Milei y la alianza con los evangélicos: entre la fe, la política y la controversia

13 juillet 2025 - 16:27

El presidente de Argentina, Javier Milei, ha dado un paso importante en su búsqueda por consolidar una base de apoyo más allá de los tradicionales sectores económicos. El 5 de julio de 2025, Milei participó de la inauguración del Portal del Cielo, el templo evangélico más grande del país, ubicado en Chaco. Con capacidad para 15.000 personas, esta iglesia se ha consolidado como un símbolo del crecimiento evangélico en Argentina, un sector que, en los últimos años, ha visto un crecimiento exponencial y se perfila como un actor clave en las políticas nacionales.

La inauguración del Portal del Cielo, que congregó a numerosos líderes religiosos, también fue marcada por el discurso de Milei. El presidente, en una clara manifestación de su estrategia política, reiteró sus críticas al Estado y a la «justicia social», que él considera un «virus» que genera odio y resentimiento. En su intervención, Milei asevera que «el Estado es la representación del maligno en la Tierra», un mensaje que resuena con sus posturas ultraliberales y que, antes de asumir la presidencia, había sido dirigido al papa Francisco.

El evento, de enorme carga simbólica, es también un claro indicio de cómo Milei busca aprovechar la creciente influencia evangélica para fortalecer su base política. Los evangélicos, que representan actualmente el 15,3% de la población argentina, han sido una fuente emergente de votos en el país, lo que hace que, para el presidente, esta alianza sea no solo estratégica, sino necesaria. Pero, al mismo tiempo, la política y la religión han quedado atrapadas en una tensión cada vez más visible, con los límites entre discurso político y mensajes religiosos difusos.

La participación de Milei en la inauguración de la iglesia evangélica también ha estado envuelta en controversias. En particular, las declaraciones de Cristian Ledesma, hijo del pastor Jorge Ledesma, sobre un “milagro” financiero que permitió la construcción del templo —según el cual el dinero, guardado en pesos argentinos, se transformó en dólares— generaron una investigación judicial por posibles irregularidades financieras. La Fiscalía de Resistencia, liderada por Patricio Sabadini, ha abierto una investigación preliminar por lavado de dinero, lo que añade una capa de complejidad a la relación entre Milei y la iglesia.

Este escándalo refleja, en última instancia, el panorama de polarización política y religiosa que enfrenta Argentina, donde los intereses de los líderes evangélicos y el gobierno parecen no solo coexistir, sino entrelazarse de manera más estrecha. Sin embargo, la pregunta sobre hasta qué punto esta alianza beneficia a los argentinos sigue sin respuesta. Algunos sectores dentro de la comunidad evangélica ya se han mostrado críticos con Milei, argumentando que sus políticas y sus discursos están distantes de los valores cristianos. Otros, como el pastor y diputado provincial Walter Ghione, consideran que el presidente toca temas relevantes para los evangélicos, pero, a su juicio, sus posturas ultraliberales se contradicen con la teología cristiana.

Lo que parece claro es que, para Milei, los evangélicos serán un actor clave tanto en sus estrategias electorales  como en la construcción de una narrativa política que vincula la libertad económica, la fe religiosa y el antagonismo contra el Estado.

Compartir el artículo