En el marco de la XVI Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, un grupo de organizaciones feministas mexicanas convocó a una conferencia de prensa para exigir que las agendas sobre igualdad de género, derechos humanos y justicia social se construyan desde sus perspectivas y luchas.
Entre el 12 y el 15 de agosto de 2025, la Ciudad de México se convierte en epicentro del debate sobre género y desarrollo sostenible. La XVI Conferencia Regional sobre la Mujer, organizada por la CEPAL en colaboración con ONU Mujeres, gira en torno a “las transformaciones políticas, económicas, sociales, culturales y ambientales necesarias para impulsar la sociedad del cuidado y la igualdad de género”. El programa incluye el relanzamiento del Observatorio de Igualdad de Género y un segmento especial sobre la memoria y el futuro del movimiento feminista, coincidiendo con los 50 años de la primera conferencia mundial celebrada en México.
Previo al inicio oficial, organizaciones feministas mexicanas reunieron a medios y activistas para visibilizar sus demandas ante autoridades y organismos internacionales. Denunciaron que el trabajo de cuidados sigue recayendo de manera desproporcionada en las mujeres, y reclamaron que se reconozca como un derecho colectivo y como base para el desarrollo regional.
Este gesto conecta con la trayectoria de la Conferencia Regional sobre la Mujer, que desde 1977 ha consolidado la Agenda Regional de Género como hoja de ruta política. Bajo el liderazgo de la CEPAL, este espacio ha promovido consensos para avanzar en autonomía, participación política, igualdad económica, erradicación de violencias y acceso equitativo a la justicia. Las organizaciones exigieron que esos compromisos se materialicen en políticas públicas concretas, con financiamiento suficiente y mecanismos claros de implementación.
También subrayaron la importancia de reforzar las herramientas de monitoreo y rendición de cuentas del Observatorio de Igualdad de Género, con el fin de garantizar que las promesas se traduzcan en acciones medibles. Plantearon la necesidad de que la agenda regional incluya de manera efectiva a mujeres indígenas, afrodescendientes, rurales, migrantes, jóvenes, LGBTIQ+, defensoras y académicas, para reflejar la diversidad social y cultural de América Latina y el Caribe.
La movilización previa a la Conferencia Regional envía un mensaje contundente: la igualdad de género requiere voluntad política, recursos y participación real de quienes viven las desigualdades a diario. En tiempos de retrocesos globales en materia de derechos, las voces feministas insisten en que la construcción de políticas debe ser inclusiva, transformadora y orientada al bien común.