Arabia Saudí desafía a los hutíes: «La palabra miedo no existe en nuestro diccionario»

12 octobre 2026 - 08:54

Tras una oleada de ataques contra aeropuertos e infraestructuras estratégicas, el ministro saudí de Energía reivindica la capacidad de resistencia del reino ante la comunidad petrolera internacional. La ofensiva hutí ha dejado al menos 17 muertos y provocado importantes alteraciones del tráfico aéreo, mientras aumenta la tensión regional.

Arabia Saudí intenta transmitir una imagen de firmeza en uno de los momentos más delicados de su seguridad reciente. Después de una serie de ataques lanzados por los rebeldes hutíes de Yemen contra instalaciones civiles y estratégicas del reino, el ministro saudí de Energía, Abdulaziz bin Salmán, ha asegurado este lunes, 12 de octubre, que el miedo no forma parte del vocabulario de su país.

La declaración se produjo en Riad, durante la inauguración de la 25.ª edición del Congreso Mundial del Petróleo, un encuentro internacional que se celebra por primera vez en territorio saudí y que ha quedado inevitablemente condicionado por la escalada militar.

«La palabra miedo en el diccionario saudí simplemente no existe», afirmó el ministro, que presentó la determinación de sus compatriotas como la principal respuesta frente a las amenazas. Su intervención buscó trasladar un mensaje de confianza a los representantes del sector energético internacional reunidos en la capital.

El aeropuerto de Riad, escenario del ataque más mortífero

Las declaraciones del responsable saudí llegan después de los ataques del pasado sábado contra el aeropuerto internacional Rey Khalid de Riad, que causaron al menos trece muertos, según el balance difundido por EFE. Otras cuatro personas fallecieron en acciones atribuidas a los insurgentes desde el viernes, lo que eleva a diecisiete el número provisional de víctimas mortales.

La ofensiva ha provocado graves perturbaciones en las operaciones aéreas. El aeropuerto de la capital permanecía sin vuelos programados en el momento de las declaraciones ministeriales, una circunstancia que evidencia las consecuencias de los ataques sobre una infraestructura esencial para las comunicaciones internacionales del reino.

En las últimas semanas, los hutíes han reivindicado operaciones con drones y misiles balísticos contra objetivos civiles y militares saudíes, incluidos aeropuertos e instalaciones energéticas.

La magnitud de los ataques ha vuelto a situar la seguridad de las infraestructuras estratégicas en el centro de las preocupaciones regionales.

Un congreso petrolero bajo la sombra de la inseguridad

El ministro de Energía aprovechó la inauguración del encuentro para agradecer la presencia de los delegados internacionales que lograron desplazarse a Riad pese a las dificultades de transporte.

Abdulaziz bin Salmán insistió en que la protección de los visitantes constituye una prioridad para las autoridades saudíes. No obstante, reconoció que la celebración del congreso no implica la desaparición de los riesgos, sino la voluntad de afrontarlos mediante la cooperación y el diálogo.

La reunión también se ha visto afectada por ausencias destacadas. Según informaciones citadas por el Financial Times, algunos responsables de grandes compañías petroleras internacionales, entre ellas ExxonMobil, TotalEnergies y BP, no acudieron al encuentro pese a que inicialmente estaba prevista su participación.

No se ha establecido, sin embargo, que todas esas ausencias respondan exclusivamente a motivos de seguridad.

Para Arabia Saudí, uno de los principales productores mundiales de petróleo, la continuidad de sus actividades energéticas y la confianza de sus socios internacionales tienen una importancia económica que trasciende el propio congreso.

Yemen y Arabia Saudí, atrapados en una nueva escalada

La actual ola de violencia se inscribe en el deterioro de las relaciones entre Riad y los hutíes, que controlan Saná, la capital yemení, desde 2014.

El último ataque contra el aeropuerto de Riad se produjo después de que la televisión Al Masirah, vinculada a los insurgentes, denunciara una ofensiva aérea contra el aeropuerto internacional de Saná.

La escalada se remonta a mediados de julio, cuando los hutíes acusaron a Arabia Saudí de atacar ese aeropuerto para impedir el aterrizaje de un avión iraní. La responsabilidad de aquella operación fue reivindicada por fuerzas del Gobierno yemení respaldado por Riad.

Las acusaciones cruzadas y las sucesivas operaciones militares reflejan la fragilidad de la situación regional, en la que las infraestructuras aeroportuarias y energéticas se han convertido en objetivos especialmente sensibles.

Además de los hutíes, otros grupos armados alineados con Irán han protagonizado ataques contra instalaciones saudíes en los últimos meses, según las informaciones disponibles.

La firmeza política frente a la vulnerabilidad estratégica

El mensaje lanzado por Abdulaziz bin Salmán pretende reafirmar la capacidad de resistencia de Arabia Saudí ante una audiencia internacional particularmente atenta a la seguridad del suministro energético.

Sin embargo, la suspensión de vuelos, las víctimas mortales y las dificultades para celebrar con normalidad un gran encuentro económico muestran que la amenaza tiene consecuencias tangibles.

El ministro defendió precisamente la necesidad de mantener abiertos los canales de diálogo cuando aumentan las tensiones, reconociendo que los riesgos continúan presentes.

Entre las declaraciones de determinación y la realidad de los ataques, Arabia Saudí afronta ahora el desafío de proteger sus infraestructuras, preservar la confianza internacional y evitar que la escalada con los insurgentes yemeníes desemboque en una confrontación de mayor alcance.

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