Cumbre progresista en Santiago: una respuesta coordinada frente al avance de la ultraderecha

20 juillet 2025 - 08:55

Pedro Sánchez, Gabriel Boric, Luiz Lula, Gustavo Petro y Yamandú Orsi se reúnen en una cumbre en Santiago para fortalecer una agenda democrática y multilateral ante el avance de movimientos autoritarios y nuevas tensiones geopolíticas.

En un momento de desorden global y creciente oligarquía autoritaria, la capital chilena se convierte este lunes en epicentro de una cumbre que busca fortalecer el liderazgo progresista en el Atlántico y América Latina. Pedro Sánchez (España), Gabriel Boric (Chile), Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil), Gustavo Petro (Colombia) y Yamandú Orsi (Uruguay) arribaron a La Moneda para un encuentro bautizado como “Democracia siempre”.

El propósito es articular una posición común frente al auge de la ultraderecha, la crisis del multilateralismo, la guerra comercial desatada por Estados Unidos y la proliferación de discursos autoritarios y racistas. A apenas dos semanas del aumento de aranceles de EE.UU., incluido el cobre chileno, la cumbre ofrece un espacio para transmitir solidez democrática y promover la cooperación basada en justicia social.

La agenda se completa con un almuerzo con voces reconocidas como Joseph Stiglitz y Ha‑Joon Chang, y un diálogo con más de 300 organizaciones de la sociedad civil chilena. Organismos académicos como la Universidad de Concepción llaman a la autocrítica progresista: ¿qué está fallando si millones están abandonando sus causas? El progresismo quiere pasar del debate al compromiso real: coherencia entre discurso y acción.

Hay quienes critican la oportunidad de la cita, señalando que Chile se juega su estabilidad económica al negociar con EE.UU. los nuevos aranceles. Desde la derecha, se acusa a Boric de perder neutralidad en un escenario diplomático complejo. Sin embargo, defensores del encuentro aseguran que los “cordones sanitarios” han fallado y es hora de fortalecer las democracias liberales mediante alianzas profundas.

Esta cita responde a una coordinación previa entre los líderes: en febrero ya se había reunido este grupo de líderes, junto a Sánchez, en una alianza virtual para coordinar estrategias frente a la desinformación y el retroceso democrático. Ahora se trata de dar un paso más: convertir ese consenso digital en compromiso político tangible.

El desafío es una región que demanda respuestas urgentes: políticas que combatan la desigualdad, regulen la economía digital, defiendan los derechos humanos y refuercen el tejido democrático. No basta con las palabras, se requiere acción concreta y reformas palpables.

Con los ojos de Washington pendientes y los medios internacionales expectantes, la cumbre de Santiago representa una oportunidad histórica. La pregunta es si este acto conjunto se traducirá en cooperaciones reales: de inversiones, acuerdos comerciales solidarios y frenos efectivos a la desinformación. El progreso democrático suele requerir voluntad política transversal: tiempo para verlo en acción.

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