Panamá apuesta por el silicio: una estrategia de futuro para insertarse en la economía tecnológica global

31 juillet 2025 - 17:59

Con una inversión de 105 millones de dólares, el país centroamericano lanza su estrategia nacional de semiconductores y busca posicionarse como hub regional en diseño, ensamblaje y pruebas.

La palabra clave ya es chip. Panamá da un paso firme hacia la economía tecnológica con el anuncio de su estrategia nacional de semiconductores. Con una inversión inicial de 105 millones de dólares en cinco años, el gobierno de José Raúl Mulino establece un camino claro: atraer empresas del sector, formar talento especializado y reforzar la infraestructura científica e industrial.

El potencial de esta industria es considerable. Una sola planta de semiconductores genera más de 2.000 empleos calificados y atrae inversiones que superan los 2.000 millones de dólares. El impacto sobre el PIB ronda el 2 %, según destacó el mandatario panameño, acompañado por el secretario de Senacyt y autoridades del Ministerio de Comercio e Industrias (MICI), responsables del plan.

El objetivo es transformar a Panamá en un actor relevante dentro de la cadena global de valor del silicio, con énfasis en el ensamblaje, la prueba, el empaquetado y el diseño. Para ello, el país reforzará su presencia en ferias internacionales como Semicom, ofrecerá becas para formar profesionales en universidades de Estados Unidos, México e Italia y establecerá alianzas con centros de investigación e industria.

El contexto geoeconómico favorece este movimiento. Desde julio de 2023, Panamá forma parte de la iniciativa impulsada por Washington para diversificar la producción global de semiconductores. Estados Unidos identifica al país como un socio estratégico en la región para construir una cadena de suministro más resistente y menos expuesta a tensiones externas.

Panamá aporta ventajas evidentes: economía dolarizada, posición interoceánica, acuerdos de libre comercio y una estructura logística consolidada. A eso se suma la decisión política de impulsar una reconversión estructural hacia sectores intensivos en conocimiento y tecnología.

El presidente Mulino expresó su respaldo total al proyecto y valoró el compromiso de universidades, empresas privadas y aliados internacionales. Esta convergencia institucional fortalece las bases de una transformación orientada al desarrollo sostenible y al empleo de alta cualificación.

Con esta estrategia, el país deja de pensarse solo como plataforma de tránsito para convertirse en nodo tecnológico regional. La industria de los semiconductores abre una puerta a la autonomía digital y a la competitividad global. Para Panamá, se trata de convertir su posición geográfica en una plataforma productiva. Y ese paso ya está en marcha.

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