El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, anunció este viernes la movilización de la Milicia Nacional Bolivariana (MNB), en la que, aseguró, se han incorporado recientemente 8,2 millones de ciudadanos dispuestos a sumarse a la defensa del país frente al despliegue militar de Estados Unidos en aguas del Caribe.
La medida llega en un clima de tensión creciente entre Caracas y Washington. Días atrás, el gobierno estadounidense denunció que cazas venezolanos sobrevolaron uno de sus buques en el Caribe. En paralelo, el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, declaró en Quito que su país está dispuesto a evaluar «muy de cerca» la reinstalación de una base militar en Ecuador, lo que el Ejecutivo venezolano calificó como una «ofensa» a la soberanía regional.
La movilización masiva anunciada por Maduro busca proyectar la imagen de un país en armas dispuesto a responder a cualquier amenaza externa. La MNB, creada en 2008 y vinculada directamente al poder político, funciona como un cuerpo complementario a las Fuerzas Armadas tradicionales y ha sido objeto de críticas por su carácter partidista y su dependencia del oficialismo.
La cifra de 8,2 millones de integrantes reivindicada por el gobierno multiplica varias veces el tamaño real del ejército venezolano, estimado en unos 123.000 efectivos activos. Para analistas, se trata más de un gesto político que de una capacidad operativa real, aunque refleja la intención de Caracas de movilizar a la población en defensa del régimen chavista en un contexto de presiones externas y crisis interna.
El nuevo episodio de confrontación militar y diplomática añade un elemento de inestabilidad a la región, donde la presencia de fuerzas estadounidenses y el endurecimiento del discurso venezolano alimentan temores de una escalada.