Eurovisión 2027: trabajadores de la televisión pública neerlandesa exigen retirarse por la participación de Israel

14 octobre 2026 - 12:05

Unos 400 profesionales de los medios públicos de Países Bajos cuestionan el regreso de su país al festival tras la ausencia de 2026. Denuncian la situación humanitaria en Gaza y critican que la decisión se haya adoptado sin una consulta suficientemente amplia dentro de la radiotelevisión pública.

La Haya, 14 de octubre de 2026. La participación de Israel en Eurovisión vuelve a provocar una controversia en el seno de los medios públicos europeos. Unos 400 trabajadores de distintas cadenas de radio y televisión de Países Bajos han reclamado a la radiotelevisión pública neerlandesa (NPO) que revoque su decisión de regresar al festival en 2027, después de la ausencia del país en la edición de este año.

La petición figura en una carta dirigida a la dirección y al consejo de administración de la NPO bajo el título «No es mi Eurovisión». Sus firmantes consideran incompatible el regreso al concurso con la situación humanitaria en Gaza y cuestionan, además, la forma en que se adoptó una decisión que califican de gran trascendencia social.

En el documento, los empleados denuncian que el interés por participar en un espectáculo televisivo haya prevalecido, a su juicio, sobre las consecuencias humanas de la guerra. También expresan su temor a que las cadenas públicas y sus profesionales contribuyan a lo que describen como una «normalización del genocidio», una acusación formulada por los firmantes y que refleja su posición ante la actuación de Israel en Gaza.

Una decisión que divide a la radiotelevisión pública

La protesta llega tres semanas después de que la NPO anunciara el regreso de Países Bajos a Eurovisión 2027, pese a las objeciones expresadas por Avrotros, la cadena que tradicionalmente se encargaba de organizar la candidatura neerlandesa.

En agosto, Avrotros había comunicado que no participaría en la próxima edición y devolvió a la NPO la responsabilidad de decidir sobre la presencia del país en el certamen. La cadena argumentó que Eurovisión había dejado de ofrecer un espacio neutral mientras uno de sus participantes continuara implicado en un conflicto militar de gran magnitud.

Su director general, Taco Zimmerman, evocó entonces el sufrimiento humanitario en Gaza y las restricciones a la libertad de prensa. También recordó que Eurovisión nació con la vocación de acercar a los pueblos europeos, un propósito que, a su entender, se ha visto progresivamente desplazado por las divisiones internacionales.

Pese a esta posición, la NPO confirmó a finales de septiembre que Países Bajos enviaría una candidatura en 2027. Para ello, anunció la creación de un equipo independiente de expertos encargado de supervisar el proceso, mientras que el servicio público de noticias NOS asumiría la retransmisión y los comentarios de las semifinales y la final.

El desacuerdo también afecta al procedimiento

La carta de los trabajadores no se limita a cuestionar la presencia de Israel. Sus firmantes denuncian una falta de transparencia y de participación interna en el proceso que condujo al regreso neerlandés.

Según el documento, las conversaciones mantenidas dentro del sector indican que las direcciones de las propias cadenas no participaron de manera efectiva en la decisión final. Los empleados consideran inaceptable que una cuestión con implicaciones sociales y editoriales tan relevantes se resuelva sin una deliberación más amplia.

Por ello, reclaman que la NPO retire la candidatura para 2027 y abra un diálogo transparente con las diferentes emisoras antes de estudiar una eventual participación a partir de 2028.

La dirección de la NPO ha defendido su decisión alegando que la Unión Europea de Radiodifusión (UER), organizadora del festival, ha introducido modificaciones importantes en sus reglas para recuperar el espíritu original del concurso. Un portavoz del organismo aseguró a la agencia neerlandesa ANP que mantiene abiertos los canales de diálogo con todas las partes.

Eurovisión, entre la cultura y los conflictos internacionales

El desacuerdo neerlandés refleja una tensión que trasciende el ámbito musical. Aunque Eurovisión se presenta como un certamen cultural ajeno a las disputas entre gobiernos, la participación de Israel ha generado controversias entre artistas, profesionales de los medios y organizaciones civiles por la guerra en Gaza.

El debate plantea dos cuestiones distintas, aunque relacionadas: si un concurso que reivindica su carácter no político puede mantenerse al margen de un conflicto de esta magnitud y hasta qué punto los organismos públicos de radiodifusión deben tener en cuenta las preocupaciones éticas de sus trabajadores.

En Países Bajos, la controversia se ha convertido también en una discusión sobre la gobernanza de los medios públicos y los mecanismos de consulta en decisiones que pueden afectar a su credibilidad ante la audiencia.

La próxima edición de Eurovisión está prevista para mayo de 2027 en Burgas, Bulgaria. Por ahora, la NPO mantiene su intención de participar, mientras que los firmantes de la carta reclaman una rectificación y un debate interno antes de que el regreso neerlandés sea irreversible.

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