Renuncia en el caso Ayotzinapa en México: el relevo fiscal que las familias exigían

17 juillet 2025 - 09:50

El fiscal especial Rosendo Gómez Piedra ha presentado su renuncia tras casi tres años al frente de la investigación sobre la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. El relevo se produce en medio de una creciente presión por parte de las familias de las víctimas, quienes lo acusaban de opacidad, falta de resultados y tolerancia ante irregularidades dentro del equipo a su cargo.

La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó la salida de Gómez durante su conferencia matutina, asegurando que “fue una decisión de él, por considerar que ya había cumplido un periodo”. Su lugar lo ocupará, de forma interina, Mauricio Pazarán, fiscal de carrera con experiencia en delitos complejos y quien desde mayo estaba integrado en el equipo de investigación.

Pazarán no es un desconocido para las familias. Ya ha sostenido reuniones con ellas y con las organizaciones que las acompañan, como parte de una estrategia del gobierno para reencauzar una causa que, lejos de esclarecerse, se ha empantanado entre tensiones políticas y pugnas internas.

El relevo llega tras semanas de denuncias sobre irregularidades en la unidad especial de la Fiscalía: adquisiciones injustificadas, filtraciones de información sensible y un entorno laboral tóxico que terminó por minar la confianza institucional. A esto se sumó la falta de avances tangibles y el enfriamiento de la voluntad política para confrontar al Ejército, señalado por su posible responsabilidad directa o por omisión en los hechos de 2014.

Pazarán asume el reto con una agenda clara: recuperar la legitimidad de la investigación, profesionalizar los equipos técnicos y ofrecer respuestas concretas a los familiares, que no han dejado de exigir justicia. La presidenta Sheinbaum ha prometido mayor acceso a registros de llamadas, archivos militares y bases de datos que antes estuvieron restringidos.

La salida de Rosendo Gómez puede verse como una concesión a los reclamos ciudadanos, pero también como una encrucijada: o se reconstruye con rigor el caso Ayotzinapa, o se corre el riesgo de enterrar otro expediente clave de la historia reciente de México bajo el polvo de la simulación.

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