Europa aprieta a Google y Shein: sanciones millonarias en Francia reabren el debate digital

04 septembre 2025 - 08:03

La Comisión Nacional de Informática y Libertades (CNIL), la autoridad francesa en materia de datos personales, impuso multas de 325 millones de euros a Google y 150 millones a Shein por vulnerar las normas de privacidad en el uso de ‘cookies’. El caso establece un precedente global con resonancias directas para América Latina.

La capital francesa volvió a ser escenario de un pulso entre autoridades y gigantes digitales. La Comisión Nacional de Informática y Libertades (CNIL) anunció sanciones históricas: 325 millones de euros contra Google y 150 millones contra la firma china Shein. El motivo: prácticas consideradas abusivas en el manejo de datos personales y publicidad en línea.

En el caso de Google, la CNIL cuestiona la inserción de anuncios en Gmail sin consentimiento expreso, disfrazados de pestañas de “promociones” o “redes sociales”. Además, criticó que a los usuarios se les induzca a aceptar publicidad personalizada sin explicar de forma transparente que el servicio está condicionado al uso de ‘cookies’. Para Shein, la sanción responde a la implantación de ficheros publicitarios sin autorización válida y a la falta de información clara a los consumidores.

Estas decisiones se inscriben en la estrategia de la CNIL de reforzar, desde hace más de cinco años, la vigilancia sobre las ‘cookies’. Lo que está en juego va más allá de un litigio técnico: se trata de la capacidad de los Estados europeos para regular un espacio digital dominado por corporaciones globales.

La relevancia para América Latina es evidente. La región, donde plataformas como Google y Shein tienen millones de usuarios, enfrenta un rezago normativo que deja a los consumidores expuestos a prácticas similares. Mientras Europa consolida un marco de sanciones ejemplares bajo el paraguas del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), muchos países latinoamericanos apenas están en proceso de actualizar sus legislaciones.

La paradoja es que la economía digital latinoamericana crece a gran velocidad, pero con marcos regulatorios débiles. Los consumidores aceptan términos sin plena conciencia de las implicaciones, y las autoridades carecen de capacidad técnica o política para fiscalizar. El precedente francés, por tanto, no solo refuerza la idea de un “escudo europeo” frente a los gigantes tecnológicos, sino que plantea la urgencia de construir un marco regional en América Latina que combine soberanía digital y protección ciudadana.

Lo ocurrido en Francia invita a reflexionar sobre un futuro donde la privacidad se convierta en eje de competitividad global. Si Europa marca el camino, América Latina no puede limitarse a ser espectadora: debe decidir si quiere convertirse en terreno fértil para los excesos digitales o en un espacio donde los derechos ciudadanos prevalezcan.

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