Rick Davies, la voz discreta que marcó a Supertramp

08 septembre 2025 - 11:57

El cofundador de la banda británica falleció a los 81 años, dejando un legado de jazz, rock y melancolía que atravesó generaciones.

Rick Davies nunca buscó el centro de la escena, pero su piano eléctrico Wurlitzer se convirtió en un latido reconocible para millones de oyentes. El sábado pasado, en Long Island, Estados Unidos, murió a los 81 años tras una larga batalla contra un mieloma que lo acompañó durante la última década. La noticia, confirmada por Supertramp en su página oficial, marcó el final de un recorrido musical que había comenzado en Swindon, su ciudad natal, cuando descubrió el jazz de Gene Krupa en la radio.

Junto a Roger Hodgson, fundó Supertramp en Londres en 1969. Ambos moldearon un sonido que atravesaba el pop progresivo con tintes de blues y jazz, y que terminaría alcanzando la cima mundial con Breakfast in America (1979). Canciones como “Dreamer”, “Goodbye Stranger” o “Even in the Quietest Moments” mostraban el contrapunto entre la voz aguda y luminosa de Hodgson y el registro grave, introspectivo y cargado de soul de Davies. Esa dualidad fue la firma de la banda.

La historia recuerda con facilidad al Hodgson carismático que abandonó el grupo en 1983 para iniciar su carrera en solitario. Pero Supertramp sin Rick Davies habría sido impensable. Él era el ancla, el hombre que, con su toque cálido y preciso en las teclas, ofrecía solidez a las canciones. La crítica lo definió como “la sombra imprescindible”, y quizá esa modestia fue también su forma de trascendencia.

Tras su retiro de las giras por motivos de salud, Davies siguió tocando con sus amigos de siempre en Ricky and the Rockets. Un gesto simple, casi íntimo, que contrasta con los estadios abarrotados de los años setenta y ochenta. La música, parece decirnos, no fue para él un negocio sino un refugio.

Supertramp escribió en su comunicado: “Su voz llena de alma y su inconfundible toque en el Wurlitzer se convirtieron en el latido del sonido del grupo”. Y es cierto: escuchar el inicio de Bloody Well Right o los acordes de School sigue siendo reconocer una época.

En su vida privada, se destacó por la resiliencia y el amor inquebrantable a Sue, su esposa durante más de cinco décadas. Esa estabilidad personal contrastaba con la agitación del rock y dio al músico un halo de serenidad poco común en su generación.

Rick Davies se va dejando un legado que confirma una verdad sencilla: las canciones no mueren, permanecen como huellas en la memoria colectiva. Para quienes crecieron con Supertramp, sus notas seguirán marcando un tiempo en que la melancolía podía bailar con la esperanza.

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