Mercosur en espera: Europa juega con los tiempos, América Latina con las expectativas

25 août 2025 - 14:40

 A partir del reportaje publicado en El País de Madrid, firmado por Manuel V. Gómez, sobre las demoras de Bruselas en la ratificación del acuerdo con Mercosur, conviene revisar lo que está en juego para América Latina y para la propia credibilidad europea.

El texto recuerda que “han pasado más de ocho meses desde que su presidenta, Ursula von der Leyen, viajara a Montevideo para firmar el pacto político con los presidentes de los cuatro Estados que integran el bloque”. Sin embargo, los textos legales que deberían haber iniciado el proceso de ratificación aún no circulan. La portavoz de la Comisión, Paula Pinho, llegó a decir el 30 de junio que sería cuestión de “unos días”. Hoy, la respuesta es más evasiva y el horizonte parece alejarse.

La explicación no es clara. Según fuentes citadas por el diario, “esperábamos que los textos salieran en julio y se pusiera en marcha el proceso”, pero el retraso parece vinculado a las negociaciones arancelarias con Estados Unidos. Lo que para Bruselas es un expediente administrativo, para América Latina es un test de confianza política.

La magnitud del acuerdo es evidente: “Mercosur es el bloque comercial más grande del mundo tras la UE. Un mercado de 270 millones de personas que, sumado a los más de 400 millones de la Unión, superaría los 700 millones”. La Comisión Europea lo presenta como su pieza central para diversificar mercados y reducir la dependencia de Washington tras el choque arancelario con Trump. Pero la inercia burocrática y las resistencias nacionales pesan más que la retórica.

Francia se opone frontalmente, Polonia tampoco ofrece garantías y en Roma la posición cambia según el clima político. Italia, admite el ministro Antonio Tajani, diría “sí al Mercosur, pero protegiendo nuestra producción agrícola”. Alemania y España presionan, sin lograr arrastrar al resto.

En paralelo, el artículo señala que el Parlamento Europeo añade más incertidumbre: “Muchos grupos políticos están divididos con respecto a este acuerdo”, advierte la portavoz liberal Marie-Pierre Vedrenne. La ratificación parcial, que permitiría aplicar el tratado de forma provisional, tampoco será sencilla.

El análisis de El País confirma lo que América Latina observa con creciente escepticismo: entre discursos sobre multilateralismo y reglas compartidas, Europa titubea. Y cada demora abre más espacio a otros actores globales. Lo que se negoció como “una necesidad política” corre el riesgo de convertirse en otra oportunidad perdida.

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