El Vaticano informa de que el pontífice pasó una noche tranquila después de la extirpación de un tumor en el pulmón derecho. Los médicos estudian el alcance de la enfermedad, mientras crecen las dudas sobre su viaje a Sudamérica previsto para noviembre.
El papa León XIV, de 71 años, pasó una noche tranquila en el hospital Gemelli de Roma después de someterse el martes a una intervención quirúrgica para extirpar un tumor canceroso del pulmón derecho. La Santa Sede comunicó este miércoles que el pontífice había descansado sin incidentes, aunque todavía se esperan los resultados de nuevas pruebas para determinar el alcance de la enfermedad.
La operación consistió en la extirpación del lóbulo inferior del pulmón derecho. Según el Vaticano, el examen realizado durante la intervención confirmó el diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar que ya apuntaban los estudios preoperatorios. Se trata de una forma de cáncer de pulmón cuyo pronóstico depende, entre otros factores, del estadio en que se detecte y de la posible extensión a otros tejidos.
La noticia ha abierto un periodo de incertidumbre para la Iglesia católica, apenas un año y cinco meses después de la elección de León XIV, el primer pontífice estadounidense de la historia, el 8 de mayo de 2025.
Una recuperación bajo vigilancia médica
El papa permanece ingresado en el décimo piso del hospital Gemelli, donde los especialistas supervisan su evolución. Antes de la operación, el Vaticano había previsto una hospitalización aproximada de una semana, aunque todavía no se ha precisado cuánto tiempo necesitará para recuperarse plenamente.
La cirujana y especialista en enfermedades respiratorias Juanita Mora, portavoz de la American Lung Association, explicó que el adenocarcinoma pulmonar puede presentar un pronóstico favorable cuando se diagnostica en sus primeras fases y es posible extirparlo quirúrgicamente. No obstante, insistió en que la evolución depende del estadio de la enfermedad y de los resultados de las pruebas posteriores.
Los médicos deberán establecer si la intervención resulta suficiente o si el pontífice necesita tratamientos complementarios, como quimioterapia, radioterapia, inmunoterapia o terapias dirigidas.
Por su parte, Federico Venuta, responsable de Cirugía Torácica del Policlínico Umberto I de Roma, señaló que los pacientes sometidos a este tipo de operaciones suelen comenzar a movilizarse desde el primer día, bajo supervisión médica. La recuperación temprana y la fisioterapia respiratoria forman parte habitual de los cuidados posoperatorios.
Un diagnóstico detectado durante una revisión rutinaria
León XIV había explicado el domingo, después del rezo del Ángelus, que los médicos identificaron un pequeño nódulo pulmonar durante unos exámenes recientes y recomendaron intervenir para retirarlo.
Según la Santa Sede, el hallazgo se produjo durante un control médico rutinario y no como consecuencia de síntomas respiratorios. El pontífice, nacido en Chicago y conocido por mantener una vida físicamente activa, no había presentado hasta ahora problemas de salud importantes durante su pontificado.
Aunque la detección precoz puede mejorar las perspectivas terapéuticas, los especialistas advierten de que todavía no es posible establecer un pronóstico individual sin conocer los resultados completos de los análisis.
En duda el viaje a Argentina, Uruguay y Perú
La hospitalización ha obligado a cancelar los compromisos públicos del papa hasta el 20 de octubre y plantea interrogantes sobre su visita prevista a Argentina, Uruguay y Perú entre el 6 y el 17 de noviembre.
El viaje tiene un significado particular para León XIV por su estrecha vinculación con Perú, país en el que desarrolló durante décadas su actividad pastoral y del que también posee la nacionalidad.
Las autoridades argentinas han indicado que mantienen los preparativos mientras no reciban una comunicación oficial sobre una posible suspensión o modificación del programa. Sin embargo, la decisión definitiva dependerá de la evolución médica del pontífice y de las recomendaciones de sus especialistas.
La salud del pontífice y la continuidad de su agenda
La enfermedad de León XIV devuelve al primer plano la cuestión de la salud papal, que adquirió especial relevancia durante los últimos años del pontificado de Francisco, fallecido en abril de 2025.
La Santa Sede ha optado esta vez por comunicar el diagnóstico y la naturaleza de la intervención, aunque todavía quedan preguntas sobre el estadio del cáncer, los tratamientos que podrían resultar necesarios y los plazos de recuperación.
Por el momento, el dato más alentador es la evolución inmediata tras la cirugía. Las próximas pruebas serán decisivas para conocer el alcance de la enfermedad y determinar cuándo podrá León XIV retomar plenamente sus responsabilidades al frente de la Iglesia católica.