El cantante, retirado entre República Dominicana y Bahamas, monitoriza desde la distancia la evolución del fuego en la provincia de Ourense, en Galicia, donde adquirió una mansión cerca del pueblo natal de su padre. La propiedad, valorada en cuatro millones de euros, se encuentra a una veintena de kilómetros de algunos focos de llamas, manteniendo en vilo al artista que ya sufrió daños por incendios en su finca malagueña Las Cuatro Lunas en 2012.
Julio Iglesias vive con inquietud la evolución de los incendios que asolan Galicia desde su refugio caribeño. El legendario cantante, retirado entre sus residencias de República Dominicana y Bahamas, mantiene contacto permanente con las autoridades gallegas para seguir la situación que amenaza su nueva propiedad en Ourense. La mansión, adquirida en primavera por cuatro millones de euros en la aldea de Villarino, en el ayuntamiento de Piñor de Cea, representa la materialización de un sueño largamente acariciado: poseer una casa en la tierra natal de su padre, el doctor Julio Iglesias Puga.
La adquisición de esta propiedad cierra un círculo emocional que se remonta a 1981, cuando el artista expresó por primera vez su deseo de comprar una finca gallega como homenaje paterno. Durante décadas, personas de su confianza recorrieron pazos y casas solariegas buscando la residencia perfecta, hasta encontrar Santa Lucía, una mansión de granito con lago artificial, piscina, ascensor interior y garaje para más de veinte vehículos. La elección no fue casual: la propiedad se encuentra a escasos diez kilómetros de A Peroxa, pueblo donde nació «Papuchi», como cariñosamente se conocía a su progenitor.
Algunos de los incendios más próximos a la propiedad de Iglesias se localizan a una veintena de kilómetros de Villarino. Esta distancia, aunque considerable, mantiene en alerta al cantante que conoce de primera mano los caprichos del fuego y la impredecibilidad de los vientos. Fuentes cercanas al artista confirman que sigue minuto a minuto la evolución de la situación, especialmente atento a los cambios meteorológicos que podrían alterar la trayectoria de las llamas, como ya ha ocurrido en episodios anteriores que modificaron el curso de otros incendios en la región.
La experiencia traumática de Las Cuatro Lunas
Los recuerdos de 2012 permanecen frescos en la memoria del cantante. Aquel año, un devastador incendio arrasó parte de su finca Las Cuatro Lunas en Málaga, consumiendo árboles traídos de diferentes países, la huerta familiar y cobrándose la vida de una de sus mascotas. Las edificaciones principales, aunque resistieron el embate directo de las llamas, sufrieron daños significativos por el humo y requirieron una costosa restauración. El fuego afectó más de 8.000 hectáreas entre los municipios de Coín, Alhaurín, Marbella y Monda, evidenciando la magnitud de una catástrofe que marcó profundamente al artista.
Aquella experiencia transformó la percepción de Iglesias sobre la prevención de incendios. Tras el siniestro, el cantante elaboró un proyecto antiincendios que presentó a las autoridades competentes, propuesta que fue rechazada pese a incluir medidas innovadoras basadas en su experiencia personal. «Entonces expresé mi frustración porque no se atendieron mis advertencias», declaró posteriormente, manifestando su incomprensión ante la falta de receptividad institucional hacia iniciativas de prevención provenientes de la sociedad civil.
La tragedia malagueña reforzó su conciencia sobre la vulnerabilidad de las propiedades rurales ante el fuego. Por ello, la elección de Santa Lucía incluyó criterios específicos de seguridad: accesos múltiples, proximidad a fuentes de agua y, especialmente, la presencia de cortafuegos naturales que podrían frenar el avance de posibles incendios. Miranda Rijnsburger, su esposa, supervisa personalmente las reformas que incluyen mejoras en los sistemas de prevención y la construcción de un helipuerto que facilitaría evacuaciones de emergencia.
La actual crisis gallega reactiva todos estos temores. El comportamiento «desbocado» de algunos focos, como el de Laroucho y Chandrexa de Queixa donde han ardido decenas de miles de hectáreas, demuestra que incluso las distancias aparentemente seguras pueden volverse irrelevantes cuando los incendios desarrollan dinámicas propias. Los servicios de extinción reconocen abiertamente que algunos fuegos «superan la capacidad de cualquier operativo», una confesión que incrementa la ansiedad del cantante por su nueva propiedad.
Un sueño familiar convertido en pesadilla
La ironía resulta dolorosa: la casa que debía representar el reencuentro con las raíces familiares se convierte en fuente de angustia. Ni Julio ni Miranda han visitado aún la propiedad, cuya compra se gestionó íntegramente a través de intermediarios que enviaron fotografías y vídeos desde Galicia. Esta transacción a distancia, habitual en las adquisiciones del artista, adquiere ahora una dimensión dramática al seguir por televisión la evolución de unos incendios que podrían destruir un patrimonio aún no disfrutado.
El simbolismo trasciende lo material. «Un canto a Galicia», la canción que consagró definitivamente su vinculación emocional con la tierra paterna y cuyos derechos cedió tras la tragedia del Prestige, cobra ahora una dimensión premonitoria. Los versos que celebraban la belleza del paisaje gallego contrastan crudamente con las imágenes de devastación que llegan desde Ourense, donde las llamas han convertido extensos bosques en paisajes lunares.
La adquisición de Santa Lucía materializaba un proyecto generacional. Iglesias quería cumplir el deseo de su padre de que la familia mantuviera vínculos tangibles con Galicia, región que «Papuchi» tuvo que abandonar por motivos profesionales pero que nunca olvidó. La casa representaba también la posibilidad de que las nuevas generaciones de la saga Iglesias conocieran sus orígenes rurales, especialmente sus hijos menores, que han crecido entre el lujo cosmopolita del Caribe.
La situación mantiene en suspenso los planes veraniegos de una familia que esperaba estrenar su refugio gallego durante las vacaciones de julio. La alerta máxima decretada en Ourense ha paralizado cualquier viaje, mientras Iglesias mantiene conversaciones frecuentes con Alberto Núñez Feijóo, expresidente de la Xunta de Galicia con quien mantiene amistad desde hace años. Estas consultas reflejan tanto la preocupación personal del cantante como su deseo de contribuir de alguna manera al esfuerzo colectivo contra los incendios.