramente su número 22 será retirado en un futuro cercano.
Su legado se resume en constancia, excelencia y amor por el juego. Durante 18 años, Kershaw ofreció una clase magistral de lo que significa ser un competidor ejemplar, inspirando a nuevas generaciones de lanzadores y aficionados.
Al final de la temporada 2025, cuando entregue su último lanzamiento, el béisbol entero se pondrá de pie. Clayton Kershaw cuelga los spikes, pero su nombre permanecerá para siempre en la historia de los Dodgers y en la memoria de los amantes del deporte rey.