Evo Morales convierte el voto nulo en arma política en Bolivia

19 août 2025 - 10:39

El expresidente boliviano celebró el récord histórico de sufragios anulados —casi una quinta parte del electorado— como una protesta contra su exclusión de la contienda presidencial. El fenómeno reabre el debate sobre la crisis de representación y la fractura de la izquierda.

Evo Morales ya no aparece en la papeleta, pero su sombra se proyecta sobre las urnas bolivianas. El exmandatario festejó este lunes lo que él mismo definió como una victoria: el 19,2% de votos nulos registrados en las elecciones presidenciales. Nunca antes en la historia reciente un número tan alto de bolivianos había decidido invalidar su sufragio. Para Morales, refugiado en el Trópico de Cochabamba y apartado de la contienda por orden judicial, el resultado constituye una forma de resistencia.

Más de 1,2 millones de electores optaron por este gesto de protesta, una cifra que supera con creces el promedio histórico del voto nulo, siempre inferior al 4%. El exlíder cocalero lo interpretó como un mensaje claro: “votamos, pero no elegimos”. En Cochabamba, su bastión político, la tendencia alcanzó un inédito 32,8%, consolidando el voto nulo como un plebiscito paralelo.

Mientras tanto, la carrera presidencial sigue otro curso: el senador de centroderecha Rodrigo Paz lideró con el 32,1% de los sufragios, seguido por el exmandatario Jorge Quiroga con 26,8%. Ambos se enfrentarán en un balotaje en octubre, en un clima de creciente polarización.

La exclusión de Morales respondió a un fallo que limita las reelecciones presidenciales a dos mandatos consecutivos. Sin embargo, la estrategia del voto nulo le ha permitido mantenerse como actor central en el tablero. El politólogo Daniel Valverde advierte que Morales podría reconstruir un bloque popular a partir de este capital simbólico, aunque su papel parece orientarse más a la obstrucción que a la construcción de consensos.

Detrás de este episodio se esconde la fractura de la izquierda boliviana. La pugna entre Morales y el presidente Luis Arce dinamitó al Movimiento al Socialismo, partido que dominaron juntos durante casi dos décadas. Esa división terminó por diluir las opciones del oficialismo y abrir un espacio a las derechas, que ahora se disputan el poder.

El voto nulo, convertido en bandera política, revela una paradoja: Morales, quien gobernó con amplias mayorías, hoy apuesta a la invalidación del sufragio como vía de retorno. Su vigencia política se cifra en la capacidad de convertir la abstención activa en relato de resistencia, más que en el número de curules o porcentajes alcanzados. Y en un país donde los símbolos pesan tanto como los números, el gesto podría ser el preludio de un nuevo ciclo de disputas.

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