La ONU alerta de que la igualdad no llegará antes de 2197

10 octobre 2026 - 07:34

El informe Panorama de género 2026 de ONU Mujeres constata que ninguna de las metas de igualdad de la Agenda 2030 está en camino de cumplirse. El organismo describe un retroceso activo, con instituciones de igualdad debilitadas, financiación en caída y una ofensiva antigénero que amenaza derechos conquistados durante décadas. A cuatro años del plazo, la paridad entre hombres y mujeres se aleja más de siglo y medio.

A cuatro años de que venza la Agenda 2030, ninguna de las metas de igualdad de género fijadas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) avanza al ritmo necesario. ONU Mujeres, la agencia del organismo dedicada a la igualdad, calcula en su informe anual Panorama de género 2026 que la paridad entre hombres y mujeres no llegará hasta 2197 si se mantiene el ritmo actual. Serían más de siglo y medio de espera para un objetivo que la comunidad internacional se comprometió a alcanzar en esta década.

El diagnóstico va más allá del estancamiento. Según la agencia, el avance del liderazgo femenino «se está ralentizando e incluso revirtiendo en muchos países». El informe sitúa ese freno dentro de un retroceso más amplio de los derechos humanos y de la participación en el espacio público. A ese deterioro se suma una reacción antigénero cada vez más extendida contra la igualdad y los derechos de las mujeres. Lo que durante décadas pareció una conquista irreversible aparece ahora, en el análisis del propio organismo, como un conjunto de avances que no están garantizados.

Parlamentos casi estancados

La escasa presencia femenina en los centros de decisión es uno de los ejes del informe. Las mujeres ocupan el 27,4% de los escaños de los parlamentos nacionales, frente al 22,3% de 2015, pero el crecimiento se ha frenado. En el último año apenas sumó 0,2 puntos porcentuales. Si se mantiene el ritmo del último lustro, la paridad parlamentaria no llegaría hasta 2089. En todo el mundo, solo 28 países tienen a una mujer como jefa de Estado o de Gobierno, de modo que seis de cada siete siguen dirigidos por hombres.

La desigualdad se reproduce también dentro de los gobiernos. Los hombres controlan mayoritariamente las carteras de mayor peso, como Interior, Defensa o Exteriores. Las mujeres ocupan solo el 11% de los ministerios de Interior, el 12% de los de Defensa y el 19% de los de Exteriores. En cambio, dirigen el 73% de las carteras de familia e infancia y el 90% de las de igualdad de género. Tampoco en el área económica logran romper el techo, con un 17% en asuntos financieros y fiscales y un 19% en economía.

Entrar en política tiene además un coste personal muy alto. Ocho de cada diez candidatas a los parlamentos nacionales y seis de cada diez aspirantes en elecciones locales sufren violencia psicológica, sexual, económica o física durante las campañas. Las cuotas mejoran la representación femenina allí donde existen, pero no eliminan esa hostilidad. La violencia contra las candidatas actúa como una barrera de entrada a la vida pública y disuade a muchas mujeres de dar el paso.

Techo de cristal en empresas y tribunales

El mundo empresarial ofrece un retrato todavía más desequilibrado. Las mujeres ocupan solo el 5,8% de las direcciones ejecutivas y el 25,1% de los puestos en consejos de administración. En 2024, apenas el 2,3% del capital riesgo mundial se destinó a empresas fundadas exclusivamente por mujeres. Su presencia en cargos directivos ha aumentado, pero siguen cobrando menos por hora que los hombres en 66 de los 83 países con datos disponibles. Esa brecha salarial persiste incluso donde las mujeres han ganado terreno en la dirección de las compañías.

En la justicia se repite el patrón de la pirámide. Las mujeres son mayoría entre los jueces, con el 51,2%, pero su presencia disminuye a medida que aumenta el poder. Solo el 29% de los fiscales son mujeres, y menos de una de cada cinco preside un tribunal superior. La paridad en la base de la carrera judicial no se traduce en capacidad de decisión en la cúpula. Es precisamente allí donde se fijan los criterios que acaban afectando a la vida de millones de mujeres.

Violencia e instituciones en retirada

La violencia sigue siendo la expresión más brutal de la desigualdad. ONU Mujeres estima que 316 millones de mujeres sufrieron violencia física o sexual por parte de una pareja en el último año. Según Naciones Unidas, cerca de 9.800 fueron víctimas de violencia sexual relacionada con conflictos en 2025, más del doble que en 2024. Además, el 18% de las niñas contrajo matrimonio antes de cumplir los 18 años. Unos 230 millones de mujeres y niñas han sobrevivido a la mutilación genital femenina.

Frente a ese panorama, las herramientas públicas para combatirlo se debilitan. Una de cada tres instituciones de igualdad, el 32%, asegura haber perdido poder institucional en los dos últimos años, y el 23% ha sufrido recortes presupuestarios. El informe sitúa ese deterioro junto a la erosión democrática, los conflictos, el aumento de la violencia contra las mujeres, la crisis climática y la inseguridad económica. La falta de datos agrava el problema, porque dificulta medir los avances y evaluar el efecto de las políticas públicas.

La desigualdad amenaza con proyectarse también hacia el futuro. La brecha digital no se limita al acceso a la tecnología y alcanza a quienes diseñan y desarrollan la inteligencia artificial. Las mujeres representan apenas el 31,4% de los investigadores del mundo y alrededor del 22% de los profesionales de este campo. Si los sistemas que ordenarán buena parte de la vida económica y social se construyen sin ellas, el retroceso que describe la ONU podría quedar incorporado a las propias herramientas que definirán las próximas décadas.

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