España, Reino Unido y Gibraltar cerraron un acuerdo que redefine la gestión del enclave sin alterar el estatus de soberanía. El pacto contempla la demolición parcial de la verja fronteriza en 2026, así como una gestión compartida del aeropuerto y mecanismos de cooperación en materia ambiental, fiscal y aduanera.
La negociación, que llevaba cuatro años abierta tras el Brexit, culmina con un entendimiento pragmático. Las autoridades españolas subrayan que el nuevo marco facilitará la movilidad de trabajadores y residentes del Campo de Gibraltar, al tiempo que refuerza el control conjunto sobre flujos comerciales.
El acuerdo establece un modelo de cooperación operativa entre agentes españoles y gibraltareños, sin modificar el principio de soberanía, según recalcaron fuentes diplomáticas. El gobierno británico, por su parte, celebró la fórmula como un paso “constructivo y mutuamente beneficioso”.
Organizaciones civiles de ambos lados de la frontera saludaron el fin de las restricciones físicas, aunque quedan por resolver cuestiones técnicas sobre la aplicación fiscal y los regímenes especiales en vigor en el Peñón.
El desmantelamiento de parte de la verja, prevista para el primer semestre de 2026, marcará un gesto simbólico de apertura en una de las fronteras más singulares de Europa.