Bruselas acelera los acuerdos con Mercosur y México en plena tensión comercial con Estados Unidos

03 septembre 2025 - 10:41

La Comisión Europea ha aprobado los textos del acuerdo con Mercosur y la modernización del pacto global con México. El movimiento busca diversificar alianzas frente al giro proteccionista de Washington y anticipa un otoño de debates intensos en la Unión Europea.

La Comisión Europea decidió este miércoles dar luz verde a dos de los tratados comerciales más ambiciosos de su historia reciente: el acuerdo de asociación con Mercosur —que incluye a Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay— y la modernización del tratado global con México. Ambos textos pasarán ahora al Parlamento Europeo y al Consejo de la UE, donde deberán enfrentarse a un debate político que promete ser tan áspero como decisivo.

Con estas decisiones, Bruselas consolida una estrategia que va más allá de la mera apertura de mercados: busca blindar su posición en un escenario internacional marcado por la volatilidad de los precios, el auge del proteccionismo y las crecientes presiones de la administración Trump para que Europa incremente sus compras energéticas y reconfigure sus cadenas de suministro. En la práctica, se trata de un movimiento para no depender en exceso ni de Estados Unidos ni de Asia, y mantener abiertas las puertas de América Latina como socio estratégico.

El pacto con Mercosur, que llevaba más de dos décadas en negociaciones, abarca un espacio económico de 722 millones de personas. Su alcance lo convierte en el mayor acuerdo comercial firmado por la Unión Europea. Aun así, su camino hacia la ratificación no será sencillo. Francia y Polonia ya han manifestado reservas profundas, especialmente en lo relativo a la protección del sector agrícola. París teme que el ingreso masivo de carne sudamericana ponga en riesgo a los productores europeos, mientras Varsovia alerta sobre los impactos en la seguridad alimentaria.

En paralelo, la modernización del tratado con México, que sustituye al acuerdo de 2000, refleja un esfuerzo renovado por actualizar las reglas del comercio en sectores clave como la economía digital, la propiedad intelectual y el medio ambiente. Con un volumen de intercambios superior a los 80.000 millones de euros, México se consolida como uno de los socios más relevantes para la UE en el continente.

Más allá de las cifras, lo que está en juego es el lugar de Europa en la reconfiguración del comercio global. Washington presiona a Bruselas con aranceles y exigencias energéticas, Pekín refuerza sus redes de influencia en América Latina, y en ese tablero la Unión Europea busca marcar su propia línea. El desafío será conjugar la apertura externa con las resistencias internas: los agricultores europeos, los sectores industriales vulnerables y los partidos que denuncian un impacto negativo en el empleo y el medio ambiente.

El otoño que se abre en Bruselas pondrá a prueba la capacidad de la UE de actuar como bloque político unido. La ratificación de los acuerdos con Mercosur y con México representa mucho más que un capítulo comercial; constituye una prueba decisiva de credibilidad para una Europa que aspira a ocupar un lugar estable en la primera división geopolítica. El escenario que se abre plantea una disyuntiva de fondo: profundizar la integración con América Latina y consolidar una alianza estratégica de largo aliento, o inclinarse hacia un proteccionismo creciente que encuentra respaldo en varias capitales europeas y que amenaza con limitar la proyección internacional del bloque.

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