El Consejo de Ulemas de Indonesia reclama la suspensión de las actuaciones que el tenor italiano tiene previstas para el 31 de octubre y el 3 de noviembre. La polémica, alimentada por su participación en actos relacionados con Israel, ha adquirido una dimensión institucional después de que la Policía retirara su recomendación para autorizar el espectáculo programado en el histórico templo de Borobudur.
La música ha vuelto a encontrarse con la política en Indonesia. El célebre tenor italiano Andrea Bocelli, cuya gira internacional Romanza debía pasar por el país a finales de octubre y principios de noviembre, se enfrenta a una creciente campaña de rechazo por sus anteriores participaciones en actos relacionados con Israel.
El Consejo de Ulemas de Indonesia (MUI), una de las principales instituciones religiosas del país, ha solicitado la cancelación de los dos conciertos previstos, al considerar que la presencia del cantante resulta incompatible con el respaldo que amplios sectores de la sociedad indonesia expresan hacia la causa palestina.
La controversia afecta a las actuaciones anunciadas para el 31 de octubre en el complejo monumental de Borobudur, situado en Magelang, en la isla de Java, y para el 3 de noviembre en Yakarta, la capital indonesia.
Ambos espectáculos forman parte de la gira con la que Bocelli conmemora el trigésimo aniversario de Romanza, el álbum que contribuyó decisivamente a su proyección internacional.
Dos actuaciones del pasado reabren la controversia
El origen de las protestas se encuentra en dos episodios de la trayectoria del cantante. El primero se remonta a 2010, cuando Bocelli habría participado en Los Ángeles en un acto de recaudación de fondos destinado al Ejército israelí. El segundo corresponde a un concierto ofrecido en Tel Aviv en 2022.
Para el Consejo de Ulemas, estos antecedentes justifican que las autoridades reconsideren la celebración de sus actuaciones en Indonesia, un país donde la solidaridad con Palestina constituye una cuestión de especial sensibilidad política y social.
La organización religiosa sostiene que ofrecer un escenario a un artista vinculado anteriormente a iniciativas de apoyo a Israel contradice el compromiso de la sociedad indonesia con los derechos del pueblo palestino.
No obstante, los hechos señalados por los promotores del boicot corresponden a actuaciones pasadas y no permiten, por sí solos, establecer cuál es la posición política actual del tenor respecto al conflicto palestino-israelí.
El Gobierno busca una salida negociada
La controversia ha llegado a las instituciones. Representantes del Consejo de Ulemas mantuvieron reuniones con responsables gubernamentales para examinar el futuro de los conciertos y tratar de alcanzar una posición consensuada.
Bayu Aji, secretario del Ministerio de Turismo de Indonesia, explicó que los contactos buscan encontrar una solución a la situación creada por las protestas.
El responsable reiteró el respaldo del Gobierno indonesio a la causa palestina y aseguró que las recomendaciones formuladas por el Consejo serían trasladadas a las autoridades competentes, respetando los procedimientos y las decisiones oficiales.
El Ejecutivo se encuentra así ante un asunto que trasciende la programación musical y plantea interrogantes sobre la relación entre las actividades culturales internacionales, la presión social y las posiciones diplomáticas del país.
Borobudur, el primer escenario afectado
La movilización contra los conciertos ya ha tenido consecuencias administrativas. La Policía de Magelang retiró su recomendación favorable a la concesión del permiso necesario para celebrar el espectáculo previsto en el complejo del templo de Borobudur.
La decisión supone un obstáculo importante para los organizadores, aunque no equivale necesariamente a una cancelación definitiva de toda la gira indonesia.
La actuación de Yakarta, prevista para el 3 de noviembre, continúa igualmente bajo la presión de los sectores que reclaman su suspensión.
El lugar elegido para el primer concierto añade una dimensión particular a la polémica. Borobudur, uno de los monumentos budistas más importantes del mundo y Patrimonio de la Humanidad, constituye uno de los principales símbolos culturales y turísticos de Indonesia.
El conflicto de Gaza también alcanza los escenarios
La controversia en torno a Bocelli refleja cómo las repercusiones del conflicto palestino-israelí se extienden mucho más allá de los ámbitos diplomático y militar, alcanzando también a la industria del entretenimiento y a las grandes figuras de la cultura internacional.
En Indonesia, la cuestión palestina ocupa un lugar destacado en el debate público, y las organizaciones religiosas y sociales mantienen una intensa movilización en favor de los palestinos.
El caso del tenor italiano vuelve a plantear una cuestión delicada: hasta qué punto las actuaciones anteriores de un artista deben condicionar su participación en acontecimientos culturales, especialmente cuando estos se celebran en sociedades profundamente sensibilizadas con un conflicto internacional.
Por ahora, el futuro de los dos conciertos dependerá de las decisiones que adopten las autoridades indonesias y de la respuesta de los organizadores. Lo que comenzó como una protesta contra la presencia de un cantante se ha convertido en un debate nacional sobre cultura, solidaridad política y boicot.