Barcelona se convierte en puerto de la resistencia palestina

01 septembre 2025 - 12:16

Una veintena de barcos con más de 300 activistas internacionales zarpó desde la ciudad condal hacia Gaza en la mayor misión de solidaridad organizada hasta la fecha. La Global Sumud Flotilla, que cuenta con personalidades como Greta Thunberg, Ada Colau y el actor Liam Cunningham, busca romper el bloqueo israelí y abrir un corredor humanitario marítimo hacia la Franja palestina. Miles de personas despidieron a las embarcaciones entre gritos de «Palestina libre» y «Gaza no estás sola», convirtiendo el Moll de la Fusta en epicentro de la movilización internacional contra lo que consideran un genocidio en curso.

El puerto de Barcelona se transformó este domingo en símbolo de la resistencia internacional contra el bloqueo israelí de Gaza cuando una veintena de embarcaciones con más de 300 activistas procedentes de 44 países zarparon hacia territorio palestino en la misión solidaria más ambiciosa organizada hasta la fecha. La Global Sumud Flotilla, término árabe que significa «perseverancia inquebrantable ante la adversidad», logró movilizar a cerca de 5.000 personas en el Moll de la Fusta según datos de la Guardia Urbana, convirtiendo la despedida en una manifestación multitudinaria que evidenció el nivel de apoyo ciudadano a la causa palestina en Cataluña y el resto de Europa.

Las embarcaciones comenzaron a abandonar el puerto catalán progresivamente a partir de las 15:30 horas, entre banderas palestinas, kufiyas tradicionales y gritos de «Palestina libre», «boicot a Israel» y «Gaza no estás sola». La misión, coordinada por activistas como Saif Abukeshek y Thiago Ávila, representa un desafío directo al bloqueo naval que Israel mantiene sobre la Franja palestina desde 2007, buscando establecer un corredor humanitario que permita la entrada de alimentos, medicinas y agua potable a una población que según Naciones Unidas se encuentra oficialmente en situación de hambruna.

La participación de figuras internacionales de primer nivel otorgó una dimensión mediática sin precedentes a la iniciativa. La activista climática sueca Greta Thunberg, quien ya había participado en intentos previos interceptados por Israel, embarcó junto a personalidades como la exalcaldesa de Barcelona Ada Colau, el actor irlandés Liam Cunningham —conocido por su papel en «Juego de Tronos»— y el cómico irlandés Tadhg Hickey. «Cada día más y más gente abre los ojos sobre las atrocidades de Israel», declaró Thunberg durante la rueda de prensa previa, criticando el silencio mundial ante el «genocidio» palestino.

Movilización política transversal en apoyo a Gaza

La despedida de la flotilla congregó a representantes de todo el arco político catalán y español de izquierda, evidenciando el consenso existente en torno a la solidaridad con Palestina. El presidente de ERC, Oriol Junqueras; la eurodiputada republicana Diana Riba; la secretaria general de Podemos, Ione Belarra; la eurodiputada Irene Montero; el eurodiputado de los Comuns Jaume Asens, y el diputado del PSC Ferran Pedret acudieron al puerto barcelonés para mostrar su respaldo a la iniciativa. La presencia institucional reflejó cómo la causa palestina ha trascendido las divisiones partidistas tradicionales para convertirse en elemento de cohesión de la izquierda europea.

«Debemos romper relaciones con Israel y hacer un embargo total de armas», declaró Carme Arcarazo, portavoz del Sindicat de Llogateres, expresando una demanda que se repitió constantemente durante los actos de despedida. Los organizadores criticaron especialmente la «hipocresía occidental» ante lo que consideran complicidad con el genocidio palestino, señalando que España se ha convertido en el país de la Unión Europea que más municiones ha importado desde Israel entre febrero y mayo de 2025, según datos oficiales.

La exalcaldesa Ada Colau recordó durante su intervención que Barcelona había sido «la primera ciudad de Europa en romper relaciones institucionales con Israel», situando la iniciativa en continuidad con el compromiso histórico de la ciudad con la causa palestina. «Gaza, no estás sola. Nosotros zarpamos», proclamó antes de embarcar, sintetizando el mensaje de solidaridad que había motivado la concentración de miles de personas procedentes de diversos países europeos.

Una misión sin precedentes que desafía la represión israelí

La Global Sumud Flotilla representa un salto cualitativo respecto a iniciativas previas tanto por su magnitud como por su coordinación internacional. Más de 28.000 personas solicitaron participar en la misión, aunque finalmente solo embarcaron aquellas que completaron la formación intensiva prevista por los organizadores. La flotilla incluye un barco específico de mujeres, otro de veteranos estadounidenses, además de médicos, periodistas y defensores de derechos humanos de múltiples nacionalidades que buscan documentar la situación humanitaria en Gaza.

Los organizadores reservaron detalles logísticos por motivos de seguridad ante los «intentos brutales de sabotaje» que denuncian haber sufrido durante los dos meses de preparación. La misión enfrenta precedentes preocupantes: en junio pasado, el barco Madleen fue interceptado por comandos israelíes a 185 kilómetros de Gaza, mientras que en julio el Handala corrió la misma suerte. Ambas operaciones resultaron en la detención y deportación de todos los activistas, incluida la propia Greta Thunberg, quien había participado en el intento de junio.

«No sabemos qué va a pasar, pero tenemos muy claro que vamos a volver a organizarnos», declaró Thiago Ávila, evidenciando la determinación de los organizadores ante la posible interceptación por parte de las fuerzas navales israelíes. La flotilla pretende confluir el 4 de septiembre en aguas internacionales con embarcaciones procedentes de Túnez, Génova y otros puertos mediterráneos, totalizando más de 50 barcos en lo que constituye la mayor movilización marítima solidaria de la historia reciente.

El Mediterráneo como escenario de la solidaridad internacional

La elección de Barcelona como puerto de salida no fue casual según los organizadores, que destacaron cómo España se ha convertido en «referencia europea de la solidaridad con Gaza» durante los 22 meses de conflicto. La paradoja señalada por los activistas radica en que mientras la ciudadanía española muestra niveles de apoyo masivo a la causa palestina, el puerto barcelonés sigue siendo utilizado para el envío de armamento hacia Israel, evidenciando la contradicción entre el discurso oficial y la práctica comercial real.

El actor catalán Eduard Fernández, Premio Nacional de Cinematografía 2025, participó en los actos de apoyo recordando a «los miles de migrantes que pierden la vida cada año en el Mediterráneo» e insistiendo en que «el mar no debería ser frontera o cárcel». «Lo que ocurre en Gaza no se puede seguir disfrazando de conflicto. Quedarse callado es ser cómplice. El silencio mata tanto como las bombas», añadió, sintetizando el mensaje que otros artistas como Willy Toledo, Marina Rosell y las actrices Laia Manzanares, Nora Navas, Iria del Río y Vicky Luengo expresaron durante su respaldo público a la iniciativa.

La Global Sumud Flotilla constituye un experimento de diplomacia ciudadana que desafía tanto el bloqueo militar israelí como la parálisis de las instituciones internacionales ante la crisis humanitaria palestina. Con una travesía estimada de entre siete y ocho días, los activistas buscan no solo hacer llegar ayuda material —que según reconocen representaría «apenas una gota en el mar de necesidades»— sino sobre todo visibilizar internacionalmente una situación que consideran genocida y que exige una respuesta política contundente por parte de la comunidad internacional. El Mediterráneo, tradicionalmente mar de encuentros entre civilizaciones, se convierte así en escenario de una resistencia civil que pretende demostrar que la solidaridad internacional puede superar las barreras impuestas por la geopolítica tradicional.

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