Fiesta Nacional: insultos a Sánchez y acoso ultra a la acampada de Sol

12 octobre 2026 - 15:34

El presidente del Gobierno escucha gritos de «hijo de puta» a su llegada al desfile mientras Ayuso insinúa maniobras electorales sin aportar pruebas. Al terminar la parada militar, un grupo de jóvenes con banderas falangistas, carlistas y anticonstitucionales rodea la acampada por la vivienda de la Puerta del Sol, increpa a una periodista de TVE y obliga a intervenir a la Policía Nacional.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, llegó en coche oficial a la tribuna de autoridades de la plaza de Cánovas del Castillo poco antes de las once. Allí lo esperaban insultos, pitos y abucheos de una parte del público. El grito de «Pedro Sánchez, hijo de puta» se escuchó al menos en dos ocasiones y ganó fuerza cuando el jefe del Ejecutivo se acercó a la ministra de Defensa, Margarita Robles, a la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, y al alcalde, José Luis Martínez-Almeida.

Ayuso aprovechó la jornada para endurecer el tono en Telemadrid. «Es el último 12 de Octubre de Pedro Sánchez», auguró, antes de insinuar sin prueba alguna que el presidente intentará alterar las elecciones del 29 de noviembre. «Ya sacará algún truco, algún señuelo de última hora», advirtió. Su intervención alimenta la sospecha sobre la limpieza del proceso que el PP viene sembrando, especialmente en torno al voto por correo. La presidenta remató con una acusación sobre la «impunidad, mentira y mafia» del Gobierno.

Del desfile a la Puerta del Sol

Al terminar la parada militar, un grupo de personas procedentes del desfile se dirigió a la Puerta del Sol. Allí permanece desde finales de septiembre una acampada por el derecho a la vivienda, situada frente a la Real Casa de Correos, sede de la presidencia regional. La protesta forma parte de una oleada de movilizaciones en unas cincuenta ciudades tras el rechazo del Congreso a los decretos de vivienda del Gobierno.

Según EFE, la mayoría de quienes rodearon a los acampados eran jóvenes con banderas de la Falange, carlistas y enseñas anticonstitucionales. Corearon el «Cara al sol» y la consigna «Ceuta no se vende». Desde la acampada respondieron con gritos de «¡Fuera fascistas de nuestros barrios!». Uno de los acampados denunció ante la agencia «agresiones y provocaciones». El Plural recoge además saludos nazis, un extremo que EFE no menciona. La Policía Nacional formó un cordón en torno a la acampada, practicó detenciones de las que no ha trascendido el número y trató de que el grupo abandonara la plaza.

Una periodista de TVE, en el punto de mira

Una reportera del programa Mañaneros 360 de Televisión Española fue increpada cuando intentaba recoger la versión de los congregados. Estos se negaron a hablar con los medios y respondieron con expresiones como «Teleperro», «rojo que veo, rojo que pateo» o «prensa española manipuladora». En pleno incidente llegaron a tirarle el micrófono. La Policía situó después varios furgones para mantener separados a ambos grupos y evitar que el choque verbal derivara en agresiones.

Desde la acampada se cuestionó que el dispositivo no fuera más amplio desde el principio, porque los acampados creen que una mayor presencia preventiva habría evitado parte de los incidentes. El riesgo era conocido. El 3 de octubre, unas cuatrocientas personas, en su mayoría jóvenes, intentaron marchar hacia Sol contra la acampada. Unos quinientos agentes de las Unidades de Intervención Policial (UIP) bloquearon su avance y al menos tres ultraderechistas fueron detenidos al tratar de romper el cordón en la calle de la Montera.

El señalamiento institucional

Los acampados vinculan el clima de hostilidad con las palabras de Ayuso, que ha pedido a la Delegación del Gobierno que aclare si entre los participantes hay personas con antecedentes terroristas relacionadas con el movimiento propalestino. «Lo mejor de cada casa tenemos ahí», ironizó la presidenta. Ayuso ha asegurado además que Estados Unidos y Canadá han incluido en sus listas de organizaciones terroristas a personas o colectivos que ella relaciona con la protesta.

El 29 de septiembre, el Gobierno de Ayuso y el alcalde Almeida exigieron el desalojo inmediato de la acampada. La Delegación del Gobierno respondió entonces con su compromiso de velar por la seguridad ciudadana en la plaza y de mantener la protección de la Real Casa de Correos. Ese mismo deber la ha obligado ahora a desplegar un cordón para proteger a quienes reclaman una vivienda digna frente a un grupo que llegó del desfile coreando la misma consigna sobre Ceuta que Vox había llevado a la ciudad autónoma.

 

Compartir el artículo