La muestra “De un cielo a otro semejante” abre en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos de Santiago, reuniendo fotografías y cortometrajes que retratan la vida de la niñez en Gaza en medio del asedio israelí. Un testimonio visual que es, a la vez, acto de memoria y gesto solidario.
Santiago de Chile acoge desde el 14 de agosto la exposición “De un cielo a otro semejante”, un recorrido por la infancia palestina en uno de los escenarios más prolongados y violentos del siglo XXI. La explanada del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos —la Plaza de la Memoria— exhibe retratos tomados por el colectivo Gaza Habibti, activo desde 2019 en la documentación de la vida cotidiana bajo el bloqueo israelí.
En paralelo, la Sala Audiovisual del museo proyecta cortometrajes —animaciones, documentales y archivos— narrados desde la propia voz de niños y niñas palestinos. Las imágenes, acompañadas de preguntas escritas en árabe y español por el Palestine Trauma Centre, revelan la crudeza de una infancia marcada por la violencia: “¿Por qué siempre nos bombardean?”, “Cuando muera, ¿me pondrán en una tumba con mi mamá y mi papá?”.
La curaduría, a cargo de Francisca y Andrés Khamis Giacoman, invita a “no dejar de mirar de frente la realidad de un pueblo que resiste, que ha sido silenciado por demasiado tiempo”. Según María Fernanda García, directora del museo, se trata de “un gesto solidario y un acto de memoria y resistencia cultural” que enlaza la historia reciente de Chile con las luchas por los derechos humanos en el mundo.
La comunidad palestina en Chile, la mayor fuera del mundo árabe con cerca de 500.000 personas, mantiene un papel activo en la difusión de su cultura y en la defensa internacional de Palestina. “La sociedad civil chilena mantiene viva la empatía, la conciencia histórica y el compromiso con los derechos humanos universales”, afirma Maurice Khamis Massú, presidente de la Comunidad Palestina de Chile.
La muestra, que podrá visitarse hasta el 5 de octubre de 2025, se presenta en un momento en que las cifras de víctimas en la Franja superan las 61.000 personas, según fuentes palestinas e internacionales, además de centenares de muertes por hambruna. Frente a ese panorama, la directora del MMDH subraya: “El arte y la cultura son un vehículo para visibilizar lo que está pasando, siempre desde el respeto a los derechos humanos, la democracia y la aspiración a vivir en paz”.