Salvamento Marítimo atendió entre el sábado y el domingo a cuatro embarcaciones con más de 400 personas a bordo en aguas de El Hierro, Lanzarote y Gran Canaria. El cálculo provisional eleva la cifra a cerca de 500. Entre los rescatados había mujeres y menores, y tres personas fueron hospitalizadas. Las llegadas se producen en un año de fuerte descenso en la ruta atlántica, que sigue siendo una de las más letales hacia Europa.
Las costas canarias recibieron este fin de semana a cientos de personas que llegaron en cayucos y pateras desde África occidental. Según el cálculo provisional recogido por La Voz de Galicia, fueron cerca de 500 en apenas dos días. Las cuatro embarcaciones de las que se conocen detalles suman algo más de 400 ocupantes. Las llegadas se repartieron entre El Hierro, Lanzarote y Gran Canaria. En ellas viajaban mujeres y menores de edad, y al menos tres personas tuvieron que ser trasladadas a centros hospitalarios tras la travesía.
El domingo concentró el mayor volumen. Ese día se contabilizaron dos cayucos con más de 300 personas en conjunto, según el recuento provisional. Uno de ellos, con 96 ocupantes, terminó en el puerto de Arrecife, en Lanzarote. El otro fue interceptado en aguas próximas a Gran Canaria con más de 200 personas a bordo y es el más numeroso del fin de semana. A estas dos embarcaciones se suman otras dos llegadas el sábado. Una alcanzó El Hierro por sus propios medios y la otra fue interceptada de madrugada cerca de Lanzarote.
Once nacionalidades en un solo cayuco
El cayuco que acabó en Arrecife fue avistado en aguas internacionales, unas 50 millas náuticas al norte de Lanzarote. Salvamento Marítimo lo interceptó pasadas las 21.30 del sábado y envió a la Guardamar Urania. Su tripulación rescató a todos los ocupantes y dejó la embarcación a la deriva. El buque llegó al muelle de Arrecife hacia la una de la madrugada del domingo. Los primeros datos situaban en 93 el número de personas a bordo, pero en tierra se atendió a 96.
Quienes viajaban en ese cayuco procedían de once países. Había personas de Burkina Faso, Costa de Marfil, Ghana, Liberia y Mali, pero también de Marruecos, Comoras y la República Democrática del Congo, además de Gambia, Guinea-Conakry y Senegal. A bordo iban nueve mujeres y nueve menores de edad. Tres de los rescatados necesitaron traslado hospitalario por diversas dolencias. La variedad de orígenes muestra hasta qué punto la ruta atlántica se ha convertido en una salida para personas de buena parte del continente.
El Hierro y la madrugada del sábado
El sábado, una patera llegó sin asistencia al puerto de La Restinga, en El Hierro. Iban en ella 61 personas procedentes de Senegal, Guinea y Gambia, entre ellas dos mujeres y cinco menores. Esa misma madrugada, otra embarcación fue interceptada en aguas próximas a Lanzarote con 53 personas a bordo. Llegar sin rescate no significa haber viajado en condiciones seguras. Las embarcaciones que alcanzan las islas lo hacen tras días de navegación en barcas sobrecargadas y sin apenas protección frente al oleaje.
Del cayuco interceptado cerca de Gran Canaria, el que transportaba a más personas, no han trascendido por ahora datos sobre la procedencia de sus ocupantes ni sobre la presencia de mujeres o menores. Tampoco se ha detallado a qué puerto fue trasladado. Esa falta de información explica en parte la distancia entre el recuento provisional de cerca de 500 personas y la suma de las embarcaciones descritas. Las cifras definitivas deberán confirmarlas Salvamento Marítimo y el Ministerio del Interior en su próximo balance.
Menos llegadas en una ruta que sigue matando
Las llegadas de este fin de semana se producen en un año marcado por la caída de la ruta canaria. Según el último balance de Interior, entre enero y agosto de 2026 llegaron a Canarias por mar 5.163 personas en 70 embarcaciones, frente a las 12.126 personas y 198 embarcaciones del mismo periodo de 2025, un descenso del 57,4%. La comparación con 2024 es aún más clara, porque ese año el archipiélago registró un récord de 46.843 llegadas irregulares. Hablar de «alarma» ante un repunte puntual choca con esa tendencia.
El descenso de las llegadas no ha reducido el peligro de la travesía. A comienzos de septiembre, un cayuco que había partido de Gambia con 128 ocupantes fue localizado tras 26 días a la deriva, con solo 44 supervivientes y más de 80 muertos, entre ellos una bebé. La Guardamar Urania, la misma embarcación que el sábado rescató a las 96 personas llegadas a Arrecife, acudió también a aquel rescate. Detrás de cada recuento hay trayectos que muchos no logran terminar.
El propio Ministerio del Interior recuerda que las llegadas irregulares representan solo un 6% de las entradas de extranjeros en España y que muchas de estas personas solicitan protección internacional tras huir de conflictos, persecución o violencia. Los datos hablan de una realidad humanitaria y no de una invasión. El reto para Canarias y para el Estado está en garantizar una acogida digna, con especial atención a los menores, y en abrir vías seguras que eviten que la única opción sea el Atlántico.