Repsol duplica sus compras de gas estadounidense para conservar su negocio venezolano

03 septembre 2025 - 09:15

La petrolera española incrementa un 50% sus adquisiciones de gas natural licuado estadounidense en la primera mitad de 2025, alcanzando 383 millones de euros. La estrategia busca ganar el favor de Trump tras la revocación de permisos para exportar crudo venezolano el pasado marzo. España se posiciona como el segundo importador europeo de gas estadounidense después de que Washington exija a Europa comprar energía por 640.000 millones de euros en tres años. Repsol mantiene 504 millones de euros en activos venezolanos y negocia discretamente su permanencia en el país, pese a las sanciones.

Repsol ha doblado su apuesta por el gas natural licuado estadounidense en una estrategia calculada para mantener el favor de Donald Trump y preservar sus operaciones en Venezuela. Entre enero y junio de 2025, la compañía adquirió 64,5 terabritish thermal units de gas estadounidense por valor de 383 millones de euros, lo que representa un incremento superior al 50% respecto al mismo período de 2024. Esta decisión responde tanto al reciente pacto arancelario que obliga a Europa a comprar energía estadounidense por 650.000 millones de euros en tres años, como a la necesidad corporativa de mantener relaciones fluidas con Washington tras la revocación de permisos venezolanos en marzo.

La estrategia de la petrolera que preside Josu Jon Imaz trasciende las consideraciones puramente comerciales para adentrarse en el terreno de la diplomacia energética. Trump mantiene la llave que puede desbloquear definitivamente el negocio de Repsol en Venezuela, donde la empresa mantiene una exposición patrimonial de 504 millones de euros a través de su participación del 40% en Petroquiriquire y sus inversiones en el proyecto gasista Cardón IV. Las negociaciones discretas entre la multinacional española y la administración estadounidense se intensificaron tras las amenazas de aranceles del 25% a países que comercien con Venezuela, convirtiendo las compras de gas estadounidense en una póliza de seguro geopolítica.

El timing de estas adquisiciones no resulta casual. Coinciden con el periodo más tenso de las relaciones hispano-estadounidenses desde la llegada de Trump al poder, cuando el presidente republicano amenazó con hacer pagar «el doble» a España tras los desencuentros en la cumbre de la OTAN sobre inversiones en defensa. En este contexto, el incremento de las compras energéticas estadounidenses por parte de Repsol envía una señal clara de buena voluntad hacia Washington, especialmente relevante cuando la empresa necesita renovar permisos para continuar operando en territorio venezolano sin violar las sanciones estadounidenses vigentes. 

España se convierte en gran importador de gas estadounidense

El posicionamiento de Repsol refleja una tendencia nacional más amplia que sitúa a España como uno de los principales importadores europeos de gas natural licuado estadounidense. Según datos de Enagás, Estados Unidos se ha consolidado como segundo proveedor de gas para España con 11.833 gigavatios hora en marzo de 2025, representando el 32,4% del total importado, solo por detrás de Argelia con el 33,4%. Esta reconfiguración energética responde tanto a la diversificación forzada tras el deterioro de relaciones con Argelia por el reconocimiento español de la posición marroquí sobre el Sáhara Occidental, como a las exigencias del acuerdo arancelario europeo que obliga a incrementar las compras energéticas estadounidenses.

Las importaciones totales de gas natural de España alcanzaron 32.903 gigavatios hora en abril de 2025, registrando un aumento significativo respecto a los 26.804 gigavatios hora del mismo mes del año anterior. Este incremento se debe principalmente al aumento de las importaciones desde Estados Unidos, que ha intensificado sus exportaciones de gas natural licuado hacia Europa como parte de la estrategia de Trump para reducir el déficit comercial transatlántico. Empresas como Naturgy y Enagás han reorientado sus estrategias de aprovisionamiento para cumplir con los nuevos compromisos comerciales, aunque esto supone un encarecimiento de los costes energéticos que finalmente repercute en el consumidor español.

La dependencia creciente del gas estadounidense coloca a España en una posición vulnerable ante futuras presiones comerciales de Washington. Trump ha demostrado su disposición a utilizar la energía como arma diplomática, como evidencia la revocación de permisos a petroleras que operan en Venezuela y las amenazas de aranceles secundarios del 25% a países que mantengan relaciones comerciales con regímenes que considera hostiles. Esta realidad obliga a empresas como Repsol a navegar entre las exigencias estadounidenses y sus intereses corporativos en terceros países, convirtiendo cada decisión energética en un cálculo geopolítico complejo. 

El dilema venezolano: entre sanciones y oportunidades

Repsol enfrenta el mayor dilema estratégico de su historia reciente al tener que elegir entre su negocio venezolano y su relación con Estados Unidos. La empresa mantiene operaciones en Venezuela desde 1993 y había logrado aumentar su producción hasta 67.000 barriles equivalentes de petróleo diarios en 2024, representando más del 11% de su producción global. Sin embargo, la revocación de permisos por parte de Trump en marzo de 2025 la obliga a liquidar sus operaciones de exportación antes de finales de mayo, aunque fuentes gubernamentales españolas confían en que Washington concederá una prórroga similar a la otorgada a Chevron.

La petrolera española ha optado por una estrategia de supervivencia que combina el cumplimiento de las exigencias estadounidenses con el mantenimiento de su presencia venezolana «aunque sea a pérdidas», según confirman fuentes gubernamentales. Esta decisión refleja la importancia estratégica que Repsol otorga a sus activos venezolanos, especialmente tras la firma del acuerdo con PDVSA que le permite adquirir los campos petrolíferos Tomoporo y La Ceiba como compensación por deudas comerciales históricas, extendiendo sus licencias hasta 2046.

La crisis ha forzado a Repsol a rebajar en 111 millones de euros el valor en libros de sus inversiones venezolanas, reconociendo la incertidumbre geopolítica que rodea sus operaciones. No obstante, la empresa mantiene su compromiso con Venezuela, consciente de que este mercado puede resultar fundamental en un escenario futuro de normalización política. Mientras tanto, España incrementó sus importaciones de petróleo venezolano hasta 745.000 toneladas en el primer trimestre de 2025, la cifra más alta desde 2019, evidenciando que las empresas españolas mantienen su apuesta por el mercado venezolano pese a las presiones estadounidenses.

 

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