Sánchez y Starmer sellan el acuerdo post-Brexit que abre una nueva etapa para Gibraltar

08 septembre 2025 - 09:15

Ambos mandatarios han firmado en Downing Street el primer marco estratégico bilateral entre España y Reino Unido desde la salida británica de la Unión Europea, aprovechando el acuerdo sobre Gibraltar para relanzar una relación que había estado congelada durante siete años. El encuentro marca el fin de la disputa por el Peñón tras 300 años de historia y abre una nueva etapa de cooperación en comercio, inversión, energía y defensa, con empresas españolas acumulando inversiones de 80.000 millones de euros en territorio británico. Los dos Ambos líderes han defendido la sintonía en asuntos globales como Ucrania y Gaza, mientras el Reino Unido se consolida como segundo destino del capital español tras Estados Unidos.

Pedro Sánchez ha protagonizado la primera visita de un presidente del Gobierno español a Downing Street en siete años, sellando con Keir Starmer un Marco Estratégico Bilateral que marca el fin de la era de desencuentros iniciada con el Brexit. El encuentro en la residencia oficial del primer ministro británico ha certificado el cierre de la disputa histórica por Gibraltar y ha abierto una nueva etapa en las relaciones hispano-británicas basada en la cooperación económica, la coordinación en defensa y la sintonía en asuntos internacionales como Ucrania y Gaza.

La visita cobra especial relevancia al producirse apenas tres meses después del acuerdo sobre Gibraltar, el primero alcanzado en 300 años de historia que supondrá la eliminación de la última verja en Europa Occidental. Starmer ha agradecido explícitamente a Sánchez su papel en las negociaciones, mientras el presidente español ha elogiado la iniciativa del primer ministro laborista para concluir con éxito un proceso que se había prolongado durante más de tres años desde el inicio de las conversaciones post-Brexit.

El marco estratégico firmado contempla siete ámbitos de cooperación que van desde el crecimiento económico hasta la seguridad y defensa, pasando por energía, digitalización y movilidad juvenil. Este acuerdo busca consolidar la interdependencia económica entre ambos países, que ha resistido crisis recientes como el Brexit, la pandemia o la invasión rusa de Ucrania. El núcleo del pacto se centra en la creación de un Diálogo de Comercio e Inversión anual, supervisado por los ministerios de Economía de ambos gobiernos para identificar nuevas oportunidades comerciales.

Las cifras económicas justifican plenamente esta apuesta bilateral. España exportó a Reino Unido por valor de 23.800 millones de euros en 2024 e importó productos británicos por 10.000 millones, consolidándose como segundo proveedor de servicios del país tras Estados Unidos. Londres se ha convertido en el quinto mercado de exportaciones españolas de bienes y el primer inversor en España en flujos netos durante 2024, con una inversión acumulada bilateral que supera los 150.000 millones de euros.

Relanzamiento empresarial tras años de incertidumbre

La dimensión empresarial del encuentro ha quedado patente con la celebración de una mesa redonda presidida por Sánchez y Starmer junto a los ministros de Economía Carlos Cuerpo y Rachel Reeves. El foro ha reunido a dieciséis de las principales multinacionales de ambos países, incluyendo gigantes españoles como Iberdrola, Telefónica y Santander, junto a británicos como BP, BAE Systems y Barclays. Esta representación empresarial evidencia la importancia estratégica de una relación que sitúa al Reino Unido como segundo destino preferido para el capital español, solo por detrás de Estados Unidos.

La inversión española acumulada en territorio británico alcanza casi 80.000 millones de euros, una cifra que refleja la confianza del sector privado español en las oportunidades que ofrece el mercado británico pese a las incertidumbres del Brexit. El nuevo marco contempla un foro económico anual para potenciar oportunidades de inversión e innovación, así como proyectos conjuntos en el marco de programas europeos como Horizon Europe, con especial foco en sectores tecnológicos avanzados como digital, sanitario y espacial.

El acuerdo incluye compromisos específicos en sectores clave como el agroalimentario y pesquero, con proyectos en agricultura sostenible, seguridad alimentaria y descarbonización de flotas. En el ámbito turístico, ambos países trabajarán en modelos más sostenibles e innovadores, aprovechando que millones de británicos visitan España anualmente tanto por turismo como por negocios. Esta diversificación sectorial busca reducir la dependencia de sectores tradicionales y apostar por áreas de mayor valor añadido.

En el plano social y laboral, el marco incluye un memorando de entendimiento para reforzar derechos laborales, salarios dignos, igualdad de género y diálogo social, en línea con los compromisos de trabajo decente de la Organización Internacional del Trabajo. Esta dimensión social del acuerdo refleja la sintonía ideológica entre el Gobierno laborista de Starmer y el socialista de Sánchez, que han aprovechado su afinidad política para impulsar iniciativas que habrían resultado más complejas con gobiernos conservadores.

Coordinación internacional y nuevos desafíos

Más allá de la cooperación bilateral, ambos líderes han destacado su sintonía en los principales debates globales. Sánchez ha subrayado que están en perfecta sintonía en asuntos como el cambio climático, Ucrania y la terrible tragedia de Gaza, mientras Starmer ha calificado de terrible la situación en la Franja palestina. Esta coordinación internacional adquiere especial relevancia en un momento en que Reino Unido busca redefinir su papel global tras el Brexit y España aspira a liderar posiciones europeas en conflictos como el palestino-israelí.

El acuerdo prevé coordinación en foros europeos e internacionales, con reportes periódicos de avance que permitan medir impacto y ajustar políticas. Esta dimensión multilateral refleja la voluntad británica de mantener vínculos estrechos con la Unión Europea pese a su salida formal, utilizando la relación bilateral con España como puente para facilitar esta reconexión. Starmer ha elogiado explícitamente la apuesta de Sánchez por resetear las relaciones con la UE tras el Brexit, considerándolo de gran importancia para España.

En materia de defensa y seguridad, el marco contempla cooperación en ciberdefensa, lucha contra el terrorismo y respuesta a amenazas híbridas. Esta coordinación resulta especialmente relevante en el contexto de la guerra en Ucrania y las tensiones geopolíticas crecientes con potencias como Rusia y China. Ambos países comparten la percepción de que los desafíos de seguridad del siglo XXI requieren respuestas coordinadas que trasciendan las fronteras tradicionales.

Gibraltar como catalizador

El acuerdo sobre Gibraltar ha actuado como catalizador de toda esta nueva etapa bilateral. El texto definitivo está siendo ultimado por Bruselas y España y Reino Unido esperan que esté listo en octubre para ser ratificado en diciembre. Si se cumplen estos plazos, se cerrará definitivamente una disputa que había envenenado las relaciones bilaterales durante décadas y había complicado cualquier acercamiento significativo entre ambos países.

La resolución del contencioso gibraltareño permite a ambos gobiernos concentrarse en oportunidades de futuro en lugar de debates del pasado. El acuerdo no solo elimina la verja física, sino que establece un marco de cooperación fronteriza que facilitará el tránsito de personas y mercancías, beneficiando especialmente a la población del Campo de Gibraltar que depende económicamente del Peñón.

La visita de Sánchez a Downing Street marca simbólicamente el final de una etapa de frialdad diplomática y el inicio de una relación madura basada en intereses mutuos. Ambos líderes han coincidido en que es increíble que hayan tenido que pasar siete años para que un presidente del Gobierno español vuelva a pisar la residencia oficial del primer ministro británico, una ausencia que refleja el impacto negativo que el Brexit tuvo en las relaciones bilaterales.

El éxito de este acuerdo dependerá de su implementación práctica y de la capacidad de ambos gobiernos para mantener el impulso político en un escenario global cambiante. Sin embargo, la sólida base económica y los intereses compartidos en múltiples ámbitos proporcionan fundamentos sólidos para una relación que aspira a convertirse en referente de la cooperación post-Brexit entre Reino Unido y países de la Unión Europea.

 

Compartir el artículo