La ministra de Trabajo y Seguridad Social de Cuba, Marta Elena Feitó, presentó este martes su renuncia tras la polémica generada por unas declaraciones que negaban la existencia de personas en situación de calle en la isla. El Consejo de Estado aceptó su salida por “falta de sensibilidad y objetividad”, según informaron medios oficiales.
Durante una intervención televisada ante una comisión del Parlamento, Feitó sostuvo que en Cuba “no hay mendigos”, y que quienes se ven hurgando en los contenedores de basura o limpiando parabrisas en las calles “están disfrazados de mendigos”. La frase fue recibida con fuerte rechazo por amplios sectores de la población y por analistas dentro y fuera del país.
Las declaraciones llegan en un momento de profunda crisis económica en la isla, marcada por una inflación acumulada del 190 % entre 2018 y 2023, según el Centro de Estudios de la Economía Cubana. A ello se suma la escasez prolongada de alimentos, medicamentos, combustible y el recrudecimiento de las sanciones impuestas por Estados Unidos.
La reacción en redes sociales fue inmediata. “Debe ser que también hay gente disfrazada de ministra”, ironizó el economista Pedro Monreal en la red X. Fotografías de personas buscando comida en la basura circularon bajo mensajes de indignación.
El presidente Miguel Díaz-Canel intentó contener la crisis institucional, criticando la falta de empatía en el “enfoque de la vulnerabilidad”. Durante una sesión parlamentaria, dedicó veinte minutos a desautorizar públicamente a la ministra. “Ninguno de nosotros puede actuar con soberbia, desconectado de las realidades que vivimos”, subrayó.
Aunque evitó utilizar directamente el término “pobreza”, Díaz-Canel se refirió a las personas en situación de calle como “deambulantes” y “expresiones concretas de las desigualdades sociales”.
En 2024, el gobierno reconoció que al menos 350.000 personas y unas 189.000 familias vivían en condición de vulnerabilidad. La presencia visible de personas indigentes en calles y zonas urbanas ha aumentado considerablemente en los últimos dos años, según constataciones de la agencia AFP.
La salida de Feitó abre un nuevo frente en la narrativa oficial sobre la crisis social en Cuba. Mientras el discurso institucional evita nombrar la pobreza, la realidad insiste en hacerse visible.