Gobierno y Banco de España coinciden en revisar al alza las proyecciones económicas para 2025, situando el crecimiento del PIB en el 2,7% frente al 2,6% previsto inicialmente. La economía española mantiene su posición como motor de la eurozona, creciendo dos o tres veces por encima de sus principales socios europeos mientras Alemania se estanca y Francia apenas supera el 1%. El empleo alcanzará medio millón de nuevos puestos este año, la inversión privada se recupera tras la crisis y los sindicatos presionan por mejoras salariales para funcionarios.
El Gobierno y el Banco de España han elevado simultáneamente sus previsiones de crecimiento económico para 2025, situando la expansión del PIB en el 2,7%, una décima más de lo proyectado inicialmente por el Ejecutivo y dos décimas adicionales respecto a las estimaciones del organismo supervisor. Carlos Cuerpo, ministro de Economía, anunció la revisión tras el Consejo de Ministros, justificando el optimismo en el mejor comportamiento de la economía durante el tercer trimestre y en indicadores como la afiliación, la producción industrial y los índices de confianza.
La actualización del cuadro macroeconómico mantiene sin cambios las proyecciones para 2026 y 2027, con crecimientos del 2,2% y 2,1% respectivamente. Cuerpo subrayó que España «fue la economía avanzada que más creció en el mundo en 2024» y anticipa que mantendrá este liderazgo durante 2025, creciendo «dos o tres veces por encima de nuestros principales socios» europeos. Las previsiones se sustentan en el dinamismo del empleo, la evolución positiva del consumo familiar y un comportamiento mejor de lo esperado tanto en inversión como en el sector exterior.
El Banco de España coincide en el optimismo, elevando su proyección desde el 2,5% hasta el 2,7%, aunque advierte de una ligera desaceleración en los próximos trimestres. La autoridad monetaria indica que los indicadores más recientes sugieren que la actividad económica española seguirá creciendo «a un ritmo robusto» durante el primer trimestre del año, con incrementos de entre el 0,6% y el 0,7% intertrimestrales. Sin embargo, proyecta una desaceleración gradual en trimestres sucesivos, con crecimientos del 1,9% y 1,7% para 2026 y 2027 respectivamente. El avance del PIB entre 2025 y 2027 se basará en el impulso de la demanda interna, con el consumo privado como motor principal, mientras el consumo público moderará su aportación al crecimiento económico nacional.
Empleo récord y recuperación de la inversión
El mercado laboral español mantiene su fortaleza con previsiones de crear medio millón de empleos durante 2025 y otros tantos en 2026, acercándose a los 23 millones de puestos totales. El Banco de España proyecta que la creación de empleo se prolongará hasta 2027, aunque con ritmo decreciente: tras el crecimiento del 3% en 2023 y el 2,2% en 2024, el empleo aumentaría un 1,9% este año y se moderaría al 1,2% en 2026 y al 1% en 2027. La tasa de paro continuará descendiendo desde el 11,3% de 2024 hasta el 9,5% previsto para 2027.
La inversión empresarial experimenta su mejor momento desde la crisis financiera. La formación bruta de capital fijo superó por primera vez el nivel de 2019 durante el cuarto trimestre de 2024, manteniéndose en territorio positivo durante los primeros meses de 2025. La construcción lidera este repunte, beneficiándose de la reducción de tipos de interés del BCE y la demanda acumulada tras años de contención. Entre enero y junio de 2025 se registraron 357.533 operaciones de compraventa inmobiliaria, un 20% más que en 2024, constituyendo el volumen más elevado para este período desde 2007. El descenso del Euríbor hasta el 2,081% ha facilitado significativamente el acceso al crédito, mientras que las mejores condiciones de financiación han impulsado tanto la inversión productiva como la adquisición de vivienda por parte de particulares.
El consumo privado se consolida como motor principal del crecimiento, respaldado por la mejora sustancial en la renta disponible de los hogares. España lidera Europa en este indicador con un incremento cercano al 10% en los últimos dos años, superando a economías como Alemania e Italia donde la renta familiar permanece estancada según el informe Coface Risk Review. Los salarios reales han crecido un 13% tras años de caídas, mientras que los salarios del sector privado han recuperado completamente su nivel prepandemia. La tasa de cobertura del sistema de protección por desempleo alcanzó el 76,8% en junio, un incremento de 8,2 puntos respecto al año anterior, reforzando la confianza de los consumidores españoles en sus perspectivas económicas futuras.
Menor exposición a la guerra comercial
España se posiciona favorablemente ante la escalada arancelaria entre Estados Unidos y la Unión Europea gracias a su menor dependencia del mercado estadounidense. Con apenas el 4,7% de las exportaciones dirigidas a Estados Unidos, el país registra una exposición significativamente menor que Alemania, cuyas exportaciones representan el 35% del total europeo hacia territorio estadounidense. José Luis Escrivá, gobernador del Banco de España, calificó el impacto de los aranceles del 15% como «relativamente moderado» para la economía española, explicando que la estructura comercial del país, más orientada hacia servicios que hacía bienes industriales, proporciona mayor resistencia ante las turbulencias comerciales internacionales.
El turismo emerge como gran amortiguador de estos impactos, con España recibiendo más de 4 millones de turistas estadounidenses en 2024, generando ingresos que compensan ampliamente las posibles pérdidas en el comercio de bienes. Esta diversificación sectorial, junto con la menor dependencia de las exportaciones industriales hacia Estados Unidos, convierte a España en uno de los países europeos mejor preparados para sortear la escalada de la guerra comercial transatlántica.
El organismo supervisor mantiene sus proyecciones sin incorporar completamente el impacto de los aranceles, aunque advierte que la política arancelaria podría tener efectos negativos en la actividad y positivos en la inflación. En un escenario adverso con escalada arancelaria prolongada, el Banco de España estima un crecimiento del 2% para 2025 y del 1,1% para 2026, significativamente por debajo del escenario central.
El Banco de España también ha revisado al alza su previsión de inflación para 2025 hasta el 2,5%, cuatro décimas más de lo estimado en diciembre, debido a los mayores precios de la energía observados a principios de año. La inflación subyacente se sitúa en el 2,2% para 2025, una décima menos que la proyección anterior. Para 2026 y 2027 mantiene las estimaciones de inflación general en el 1,7% y 2,4% respectivamente.
Las proyecciones macroeconómicas están «sometidas a una extraordinaria incertidumbre» según el organismo, que advierte de «riesgos a la baja» por el contexto geopolítico y las presiones arancelarias. Ángel Gavilán, director general de Economía del Banco de España, señaló que un aumento de la incertidumbre «puede tener efectos significativos sobre la actividad económica si los agentes posponen sus decisiones de consumo e inversión».