Sánchez confirma la presencia de buques militares marroquíes en aguas de Ceuta durante la crisis migratoria de julio

12 octobre 2026 - 17:19

El presidente del Gobierno español reconoce un episodio de tensión naval entre Marruecos y España los días 30 y 31 de julio, coincidiendo con la llegada masiva de migrantes. Madrid asegura que ambos países mantuvieron contactos militares de alto nivel para evitar una escalada.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, confirmó este lunes 12 de octubre que buques de la Marina Real marroquí entraron en aguas que España considera pertenecientes a Ceuta durante los días 30 y 31 de julio, coincidiendo con una crisis migratoria de dimensiones excepcionales. El reconocimiento se produjo durante una conversación informal con periodistas en la recepción organizada en el Palacio Real de Madrid con motivo de la Fiesta Nacional española.

Sánchez corroboró así la información publicada horas antes por el diario El País, según la cual una fragata y varias patrulleras marroquíes realizaron incursiones en la zona marítima próxima a Ceuta, donde se encontraban desplegadas unidades de la Armada española. El episodio se desarrolló en un contexto especialmente delicado, marcado por la llegada de decenas de miles de migrantes a la ciudad.

Maniobras navales en medio de la crisis

Según la reconstrucción publicada por El País, los movimientos de los buques marroquíes provocaron momentos de elevada tensión entre las unidades de ambos países. Algunas maniobras estuvieron cerca de ocasionar una colisión, lo que obligó a extremar las precauciones para evitar un incidente de consecuencias mayores.

La Armada española movilizó diferentes medios navales, entre ellos el patrullero Rayo y las fragatas Santa María y Navarra, en el marco de las operaciones de vigilancia y respuesta desarrolladas durante aquellos días.

La presencia de unidades militares marroquíes coincidió temporalmente con la entrada masiva de migrantes, pero las informaciones conocidas no permiten establecer una relación operativa entre ambos acontecimientos. Tampoco se ha acreditado que existiera una estrategia coordinada entre los movimientos navales y los flujos migratorios.

Sánchez destaca los contactos entre las Fuerzas Armadas

Preguntado por los periodistas durante la recepción del 12 de octubre, Pedro Sánchez reconoció que aquellas jornadas fueron especialmente difíciles y tensas. No obstante, subrayó la existencia de contactos de alto nivel entre las Fuerzas Armadas españolas y marroquíes, una vía de comunicación que habría contribuido a gestionar el episodio sin que derivara en un enfrentamiento.

Sus declaraciones constituyen la primera confirmación pública del incidente por parte del jefe del Ejecutivo español, después de que el asunto no figurara entre las explicaciones ofrecidas durante su comparecencia parlamentaria del pasado 3 de septiembre.

La posición del Gobierno español apunta a evitar que el episodio naval altere el marco general de cooperación con Marruecos, especialmente en ámbitos como la seguridad, el control de las fronteras y la gestión de los movimientos migratorios.

El diferendo territorial y la visita de Felipe VI

El incidente vuelve a situar en primer plano la cuestión de las aguas que rodean Ceuta. España las considera parte de su espacio marítimo soberano, mientras que Marruecos mantiene su reivindicación histórica sobre la ciudad, denominada Sebta en el país magrebí.

Esta diferencia de posiciones confiere una dimensión política particular a cualquier movimiento militar en sus proximidades, aunque la existencia del desacuerdo territorial no permite, por sí sola, determinar las circunstancias jurídicas concretas de cada maniobra naval.

La confirmación de Sánchez llega, además, en vísperas de la visita anunciada de Felipe VI y la reina Letizia a Ceuta y Melilla, prevista para los días 13 y 14 de octubre. El desplazamiento real adquiere así un significado diplomático adicional, en un momento en el que Madrid y Rabat tratan de preservar su cooperación bilateral pese a la persistencia de cuestiones territoriales sensibles.

Por ahora, el Gobierno español ha optado por reconocer los hechos y destacar los mecanismos de comunicación militar existentes entre ambos países. La ausencia de un enfrentamiento abierto permitió contener la tensión de julio, pero la revelación del episodio recuerda hasta qué punto la seguridad marítima, la cuestión migratoria y el desacuerdo sobre Ceuta continúan estrechamente vinculados en la agenda hispano-marroquí.

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