El FMI alerta del impacto mundial de los ataques contra Arabia Saudí y del encarecimiento de la energía

14 octobre 2026 - 11:21

Kristalina Georgieva advierte de que la escalada militar en Oriente Próximo amenaza con extender sus consecuencias económicas más allá de la región. El organismo reclama además medidas urgentes frente al endeudamiento y los desequilibrios fiscales.

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, advirtió este miércoles de que los recientes ataques contra Arabia Saudí podrían provocar consecuencias económicas negativas a escala mundial, en un momento marcado por la subida de los precios de la energía, la incertidumbre geopolítica y el creciente endeudamiento de numerosos países.

Durante una conferencia de prensa celebrada en Bangkok, en el marco de las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial, Georgieva subrayó la importancia de la economía saudí para el equilibrio regional y los mercados internacionales. En consecuencia, alertó de que la intensificación del conflicto podría generar efectos adversos mucho más allá de Oriente Próximo.

Sus declaraciones se producen después de varias semanas de enfrentamientos entre los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, y una coalición internacional encabezada por Arabia Saudí. La escalada alcanzó un nuevo nivel el pasado sábado, cuando un ataque contra el aeropuerto internacional de Riad dejó trece muertos y obligó a suspender las operaciones de la terminal.

El petróleo, principal canal de transmisión de la crisis

La preocupación del FMI responde especialmente al papel de Arabia Saudí como uno de los principales productores y exportadores mundiales de petróleo. Cualquier perturbación prolongada de sus infraestructuras energéticas o de sus rutas comerciales podría repercutir sobre el suministro internacional, los costes del transporte y la inflación.

La situación resulta especialmente delicada tras el bloqueo del estrecho de Ormuz por Irán, en el contexto de la confrontación militar desencadenada en febrero por los ataques estadounidenses e israelíes contra territorio iraní. La interrupción de esta vía estratégica ha contribuido al encarecimiento del crudo y ha incrementado la vulnerabilidad de las economías dependientes de las importaciones energéticas.

Los efectos de una nueva escalada podrían extenderse a los precios de los alimentos, la actividad industrial y el comercio internacional. Los países con menor capacidad presupuestaria serían particularmente vulnerables, al disponer de menos recursos para amortiguar el aumento de los costes.

Una economía mundial resistente, pero cada vez más expuesta

El FMI revisó el martes al alza su previsión de crecimiento mundial para 2026, situándola en el 3,1 %. Sin embargo, Georgieva advirtió de que la resistencia mostrada por la economía internacional frente a las crisis sucesivas no debe interpretarse como una garantía de estabilidad.

La directora gerente señaló que las inversiones relacionadas con la inteligencia artificial están impulsando nuevas actividades económicas, aunque sus beneficios se distribuyen de manera desigual. Mientras algunas economías avanzadas aprovechan esta transformación tecnológica, numerosos países de menores ingresos deben concentrar sus recursos en afrontar el encarecimiento de la energía y las dificultades financieras.

La combinación de tensiones geopolíticas, elevados costes energéticos y restricciones presupuestarias podría limitar la capacidad de respuesta ante futuras perturbaciones.

El FMI reclama reformas fiscales urgentes

Además de los riesgos asociados a Oriente Próximo, Georgieva puso el acento en el deterioro de las finanzas públicas, especialmente en las economías avanzadas, donde el incremento de la deuda y de los rendimientos de los bonos está elevando el coste de financiación de los Estados.

Según las cifras expuestas por la responsable del FMI, el servicio de la deuda representaba hace una década alrededor del 6 % de los ingresos públicos, frente al 14 % actual. Esta evolución reduce el margen disponible para financiar inversiones, servicios públicos y políticas sociales.

Georgieva lamentó que numerosos gobiernos no aprovecharan suficientemente la recuperación posterior a la pandemia para reconstruir sus reservas presupuestarias. Por ello, instó a mejorar la recaudación, revisar la eficiencia del gasto y reforzar la gestión de las finanzas públicas antes de que nuevos episodios de inestabilidad agraven los desequilibrios existentes.

China, Estados Unidos y Europa ante desafíos diferentes

La directora del FMI también insistió en la necesidad de corregir los desequilibrios estructurales entre las principales economías. En su diagnóstico, China debería estimular su consumo interno, Estados Unidos reforzar el ahorro y Europa incrementar sus inversiones.

Estas recomendaciones reflejan la preocupación del organismo por un crecimiento internacional que continúa dependiendo de motores económicos desiguales y que presenta una capacidad limitada para absorber nuevas crisis.

El mensaje lanzado desde Bangkok combina así dos advertencias: la escalada militar en Arabia Saudí amenaza con intensificar las perturbaciones energéticas mundiales, mientras el endeudamiento acumulado reduce la capacidad de los gobiernos para responder a sus consecuencias.

Para el FMI, la prioridad consiste en reforzar los fundamentos económicos antes de que una nueva crisis internacional transforme las vulnerabilidades actuales en problemas más profundos y duraderos.

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