Tras una agresión a un anciano, grupos ultraderechistas iniciaron cacerías contra jóvenes extranjeros. El gobierno español condena la violencia y llama a la unidad contra el racismo.
La localidad de Torre Pacheco, en la Región de Murcia, ha sido escenario de una serie de disturbios con tintes racistas que han conmocionado a la opinión pública española e internacional. Tras la agresión sufrida por un vecino de 68 años, supuestamente a manos de jóvenes de origen magrebí, grupos de ultraderecha convocaron patrullas “ciudadanas” y ataques contra inmigrantes en lo que muchos ya llaman “cacerías humanas”.
El propio ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, calificó los hechos como “absolutamente inaceptables” y lanzó desde Bruselas un llamado urgente a todas las fuerzas democráticas para hacer frente común contra “la lacra del racismo”, tal como se hizo contra el terrorismo en el pasado.
“La xenofobia no tiene cabida en nuestra sociedad”, afirmó Albares. “España es una nación plural y acogedora. Lo que ocurre en Torre Pacheco no nos representa”.
La Fiscalía especializada en delitos de odio ya investiga los sucesos. Según su titular, Miguel Ángel Aguilar, estamos ante “una vulneración grave de derechos humanos”. A la vez, se han abierto diligencias contra el líder regional de Vox, José Ángel Antelo, por mensajes que, según el Ministerio del Interior, habrían vinculado inmigración y delincuencia “sin ninguna base objetiva”.
En redes sociales, grupos como Deport Them Now, vinculados a movimientos extremistas europeos, han sido señalados por instigar las agresiones. Telegram, la aplicación utilizada para organizar ataques, ha sido foco de las pesquisas de ciberseguridad.
Durante tres noches consecutivas, las calles de Torre Pacheco registraron disturbios, destrozos e intentos de agresión a jóvenes extranjeros. El Ministerio del Interior ha desplegado refuerzos de la Guardia Civil y la Policía Nacional para garantizar la seguridad. Hasta el momento hay al menos 13 detenidos.
El alcalde local, Pedro Ángel Roca, hizo un llamado a la calma y pidió evitar la llegada de agitadores externos. “Torre Pacheco no puede ser rehén del odio”, declaró en rueda de prensa.
Un espejo europeo para América Latina
Lo ocurrido en este pequeño municipio agrícola, donde uno de cada tres habitantes es extranjero, plantea preguntas urgentes sobre el manejo del discurso público, la convivencia multicultural y la respuesta institucional ante el odio. La historia resuena también del otro lado del Atlántico, donde comunidades indígenas, migrantes y afrodescendientes siguen siendo blanco de estigmatización y violencia social.
El caso habla por sí solo: el racismo no es una excepción, sino una amenaza estructural. Requiere no solo leyes, sino educación, medios responsables y vigilancia ciudadana activa. Torre Pacheco ha encendido una alarma que América Latina no debería ignorar.