Ceuta despeja sus playas de inmigrantes con 12.000 retornos y apenas 513 expulsiones

14 octobre 2026 - 19:20

El ministro Ángel Víctor Torres da por terminados los desalojos de los asentamientos costeros antes del plazo que se había fijado el Gobierno. El balance del mando único muestra que la salida de migrantes descansa casi por completo en los retornos a Marruecos, mientras miles de personas siguen en la ciudad y la presión policial se traslada ahora a calles y barrios.

El Gobierno da por recuperada la costa de Ceuta. Ángel Víctor Torres, ministro de Política Territorial y coordinador del mando único de la crisis migratoria, ha dado por concluidos los desalojos de los asentamientos del litoral y calcula en cerca de 12.000 las personas que han vuelto a Marruecos desde el 10 de agosto. El último campamento en caer fue el de la antigua fábrica del Guano, el domingo. El Ejecutivo se había marcado el 15 de octubre como meta y Torres celebró el adelanto con una frase breve: «lo hemos conseguido incluso antes, el 11 de octubre».

Detrás de esa cifra global hay un desglose que dice mucho del método. Según los datos que Torres actualizó el jueves 8 de octubre, 11.026 migrantes habían regresado a Marruecos desde el 10 de agosto, de los cuales 513 fueron expulsados, mientras el resto realizó lo que el Gobierno denomina retornos voluntarios. Las expulsiones suponen menos del 5% del total. La «normalidad» en las playas se ha construido, por tanto, sobre salidas que el Gobierno presenta como decisiones propias de los migrantes.

Retornos ante la amenaza del expediente

El propio ministro ha explicado el mecanismo. Torres reconoció que muchas personas deciden volver a Marruecos ante la apertura de expedientes administrativos y la posibilidad de ser trasladadas al Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE). El ritmo se aceleró con los desalojos. En los nueve días previos a aquel balance se registraron 2.783 retornos, coincidiendo con la retirada del asentamiento de la playa del Trampolín. A finales de septiembre, tras el desalojo de Benítez, Torres ya había calificado de «éxito» una operación en la que cientos de personas cruzaron la frontera sin llegar a ser filiadas.

El triaje que precede a la filiación pesa en esa elección. A finales de septiembre, el ministro explicó que la mayoría de quienes regresan son los que responden en ese trámite que no quieren protección internacional. Sobre quienes sí la piden, admitió que «la mayoría ya sabe que no va a tener acceso a él, son marroquíes». El asilo funciona así más como un trámite descartado de antemano que como una vía real, y el retorno aparece como la salida menos costosa para quien no tiene opciones.

La cifra que nadie acaba de precisar

El Gobierno no ha despejado cuántos migrantes siguen en la ciudad. En septiembre, el presidente ceutí, el conservador Juan Jesús Vivas, estimó que quedaban unas 13.000 personas, mientras el Ejecutivo central sostenía que la cifra era bastante menor. Las fuentes oficiales hablaban todavía la semana pasada de varios miles de migrantes en Ceuta. La disputa sobre el número se ha convertido en otro frente político entre el Gobierno y una ciudad gobernada por el PP.

Torres advierte de que la operación no ha terminado. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado centrarán ahora parte de su trabajo en otros puntos de la ciudad, sobre todo en las calles y los barrios donde aún pueda haber migrantes durmiendo al raso. La red de acogida ha crecido en paralelo. Ceuta dispone ya de 7.377 plazas, y 2.827 menores permanecen en el sistema de protección autonómico. A finales de septiembre, el propio Gobierno situaba entre 500 y 700 los menores sin protección en las calles.

Normalidad en vísperas de la visita real

El calendario de los desalojos ha alimentado las sospechas. La retirada del Trampolín coincidió con los preparativos de la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla del 13 y 14 de octubre, aunque Torres negó cualquier vínculo y aseguró que el operativo estaba programado de antemano. Felipe VI y Letizia presidieron este martes en Ceuta un homenaje a las personas que murieron durante la entrada masiva de finales de julio. Fue su primera visita oficial a la ciudad desde la proclamación del monarca.

El relato oficial también ha incorporado el tono patriótico. La ministra de Defensa, Margarita Robles, elogió el trabajo de los militares desplegados, entre otros motivos por defender la «españolidad de la ciudad autónoma». Ese reconocimiento llega dos semanas después de que Amnistía Internacional denunciara palizas y vejaciones de militares a migrantes en Ceuta, unas acusaciones que Defensa remitió a la Fiscalía. El Gobierno exhibe ahora unas playas vacías como prueba de que la crisis está encauzada. Las cifras del mando único muestran también cómo se ha conseguido.

 

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