Putin sabotea esfuerzos de paz y ataca masivamente edificios diplomáticos en Ucrania

29 août 2025 - 11:08

Líderes europeos han expresado su indignación ante los ataques de Putin en las últimas horas sobre Kyiv, que han dejado 23 muertos, incluidos niños de 2, 14 y 17 años. La capital ucraniana ha sido bombardeada en el que se considera el segundo mayor ataque aéreo ruso desde la invasión de Ucrania. El hecho se interpreta como un aumento de la presión de Moscú sobre Kyiv para forzar al gobierno ucraniano a ceder territorio ante una eventual negociación de paz.

El ataque masivo de Rusia sobre Ucrania se produce casi tres semanas después del encuentro entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo ruso, Vladimir Putin, en Alaska.

Sin embargo, el impulso para alcanzar la paz y el cese al fuego se ha estancado. Hoy no hay certeza de que el encuentro entre Zelensky y Putin, auspiciado por la Casa Blanca, vaya a celebrarse en el futuro cercano: “Rusia prefiere la balística a la mesa de negociaciones (…) Prefiere seguir matando en lugar de poner fin a la guerra. Y esto significa que Rusia aún no teme las consecuencias”, ha dicho el presidente Zelensky tras los últimos atentados.

Este nuevo ataque de Rusia sobre la capital ucraniana ha causado daños severos y muertes civiles; se cataloga como el segundo ataque aéreo de mayor intensidad perpetrado por Rusia desde el inicio de la invasión. El bombardeo dañó edificios de la Unión Europea y del British Council. La acción obligó a la Unión Europea y al Reino Unido a convocar a los principales diplomáticos rusos en sus capitales.

En este bombardeo el Kremlin utilizó 629 proyectiles de ataque aéreo, durante la noche del miércoles, incluidos 598 drones y 31 misiles, según confirmó a la cadena CNN el jefe de comunicaciones de la Fuerza Aérea de Ucrania, Yuriy Ihnat. Ihnat asevera que este ha sido “uno de los mayores ataques combinados” contra su país. Las autoridades ucranianas desplegaron efectivos para atender la emergencia en los lugares afectados, entre ellos el edificio utilizado por la misión de la UE en Ucrania y el British Council.

El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, ha dicho que se trata del “asesinato horrible y deliberado de civiles” y que el hecho evidencia que “el Kremlin no se detendrá ante nada para aterrorizar a Ucrania, asesinando ciegamente a civiles, hombres, mujeres y niños, e incluso atacando a la Unión Europea”. Una delegación ucraniana se reunirá con funcionarios estadounidenses en Nueva York este viernes, ha indicado el mandatario.

El ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, ha acusado a Rusia de atacar a diplomáticos “en violación directa de la Convención de Viena” y ha pedido la “condena mundial” a las acciones de Putin.

La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, manifestó su indignación por el ataque y dijo que es “otro sombrío recordatorio de lo que está en juego”. Von der Leyen habló con Zelensky y con el presidente Donald Trump tras los ataques y afirmó que el presidente Vladimir Putin “debe sentarse a la mesa de negociaciones”. Para el primer ministro de Gran Bretaña, Keir Starmer, Putin está “matando niños y civiles y saboteando las esperanzas de paz”.

El presidente Trump “no estaba contento, aunque tampoco sorprendido”, por los ataques, declaró Karoline Leavitt, portavoz de la Casa Blanca este jueves. La administración estadounidense sigue los acontecimientos “con atención”. Leavitt dijo que Estados Unidos desea el fin de la guerra, pero que las partes implicadas también deberían desear que esta concluya. El enviado especial de la Casa Blanca para Ucrania, Keith Kellogg, condenó los ataques nocturnos, indicando que “estos atroces ataques amenazan la paz que (Trump) está buscando”.

Por su parte, el Ministerio de Defensa de Rusia afirmó que su país atacó “empresas del complejo militar-industrial y bases aéreas militares en Ucrania” utilizando para ello “armas de alta precisión”. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, aseguró que Moscú está interesado en negociaciones de paz, pero que la “operación militar especial”, como llama Rusia a la guerra, “continúa”.

Putin viajará a China la próxima semana para asistir a un gran desfile militar. Entre los invitados se encuentran el norcoreano Kim Jong-un, así como representantes políticos de gobiernos afines a Rusia, como el serbio Aleksandar Vucic y el eslovaco Robert Fico.

 

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