El ministro de Defensa, Wes Streeting, alerta de que Rusia y otros adversarios podrían disponer de capacidad para atacar al país antes de 2030. Londres acelera sus planes militares mientras recomienda a la población mantener reservas básicas para tres días de emergencia.
El Reino Unido dispone de poco más de 1.000 días para reforzar su capacidad militar ante la posibilidad de un conflicto armado de aquí a 2030. Así lo ha advertido el ministro británico de Defensa, Wes Streeting, en un artículo publicado en el diario The Telegraph, en el que señala a Rusia como una de las principales amenazas para la seguridad británica y europea.
Streeting sostiene que los adversarios de Londres están incrementando sus capacidades militares e industriales a un ritmo que obliga al país y a sus aliados a acelerar los preparativos.
«Para evitar lo peor, tenemos que prepararnos para ello», afirma el ministro, que considera prioritario fortalecer las Fuerzas Armadas para disuadir cualquier agresión.
Su advertencia no implica que el Gobierno británico considere inevitable una guerra dentro de tres años, sino que sitúa ese horizonte temporal como referencia para mejorar la capacidad de respuesta del país.
Rusia y el riesgo de una escalada militar
En su artículo, Streeting explica que la principal transformación del escenario internacional no reside tanto en las intenciones de los adversarios del Reino Unido como en los medios de los que podrían disponer en los próximos años.
Según su evaluación, el aumento de su poder militar y el desarrollo de economías orientadas a la producción de armamento podrían permitirles emprender acciones ofensivas antes de que termine la década.
El ministro menciona expresamente la posibilidad de una agresión rusa contra territorio aliado, pero también alerta de amenazas menos convencionales, como el terrorismo respaldado por Estados, los ciberataques y las operaciones de sabotaje contra infraestructuras esenciales.
Estas acciones podrían afectar al suministro energético, las comunicaciones o los servicios de los que depende la vida cotidiana.
La estrategia defendida por Streeting combina el refuerzo de las capacidades militares nacionales con una mayor coordinación con los socios de la OTAN.
El Gobierno apuesta por reforzar sus Fuerzas Armadas
El responsable de Defensa considera que el Reino Unido debe recuperar capacidad industrial, modernizar su equipamiento y aumentar su preparación operativa.
También critica la política de los anteriores gobiernos conservadores, a los que responsabiliza de haber reducido el tamaño de las Fuerzas Armadas hasta niveles históricamente bajos.
Frente a esa situación, reivindica el incremento del gasto militar impulsado por el Ejecutivo laborista, que presenta como uno de los mayores esfuerzos de inversión en defensa desde la Guerra Fría.
El objetivo, según Streeting, es que cualquier adversario se lo piense dos veces antes de atacar y que, si la disuasión fracasa, el país pueda responder junto a sus aliados.
Agua y alimentos para tres días: la campaña «Be Ready»
La advertencia del ministro coincide con el lanzamiento de una campaña nacional de preparación ante emergencias.
El 22 de octubre, el Gobierno británico presentó Be Ready, una iniciativa que recomienda a los hogares contar con suministros suficientes para afrontar al menos 72 horas de interrupción de servicios básicos.
Entre los artículos aconsejados figuran agua potable, alimentos no perecederos, linternas, baterías, una radio portátil y medicamentos esenciales.
Las autoridades también recomiendan disponer de medios alternativos para comunicarse y realizar pagos en caso de que fallen las redes eléctricas o los sistemas electrónicos.
No obstante, la campaña no está concebida exclusivamente para un escenario bélico. El Gobierno explica que las mismas medidas pueden resultar útiles ante inundaciones, tormentas, incendios, cortes de electricidad o incidentes informáticos.
Su propósito es aumentar la capacidad de respuesta de los hogares y reducir la presión sobre los servicios de emergencia.
Prepararse para disuadir, no anunciar una guerra
El mensaje de Streeting refleja la creciente preocupación de Londres por la seguridad europea y por la vulnerabilidad de las infraestructuras civiles ante ataques convencionales o híbridos.
La referencia a los 1.000 días pretende imprimir urgencia a la modernización de la defensa británica, en un contexto de tensiones internacionales y de mayor exigencia de preparación para los miembros de la OTAN.
El Gobierno británico no ha anunciado que vaya a estallar una guerra en 2030. Su advertencia es que el país debe estar en condiciones de impedirla y, si fuera necesario, afrontar sus consecuencias.